Diplomacia sin ambages
junio 05, 2021 |

Aún están frescas en la memoria colectiva nacional las actitudes y las frases que usaba Donald Trump para aludir a México durante el sexenio de Peña Nieto. Trump despreciaba abiertamente a Peña Nieto. También lo hacían sin pudor Obama y Trudeau. El país en manos neoliberales fue humillado y despreciado por otros gobiernos pares.

Las cosas han cambiado completamente. México es un país destrozado por décadas de corrupción pero es un Estado soberano y digno.

Ayer, el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard fue claro y contundente con la petición del secretario general de la OEA, José Luis Almagro, quien solicitó ser observador durante la jornada electoral.

El canciller accedió a la observancia de la OEA porque ésa es la política tradicional del Estado mexicano pero clarísimo en la crítica del Estado y gobierno mexicano. Sin eufemismos es la peor en la historia del organismo multilateral regional. Y dijo por qué: el secretario general se abroga el derecho de opinar como organización sin consultar a los Estados miembros. No es poca cosa decir para el organismo que carga con el estigma de ser complaciente y rendirse a las presiones estadunidenses durante la Guerra Fría y las revoluciones centroamericanas.

En efecto, Almagro ha validado aberraciones como el golpe de Estado en Bolivia y Ecuador.

Pero la crítica al secretario Almagro tiene, además, un destinatario adicional, la vicepresidenta Kamala Harris. No poca cosa si nos atenemos a que la señora bien puede ser candidata a la presidencia estadunidense en algún momento. Además de los contenidos político diplomáticos prácticos, habrá que estar atento a los contenidos simbólicos y los no verbales.

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