Gobierno tóxico
julio 27, 2021 |

Entre la pandemia, la recesión, los hartazgos del respetable mundial y los espionajes impulsados por un gobierno de rasgos fascistas, el israelí de Netanyahu, el planeta parece rebotar dentro de una caja estanca de resonancias invasivas. Pasa que NSO Group, la empresa que comercializa el malware Pegasus con el que se ha espiado a más de 50 mil objetivos en todo el mundo y que fue usado de manera obscena por los gobiernos impresentables de Calderón y Peña Nieto, es una empresa impulsada y acuerpada por el gobierno de Israel.

La investigación periodística multinacional sobre los posibles objetivos de Pegasus revela que desde Hungría hasta la India, incluso Arabia Saudita y México, Israel se convirtió en el patrocinador de la industria cibernética e impulsó las ventas de software espía en todo el mundo.

Haaretz, un diario ideológicamente cercano a posiciones críticas de izquierda junto con periódicos de todo el mundo, ha publicado una serie de artículos que detallaban el papel desempeñado por la firma israelí NSO en la vigilancia de periodistas, una investigación internacional dirigida por Forbidden Stories y Amnistía Internacional.

Desde su fundación en 2010, NSO Group se ha dedicado a desarrollar sofisticados programas de malware para gobiernos que necesiten apuntar hacia determinados smartphones. Oficialmente la compañía únicamente vende su software Pegasus a otros gobiernos y cuerpos de seguridad del Estado para combatir el crimen y el terrorismo. Pero eso es mentira. No es casual que dos conspicuos ciudadanos mexicanos se hayan refugiado en Israel. Uno, el diplomático y escritor acusado de depredación sexual, Andrés Roemer, el otro Tomás Cerón, siniestro torturador quien introdujo a NSO Group en varios círculos de poder nacionales y gobiernos estatales. Cuántas veces se adquirió el software es por ahora una incógnita, pero una vez utilizado con qué remanentes de capacidad de vigilancia se queda Group, hasta ahora nadie lo sabe.

México ha solicitado la extradición de ambos. El gobierno de Israel ha hecho nada en absoluto. Ni detenerlos. En ambos casos.

En el de Roemer, probablemente su condición de judío pueda tener algo que ver, pero es por su índole de diplomático el interés del gobierno israelí. Lo mismo en el caso de Tomás Cerón, quien claramente fue el introductor y promotor en y desde el gobierno del malware de NSO Group. También es posible que su apellido algo tenga que ver. Cerón es un apellido judío sefaradí. El ex funcionario en fuga puede no profesar esa religión, pero eso es irrelevante, lo sugerente es el apellido, Cerón, que también es de origen judío sefaradí.

El actual gobierno de Israel es claramente un gobierno criminal colonialista en el sentido estricto, pero lo es además por sus actividades tremendamente tóxicas en el caso del espionaje que por lo pronto costaron la vida al disidente periodista saudita Jamal Khashoggi. Si el mundo fuera aceptablemente justo, el gobierno Netanyahu ya debería ya estar enfrentando la justicia internacional.

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