Cabo Trafalgar y otras herencias malditas
agosto 10, 2021 | Miguel Salvador Rodríguez Azueta

Hace algunos meses escribí sobre el triste final del buque "Asia", después bautizado como "Congreso Mexicano" y recordé que algo había escrito sobre la marina española, buscando encontré este articulo escrito a finales del 2005, sobre la obra de Arturo Pérez Reverte, "Cabo Trafalgar".

En su momento esta novela de Pérez Reverte me hizo reflexionar sobre mis escritos referentes a la batalla de Cerro Gordo de 1847, pues la historia oficial española y sus políticos son muy parecidos a los nuestros, a mi parecer, de igual manera tratan de mantener en la oscuridad los hechos de ignominia a los que nos han arrastrado en su loco juego por el poder. En Cerro Gordo, Municipio de Emiliano Zapata, Veracruz, murieron cientos de soldados mexicanos valientes y hoy, no hay nada que los recuerde, pues la placa anda rodando por la falda del cerro junto con el excremento de la vacas. En Cabo trafalgar, entre la playa de Zahora y Caños de Meca en la Península Ibérica, hoy es una playa llena de turistas, y Pérez Reverte en una entrevista para la agencia EFE comentó: "hace 200 años en estas mismas playas, yacían alrededor de 4000 españoles y unos 500 ingleses, hoy no hay ni una mísera piedra o placa que los recuerde". Y agregó: "Esto es una pobreza cultural. Si estuviéramos en Inglaterra habría miles de homenajes y hasta una tienda, pero España olvida todo y no quiere tener memoria". Esta reflexión del autor es la misma que muchos intelectuales y gente común nos hacemos en México, donde de igual manera dejamos que el paso del tiempo se encargue de borrar las tropelías y aberraciones de nuestros gobernantes, pero hagamos una retrospectiva histórica para conocer que paso en el Cabo de Trafalgar hace 200 años. La Alianza entre la decadente monarquía de Carlos IV de España y el poderoso Emperador Napoleón I de Francia, tuvieron como antecedente los tratados de San Ildefonso firmados con la anterior República Francesa, éstos obligaban a España no sólo a contribuir económicamente a las guerras de Napoleón, sino a poner a su disposición la armada real para combatir a la flota inglesa que amenazaba las posesiones francesas del Caribe. -Otra característica similar que tenemos con nuestros hermanos españoles, es que cumplían sus acuerdos con otras potencias, y éstas últimas no, como pasa hoy en día con nosotros y nuestros vecinos del norte y el tratado de libre comercio que sólo nosotros tomamos en serio.- Pues bien, algunos historiadores afirman que la intención de Napoleón era distraer a la flota inglesa en el Caribe para realizar la invasión a las Islas británicas. Pero como Napoleón era un zorro, tal vez era un plan del mismo para perpetuarse en el poder, pues los hombres de la invasión fueron utilizados para la famosa batalla de Austerlitz, lo que le permitió a éste afianzar su poder en el continente, y como bien sabemos si algo tenía el Gran Corzo era que un principio hacia caso de sus asesores, y como dijo el Lord del Almirantazgo inglés John Jervis en 1801 "Yo no digo que los franceses de napoleón no vayan a venir, pero desde luego, no vendrá por mar".

Así las cosas, debido a ciertos cambios de planes ordenados por Napoleón, la flota combinada de españoles y franceses se le ordenó que se dirigieran a apoyar el bloqueo de Nápoles. En total 33 buques, cuya tripulación, debido a la fiebre amarilla que había azotado Andalucía, tuvo que ser completada mediante levas en tabernas y lugares de mala muerte con gente que en su mayoría nunca se había subido ni a una piragua, algo muy Español que nos trasmitieron a nosotros, pues algunos recordaran la famosa expedición de Barradas en 1838 y como el General Santa Anna con irresponsabilidad y buena suerte condujo una escuadra que incluía piraguas y pangas para hacer frente a la invasión. Así las cosas, la armada Inglesa al mando del Almirante Nelson estaba compuesta por marineros profesionales, casi todos con varios años en la mar y amplia experiencia en combate. A pesar de todos esto y ante las órdenes del almirante Villenueve de partir a pesar de los consejos de los comandantes españoles Cosme de Churruca y Federico Gravina, que opinaban que no era prudente hacerlo, la flota Franco-Española partió de Cádiz el 18 de octubre de 1805 a pocas millas frente al cabo de Trafalgar. La flota inglesa compuesta de 27 barcos, era comandada por el legendario Horacio Nelson, quien ordenó atacar en forma de dos columnas paralelas a la línea en perpendicular formada por Villenueve, lo que permitió cortar la línea de batalla enemiga y rodear a varios de los mayores buques enemigos con hasta cuatro o cinco de sus barcos.

Al percatarse de la presencia de los Ingleses Villenueve ordenó virar hacia el noroeste para regresar a Cádiz, pero esta orden tuvo como efecto la completa desorganización de la línea de batalla, que permitió a la escuadra de Nelson capturar a los barcos franceses y españoles, cortar la línea y batirles con artillería por proa y popa, lo puntos más vulnerables de las embarcaciones, y como era de esperarse los que pudieron lograron huir rumbo a Cádiz. Las bajas totales españolas se estiman en 1,025 muertos y 1383 heridos, francesas en 2,218 muertos y 1155 heridos. Los británicos sufrieron 449 muertes y 1241, incluido el famoso Horacio Nelson quien fue muerto por un francotirador apostado en la cofa del barco Redoutable, comandado por el capitán Jean Jaques de Lucas.

Una vez analizado en contexto histórico, hago una breve comentario al libro de Pérez Reverte, señalando que la tripulación se componía de hombres sacados de sus hogares, de las cárceles o de la tabernas, y que sobre las cubiertas tapizadas con arena para evitar los resbalones no dejaban de mentar su mala suerte y correr por sus vidas, pues la mayoría no sabía ni nadar. Algo muy nuestro y que debemos de recordar, que este tipo de errores de hacer las cosas al "Ay se va" es lo que nos tiene sumidos en la apatía y el rezago histórico.

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