Por ver aún
junio 12, 2021 |

Señala la academia, con cierta razón, que falta que los candidatos votados por Morena demuestren que saben gobernar. No hay razones para suponer que no; tampoco las hay para suponer que sí. Pero todo parece indicar que el referente anti neoliberal es suficientemente fuerte para que las grandes decisiones que devolverán a la sociedad la tranquilidad de un modelo de Estado que pone en el centro de su actuación el propósito de mejoría de material y espiritual de los gobernados.

La práctica política no siempre suele alinearse con los ideales. En realidad pocas veces lo hace, pero la dirección de las decisiones debe ser siempre clara por parte de quienes participan en el actual proceso de reconstrucción de la República. Esto es, el restablecimiento de un modelo y configuración institucionales que aliente el desarrollo económico con las menores distorsiones sociales posibles. Sin negar el derecho a la ganancia privada pero, sobre todo, sin renunciar a la obligatoriedad del Estado, objetivamente de los gobiernos, de velar por el mejoramiento material y espiritual de los gobernados.

Esto no es un problema ideológico, es un asunto de sentido común si lo que se quiere es que la especie humana se sobreviva a sí misma.

El planeta, los recursos naturales, han sido afectados severamente por la racionalidad del sistema económico neoliberal. Es decir, es posible y deseable la ganancia privada siempre y cuando se asegure que todos participaran del progreso. De poco sirve ser gran exportador y maquilador de maldita la cosa si los salarios pagados a los trabajadores y el nivel de bienestar material y espiritual es exclusivo de un pocos. Peor aún cuando la concentración de la riqueza es obscena. Como es el caso.

México se encuentra en pleno proceso de reconstrucción del Estado, lo que significa redefinirlo institucionalmente.

De ahí el llamado de atención del Presidente para concentrarse en lo sustantivo, la reconfiguración institucional del Estado mexicano. Se interpreta la pérdida de la delegación Cuauhtémoc en la CDMX, como una posible intercesión interesada de ciertos actores importantes de Morena. Es posible, sí. Como también es posible que obedezca a las presiones y dineros inyectados por mafias clientelares muy añejas, poderosas y con claro control territorial en la CDMX.

Cualquiera que sea es caso, lo sustantivo es no perder de vista las prioridades, no son tiempos políticos normales. Son definitorios para el futuro o no de este país.

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