Exhortan obispos del país a construir la sociedad con solidaridad y subsidiariedad
junio 23, 2021 | Fernando Inés Carmona

Orizaba, Ver.- La Iglesia católica en México lamentó que, lejos de disminuir, la violencia sigue amenazando a nuestras comunidades, "la creciente actividad de la delincuencia organizada, pobreza, desigualdad social, corrupción, falta de reformas en las políticas económicas, las deficiencias en el sistema de impartición de justicia, el desempleo, agravan las condiciones del país", expuso Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM).

"Una vez más declaramos que la paz no puede reducirse al simple equilibrio entre la fuerza y el miedo. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad", refirió en un comunicado.

Desde aquí reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas, son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz. Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan artesanos de la paz que sean auténticos mensajeros y testigos, en la vida cotidiana, del bien ser, del bien dar y del bien estar, y con ello complementar la felicidad en la familia humana.

"Dirigimos nuestro pensamiento a las familias, niños y adolescentes, que viven en zonas de inseguridad o que han sido dañados por la violencia, y a todos los que se esfuerzan para que sus vidas y sus derechos sean protegidos. Vivimos en un mundo demasiado complejo y en rápido movimiento. Nos encontramos cada vez más interconectados con los acontecimientos de los diferentes ámbitos sociales, pero contradictoriamente, también experimentamos lejanía, desconfianza y, hasta sospecha, para con los demás", agrega.

El documento refiere: "Muy variadas formas de violencia amenazan nuestra vida contemporánea, no solo a través de las armas, sino también a través de las diferentes plataformas digitales y medios de comunicación masiva, los cuales tienen como fundamento la cultura de la indiferencia y del descarte, misma que el papa Francisco ha señalado como una patología que puede provocar consecuencias funestas.

"Nuestra sociedad mexicana se ha visto perjudicada considerablemente, por escenarios de inseguridad y violencia, como ya lo expresamos en el 2010, en la Exhortación Pastoral ‘Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna’, misma que hacía un análisis de la realidad en donde se advertía la creciente actividad de la delincuencia organizada, la pobreza, la desigualdad social, la corrupción, la falta de reformas en las políticas económicas, las deficiencias en el sistema de impartición de justicia, el desempleo.

"Ahora vemos que dicha realidad, lejos de disminuir, continúa amenazando a nuestras comunidades. Sabemos que todos, autoridades gubernamentales, organismos autónomos, sociedad civil y ministros de culto, estamos llamados a realizar nuestra propia aportación para la construcción de la causa común, bajo el resguardo jurídico que provee el estado de derecho, el cual debe garantizar una sana convivencia entre la población. La auténtica vida social, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar, aun ante lo complejo, nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales.

"Proponemos continuar construyendo a partir de la solidaridad y subsidiariedad, favoreciendo que prevalezca la ayuda mutua, y caminando animados por la confianza recíproca. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece. Busquemos transformar a las personas y a nuestros pueblos promoviendo una cultura de diálogo y de perdón, reconociendo que solo Dios es dueño y Señor de la vida y que el quinto mandamiento nos dice: No matarás. Pongamos en manos de la justicia divina todas las ofensas, daños y sufrimientos que nos hayan causado, y olvidemos la venganza, ésta es la única manera de "romper la espiral de la violencia".

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