Violencia y gobernabilidad
junio 04, 2021 |

Ayer, este espacio editorial sugería que la violencia que azuela al país era interesada porque se trataba de disuadir a los electores de ejercer sus derechos; y que, esto en combinación con la balcanización del crimen organizado y los cacicazgos locales hacía un compuesto muy inestable, explosivo, harto atractivo y aprovechable por el tejido de intereses conservadores. Es su estilo, el neoliberalismo nunca ha dudado en usar la violencia y el crimen para inducir comportamientos en los indefensos. En todos niveles, desde asesinar a un candidato a la presidencia hasta masacrar a adolescentes en una fiesta de Ciudad Juárez.

Entre eso, la obsesión por cancelar las mañaneras, el par de gobernadores confrontacionales, panistas al fin, y la coincidencia de los encuestadores de poner a Morena muy por encima en las preferencias, el ambiente está recargado pero estable.

No poca cosa con todo lo que ha pasado en el planeta. Porque vaya que sí ha habido adversidades y contratiempos en la 4T con un país hecho jirones por quienes lo gobernaron durante casi 40 años.

Justo eso, la gobernabilidad y paz relativas en medio de la peor crisis económica y sanitaria desde 1933, tiene a la oposición desconcertada y seguramente frustrada. En el mejor de los casos.

No es poco lo que está en juego. Por eso están interesados en la violencia. Nunca han dudado en usarla. Desde Chile en 1973, primer país donde el neoliberalismo se impuso. A sangre y fuego. Después de todo ésa es la característica del capitalismo neoliberal.

Para la oposición están en juego las inmensas prestaciones económicas del pacto de complicidad; para el resto del país, la posibilidad de hacerlo mejor. Más justo, más honrado. Eso significa no solo un trato más justo entre los desiguales, sino volver a hacer la configuración institucional del Estado, dirigirla a ése propósito. Lo que a su vez significa reversar lo que los neoliberales hicieron. Restaurar la República, pues. Esto es, la reconstrucción del Estado de bienestar mexicano.

Es precisamente por eso que en esta crisis las decisiones mexicanas son referenciales para el resto de los países del continente. Porque no están en la lógica neoliberal.

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