Tres administraciones de CDMX
mayo 05, 2021 | Julio Hernández López

Astillero

Es inevitable que las acciones positivas o negativas de un gobierno impacten la intención de voto en los comicios correspondientes. Por ejemplo: la acumulación de graves puntos negativos del peñismo (y de la docena trágica del panismo: Fox y Calderón) abrió las puertas de Palacio Nacional, y otros espacios de poder nacional, a Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena.

La tragedia sucedida en una de las estaciones de la línea 12 del Metro capitalino tiene como antecedente una larga serie de omisiones y errores (por no hablar de conductas francamente delictivas) cometidos por funcionarios de nivel mediano o alto durante administraciones de izquierda, ya durante el perredismo, con Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera como jefes de Gobierno, o con Claudia Sheinbaum durante la actual etapa morenista.

Acusaciones de corrupción o de permisividad nociva ha habido en las tres administraciones citadas. Miguel Ángel Mancera generó en su etapa de mando una campaña intensa de desacreditación del ebrardismo a causa de la llamada línea dorada, a tal grado que el ahora secretario de Relaciones Exteriores se asignó un exilio preventivo (por si hubiera orden de aprehensión en su contra) en Francia y Estados Unidos, hasta que la rueda de la fortuna política lo volvió a colocar arriba.

Mancera ha sido, con mucho, el peor de los jefes de Gobierno de la etapa "izquierdista". Dedicado a la convivencia con las cúpulas económicas y políticas (en especial, aliado al peñismo), ajeno a cualquier formación política barnizada de izquierda, simuló atender los graves problemas acumulados en el Metro con un aumento a la tarifa de cobro a usuarios y dejó que el Sistema de Transporte Colectivo Metro siguiera hundiéndose, dejando al gobernante venidero la carga creciente.

A casi dos años y medio de gobierno, Sheinbaum está frente a la justa indignación social por la acumulación de accidentes de distinto grado en el Metro y la natural exigencia de que se investigue a fondo y sin protecciones grupales, se castigue a los responsables y se creen las necesarias condiciones de seguridad para los pasajeros. Su principal punto débil es la directora de ese transporte, Florencia Serranía, quien no ha estado a la altura del cargo.

Por lo pronto, los dardos de la oposición se han centrado en Marcelo Ebrard (con Sheinbaum como segundo destino), quien se ha declarado dispuesto a colaborar con las investigaciones del caso. A unas horas de la tragedia, panistas de élite, con explícito interés electoral, ofrecieron una conferencia de prensa en el lugar de los hechos, y otros personajes de la alianza tripartidista (PAN, PRI y PRD) adversa a la llamada 4T se han apresurado a emitir sus veredictos contra los morenistas, sin voltear a ver a su ahora compañero de viaje, el ex jefe de gobierno Mancera, tan repudiado en la capital del país que es senador postulado por Acción Nacional, ni siquiera por el PRD, y a propuesta de panistas de Chiapas.

La muy lamentable muerte de 24 personas y la estancia en hospitales de algunas decenas constituyen una severa llamada de atención a la larga fórmula de "echarse la bolita" unos políticos a otros. Además, se ha incrementado el fundado temor (exacerbado en medios convencionales y en Internet por facciones antiobradoristas) de los usuarios del Metro ante la evidencia de la desatención institucional de denuncias y pruebas o indicios de fallas estructurales. La respuesta que el aparato de poder del morenismo dé a la demanda social de justicia y seguridad tendrá consecuencias políticas y electorales en los plazos inmediato y mediano, en este 2021 y en 2024.

Y, mientras el gobierno federal ha decretado tres días de duelo nacional, el capitalino, por voz de su titular, promete que se irá "a fondo" para conocer la verdad en el caso de la línea 12, y la fiscalía de justicia de la Ciudad de México ha abierto investigaciones por homicidio, ¡hasta mañana!

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