El mesías
junio 25, 2021 |

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha tenido una relación singular con la prensa nacional y mundial. Claridosa. A lo largo de todo el sexenio. La relación empresas de comunicación/prensa ha sido transformada radicalmente; es un nuevo paradigma. La prensa nacional y mundial lo han resentido. Unos por estar acostumbrados a una relación clientelar con el gobierno que en el régimen anterior dejó inmensos dividendos para empresas de comunicación/información. Otros, toda vez que el modelo de gobierno y de Estado es claramente antineoliberal, porque es un modelo que representa condiciones y limitaciones al interés privado, deciden señalarlo y criticarlo.

Sin mayores argumentos ni razonamientos califican el modelo de Estado y de gobierno como mesiánico. Calificativo harto manoseado cuando se antepone el interés público sobre el privado en los procesos de toma de decisiones e instrumentación de políticas.

Toda vez que el modelo de Estado, el republicano, supone que las cosas del interés público son públicamente ventiladas y transparentes, el presidente López Obrador no se ha contenido para revirar en público los ataques y manejos tendenciosos de la noticia de la prensa conservadora.

El Presidente ha usado expresiones como "le muerden la mano a quien les quitó el bozal", "tendenciosa", "injusta" y "amarillista", referidas tanto a medios nacionales como extranjeros con los que ha sostenido confrontaciones. Sin inhibiciones, la relación de la prensa con el Estado ha cambiado. Esperemos que de forma definitiva.

Un diferendo notorio ha sido con la revista británica The Economist, que en su portada lo describe como "falso mesías" y en interiores lo acusó de ser "un peligro para la democracia". Intervencionista como buena prensa británica, en el reciente proceso electoral casi casi llamó a los lectores a "confrontar a un presidente hambriento de poder".

En respuesta, el presidente López Obrador simplemente la calificó de "majadera". La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mandó una carta a la editorial para señalar rotunda la "virulencia y la fragilidad argumentativa". Fuera de la lógica y el urbanismo político aceptado el Presidente los diagnosticó "molestos porque la gente está apoyando una transformación; entonces, sacan esta portada majadera, muy grosera, desde luego mentirosa, llamándome el ‘falso mesías’. ¿Se acuerdan del ‘mesías tropical’? Pues es lo mismo y todavía con falta de ética, llaman a los mexicanos a que no voten por lo que nosotros podemos representar".

Con todo, el desmonte de las reformas neoliberales están en marcha, faltan cosas por ver y escándalos por ventilar. Hay razones fundadas para el optimismo.

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