Júbilo y felicitaciones
julio 24, 2021 |

Por fin el Congreso veracruzano aprobó la interrupción del embarazo hasta el tercer mes de gestación. Ha sido una brega dilatada y frustrante en donde las facciones conservadoras de la sociedad tuvieron siempre la fuerza suficiente para echarla abajo a pesar de los razonamientos sanitarios y de justicia práctica que apuntan a una mucho mejor convivencia ciudadana y de protección a las mujeres. Precisamente porque, sea de la naturaleza que sea, es un problema humano difícil, y casi siempre traumático para la mujer; incluso cuando lo decide con plena libertad y no existen otros factores disruptivos como una violación o un incesto. Alternativas para evitar el aborto siempre serán preferibles y por ello hay que profundizar en la educación sexual y en el uso informado de métodos anticonceptivos, que no son pocos y son de fácil acceso.

La urdimbre de dimensiones sociales, culturales, religiosos; de salud y de responsabilidad, así como con el proyecto de existencia individual y familiar hace que decidir interrumpir un embarazo sea siempre una decisión difícil. Ahora podrá hacerse sin el temor de ser apresadas, incluso cuando son abortos espontáneos. Como pasó relativamente hace poco con el caso de una mujer que abortó en una tienda departamental derivado de las golpizas de su esposo y, como si su mal pasar fuera insuficiente, el sistema de justicia estatal la pone en la cárcel. El resultado de una racionalidad patriarcal atávica en buena medida sustentada en la impronta de un sistema religioso igualmente patriarcal. Es la primera vez en la historia del estado en que las mujeres todas podrán anteponer sus propios planes, vida y sueños a la condición de un embarazo no deseado. Una decisión personal, si acaso compartida con la pareja, que será acuerpada por el Estado. Como siempre debió haber sido.

Espléndida noticia que se incorpora al torrente de consideraciones para evaluar la marcha de los asuntos públicos en este vapuleado estado.

Después de muchísimos años en que las mujeres pudieran ejercer libremente su sexualidad por la existencia de métodos anticonceptivos, es la primera vez en la experiencia colectiva acumulada en que las mujeres serán protegidas por el Estado veracruzano, independientemente de quien lo gobierne. Pero habrá que estar muy atentos en que esas fuerzas atávicas no vuelvan jamás a tomar el poder suficiente para someter y conculcar los derechos del respetable, especialmente del femenino.

Las fotos del día