La brecha del infierno, panismo y Estado criminal
julio 17, 2021 |

La Comisión Nacional de Búsqueda en su informe semestral informó que en cinco años se han recuperado al menos 500 kilogramos de restos humanos calcinados en el ejido de La Bartolina, ubicado en Matamoros, esto es a unos 12 kilómetros de Brownsville, Texas.

Quinientos kilogramos de huesos dispersos en un predio de esas dimensiones significa un campo de exterminio.

En 2017 se descubrió el sitio como lugar de horrores; sin embargo las autoridades federales –y desde luego las locales– no le dieron la dimensión que ahora sabemos.

El más reciente reporte (enero-junio 2021) de la Comisión Nacional de Búsqueda y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación se refiere a las acciones realizadas para localizar a 89 mil 488 personas (!!!) desaparecidas que hay en el país, de las cuales 25 por ciento son mujeres. Es el saldo del gobierno de Felipe Calderón y, en menor medida, de su predecesor Vicente Fox.

Para decirlo en breve, La Bartolina se utilizó como lugar de cremación clandestina de gran alcance. Como la Alemania nazi o punto menos. Tuvieron que pasar cinco años después del descubrimiento del lugar para que el gobierno de México aceptara la existencia de un centro de exterminio de personas en la zona. En un primer momento intervino la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas pero casi desde el principio de esta administración federal quien procesa ese lugar de exterminio es la Fiscalía General de la República junto con la Comisión Nacional de Búsqueda. Tiene sentido si nos atenemos a la calidad del gobernador actual y su antecesor, el priísta Egidio Torre Cantú, quien llegó a la gubernatura de Tamaulipas tras el asesinato de su hermano Rodolfo, perpetrado por el crimen organizado.

Tal centro de destrucción de cadáveres fue descubierto por elementos de la Sedena y la Procuraduría General de Justicia del Estado en abril de 2016.

Lugar operado por el Cártel del Golfo desde 2009, el crimen organizado llevó a este terreno a personas secuestradas; las torturaron, asesinaron, incineraron y enterraron los restos. El lugar se conoce como "La brecha del infierno", había sido reportado desde 2016 cuando lo hizo público Univisión.

El Grupo de Coordinación Tamaulipas –integrado el por el gobierno de Peña Nieto y el estatal de Eligio Ruiz– emitió un comunicado (abril de 2016) donde admitió que Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia estatal y soldados intervinieron en terrenos del ejido La Bartolina. El gobierno de Enrique Peña Nieto dijo en ese momento: "Se dieron por concluidas las labores de exploración en terrenos del ejido La Bartolina del municipio de Matamoros, donde inicialmente se corrió la versión del hallazgo de fosas clandestinas".

Se dijo que en los terrenos que fueron objeto de revisiones por parte de personal de Servicios Periciales y elementos del Ejército "no se encontraron fosas de ninguna naturaleza, solamente un tambo de 200 litros de capacidad que contenía cenizas y fragmentos óseos, desconociéndose si son humanos o animales".

La versión dada por el Grupo de Coordinación en ese momento no coincide con lo que un año después buscadoras y elementos de la Fiscalía Especializada en la Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada de Personas encontraron en el terreno de superficie extensa. Los trabajos de búsqueda en la zona de exterminio son del colectivo Madres Unidas por Nuestros Hijos.

Una de las madres buscadoras ha estado en La Bartolina desde 2017 hasta la última a mediados del mes pasado: "Nosotros empezamos a abrir un pocito, luego se documentaron como 24 fosas. De esas nomás abrimos uno o dos con la Fiscalía de Tamaulipas porque nos fuimos arriba del terreno y había otro pozo que excavamos y sacamos. Ahí nos intoxicamos tres personas. Entonces ese otro pozo y tres más se abrieron y terminó la intervención del Estado, pero como yo no tenía resultados y una exhumación correcta fue cuando intervino la FGR a mediados de 2018".

Tal es la pesadilla en la que un mandatario sociópata y fraudulento hundió al país. Una nata hórrida con el único fin de justificar su presencia y la cual debe ser juzgado y castigado.

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