Los Barragán en Veracruz
agosto 18, 2021 | Miguel Salvador Rodríguez Azueta

¿La calle Barragán en el Puerto debe ser Miguel o Juan?

La Calle de J. Barragán en el puerto de Veracruz abarca del Bulevar Manuel Ávila Camacho a Francisco del Paso y Troncoso, ahí se corta, pero, ¿Quién fue Juan Barragán? ¿Que hizo este personaje por la ciudad de Veracruz?

Juan Barragán Rodríguez, nació en Rio Verde, San Luis Potosí en 1890, proveniente de una ilustre familia, en la que destacan nobles, militares, presidentes y educadores, como Pedro María Anaya, Miguel Francisco Barragán, Juan Bautista Barragán y los condes de Miravalles, ósea los descendientes del emperador azteca Moctezuma II.

Muy joven abandonó sus estudios para entrar en la lucha revolucionaria, promoviendo la primera huelga estudiantil en San Luis Potosí en 1910.

Tras la muerte de Madero, se opone al gobierno usurpador de Victoria Huerta aliándose con Venustiano Carraza. Debido a su lealtad fue nombrado jefe del Estado mayor de Venustiano Carranza en su estancia en la ciudad de Veracruz.

Entre otros cargos, fue gobernador de San Luis Potosí de 1917 a 1918, fundador y presidente del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana de 1964 a 1975.

Por su parte, el General Miguel Francisco Barragán Andrade, abuelo de Juan, secundó el Plan de Iguala y fue Comandante de Caballería del Ejercito Trigarante.

En 1824 fue designado Gobernador Constitucional del nuevo Estado de Veracruz, en cuyo mandato se puede destacar la creación de la Constitución Estatal y la rendición de la fortaleza de San Juan de Ulúa y por supuesto que la ciudad recibiera el título de heroica.

Fue Secretario de Guerra en diversos periodos, se desempeñó como Presidente interino de la Republica en 1835 donde lo sorprendió la muerte en 1836, durante la Guerra contra Texas.

Como dato curioso de este insigne personaje, señalare que pidió como última voluntad que diversas partes de su cuerpo fueran dividas en los lugares donde había prestado sus servicios militares o tenían un importante significado sentimental para él. Así, una parte de su cuerpo quedó en la Catedral de México, sus ojos en Cd. del Maíz, san Luis Potosí, el corazón en Guadalajara, la entrañas en la Colegiata de Guadalupe y en la capilla del señor de Santa Teresa y la lengua en San Juan de Ulúa.

En mi opinión los méritos del abuelo son mayores a los del nieto, para que la calle de nuestra ciudad sea llamada en realidad General Miguel Barragán Andrade.

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