"Que impere la eficacia y eficiencia financiera y administrativa"
junio 22, 2021 | Ana Beatriz Lira Rocas*

Diseñando futuro

Actualmente, el 95% del presupuesto de la Universidad Veracruzana se compone de recursos públicos, es decir, dinero que proviene de los impuestos que paga la ciudadanía. En virtud de la relación que mantiene con ella, la institución contrae, en principio, dos fuertes compromisos; en primer lugar, tiene el deber de garantizar que la gestión de éstos se realice, sin excepción, cumpliendo los principios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez, y, en segundo lugar debe, categóricamente, rendir cuentas sobre su destino, así como de los resultados alcanzados.

Con lo cual la eficacia y eficiencia administrativa de los recursos públicos se convierte en un mandato absoluto para la gestión universitaria. Para cumplir con esta obligación y garantizar que se realice conforme a los principios mencionados, es necesario profundizar en el aparato administrativo los modelos de Gestión por Resultados (GpR) y Presupuesto basado en Resultados (PbR).

Siguiendo el marco que dicta la GpR es imprescindible articular, en una lógica de espiral, las actividades administrativas de planeación, presupuestación, monitoreo y evaluación, pues de esa manera se establece un proceso de mejora continua. Aún cuando cada una de las actividades administrativas son sumamente importantes, sin una buena articulación se tornan, a los ojos de los actores institucionales, ejercicios estériles y engorrosos que entorpecen el proceso de gestión.

Así, la lógica del proceso que se propone inicia con la actividad de planeación, en la cual se visualiza la situación ideal que se pretende alcanzar, mediante la formulación de los objetivos institucionales medibles y, por otra parte, la formulación de las rutas de acción que se han de seguir para materializar lo planteado. En segundo lugar, la actividad presupuestaria consiste en la asignación de recursos a las distintas rutas de acción que previamente fueron establecidas en la planeación. Siguiendo el enfoque del PbR, es importante que la presupuestación sea alimentada con información oportuna de la actividad institucional, la cual permita hacer los ajustes necesarios en la definición de recursos para alcanzar los objetivos. Para generar dicha información se tienen dos importantes mecanismos: el monitoreo y la evaluación.

En virtud de lo anterior, será necesario revisar el Reglamento de Planeación y Evaluación de la Universidad con el objetivo de alinear los procesos a lo establecido por la GbR y el PbR, más los mecanismos de monitoreo y evaluación institucional necesarios para generar la información que alimenta a las actividades. La propuesta puntual, para este último punto, considera fortalecer las atribuciones de la Dirección de Planeación Institucional, a fin de dotarla con suficientes elementos de seguimiento y monitoreo de indicadores.

En este sentido, en el momento que se formulan las rutas de acción que ha de seguir la institución, es imperante que se liguen indicadores para determinar como se ha realizado la actividad institucional. El monitoreo, por lo tanto, proporcionará información oportuna sobre lo que se ha realizado y cómo se ha realizado, en términos principalmente operativos, permitiendo hacer ajustes en la presupuestación y la operación, es decir, reasignar recursos a las actividades que presentan rezago. En resumen, determinar si la acción institucional y los programas tienen realmente los resultados deseados o no y, consecuentemente, estar en posibilidad de realinear lo necesario.

Debe quedar muy claro que la evaluación no se trata de una búsqueda de culpables ni de adjudicación de errores, como tradicionalmente se piensa, sino debe ser asimilada como una preciosa herramienta para generar información sobre la existencia o no, de los resultados esperados atribuibles a una acción. Por lo anterior, es muy importante que se lleve a cabo de manera rigurosa y continua, puesto que los datos que arroja resultan ser sumamente valiosos en el proceso de toma de decisiones de cara a las actividades de planeación y presupuestación del siguiente ciclo.

Es claro que el proceso administrativo debe modernizarse, alejándose de criterios burocráticos que no abonan a los objetivos de eficacia y eficiencia e ir profundizando la GpR, cuyo éxito en la administración pública se encuentra internacionalmente demostrado.

*Investigadora de la UV.

Las fotos del día