Futurismo costumbrista
julio 21, 2021 |

En algunas ocasiones, este espacio editorial ha apelado a la idea de la Matrix para describir las reglas del juego de la lógica neoliberal, en otras, en un sentido más amplio, se ha aludido al concepto como al sistema de pensamiento racionalista/individualista, esencialmente dialéctico, disruptivo, que atraviesa todas las manifestaciones de cultura y concepción patriarcales, de dominio. La historia de la humanidad.

Pero el alcance del control y dominio patriarcales vía relaciones de dominación convencionales ha llegado desde hace ya varios años a niveles orwelianos.

Ya era preocupante la noción de sistematización de nuestros gustos, puntos de vista personales respecto a las noticias diarias que se hace por medio de las redes sociales, Facebook y Twitter destacadamente, pero hay muchas más, convencionales y no convencionales dentro del internet profundo.

Pero más acá de eventuales presentimientos posapocalípticos para un futuro no necesariamente lejano, lo cierto es que en plena pandemia, en pleno encierro dilatado y deprimente, se da la resistencia, el rechazo al distanciamiento y así lo demuestran muchas expresiones de rechazo a la lógica vigente en no pocos países europeos.

El caso de Chile es referencial, el de México también. En el resto del subcontinente también surgen y se consolidan gobiernos antisistémicos, ajenos a la lógicas impuestas en desde hace casi cuatro décadas. Surgen gobiernos con una idea del Estado y la convivencia distintas, basados en las relaciones colaborativas, no en el individualismo, y mucho menos en la violencia.

Justo cuando en Francia un presidente de derecha extrema las medidas de control al borde del autoritarismo fascio –aunque España e Inglaterra abran sus fronteras ante la perspectiva de las vacaciones de verano–, en México es revelada una investigación colectiva, hecha con el esfuerzo colaborativo de muchos periodistas de investigación dispersos por el mundo, en la que se detalla los pormenores del uso de un malware espía que infecta los teléfonos móviles del personaje espiado invadiendo completamente su identidad, teniendo acceso a manipular toda la información personal del objetivo así como sus personas cercanas.

Ya era inquietante la sistematización de nuestro perfil de consumo y gustos por empresas creadoras de redes sociales como Facebook y Twitter, pero el caso del malware usado por un gobierno contra sus eventuales críticos y opositores que fue comprado por el gobierno de Peña Nieto y al que en México se le dio un uso masivo para espiar a miles de ciudadanos que el eventual usuario considerara incómodos es brutal.

No solo por lo hecho aquí por el gobierno anterior, sino por la implicación que tiene que un programa hecho en un país de existencia singular, colonialista cruento, con un gobierno preocupantemente cercano al fascismo, venda a Estados un programa espía muy poderoso, sino porque la sola existencia de un programa así marca la tendencia del modelo de sociedad al que parecemos dirigirnos.

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