Pegasus: esclarecimiento necesario
julio 22, 2021 |

La investigación periodística sobre los alcances internacionales del sistema de espionaje Pegasus, fabricado y vendido por la firma israelí NSO Group, y que ha sido utilizado por diversos gobiernos del mundo, en particular el de México en el pasado reciente, ha despertado reacciones de indignación en sociedades y organismos internacionales.

Aunque el fabricante asegura que el programa en cuestión está concebido únicamente para vigilar a "criminales y terroristas", Amnistía Internacional y la organización Forbidden Stories obtuvieron un listado de más de 50 mil números telefónicos que fueron intervenidos mediante Pegasus para espiar a activistas sociales, periodistas, abogados, opositores políticos y sus familiares y allegados.

Ha de recordarse que la existencia de Pegasus, su utilización por "al menos tres dependencias gubernamentales mexicanas" y las identidades de algunas de las víctimas del espionaje realizado con ese sistema se conocía desde junio de 2017, a raíz de una nota de The New York Times según la cual ese sistema se encontraba operativo cuando menos desde 2011.

En 2013 The Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, dio a conocer que un sistema similar, FinFisher, producido por la firma británica Gamma International, era operado por la Secretaría de Seguridad Pública, la Procuraduría General de la República, el Estado Mayor Presidencial y en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, dependencias hoy extintas.

Es pertinente también mencionar que, de acuerdo con información difundida por Edward Snowden y publicada por este diario el 2 de septiembre de 2013, la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos interceptó el año anterior 85 mil 489 mensajes de textos intercambiados entre el entonces candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto, y nueve de sus colaboradores cercanos. La revelación orilló a la Secretaría de Relaciones Exteriores a enviar una nota diplomática a Washington para pedir una "investigación exhaustiva" del hecho y expresó al embajador estadounidense, Anthony Wayne, un "enérgico extrañamiento" por un fisgoneo del que no se salvaron otras figuras de Estado, como Angela Merkel y Dilma Rousseff. Las explicaciones, hasta donde se sabe, nunca llegaron.

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