Un puñado de cuentos breves
abril 20, 2021 | Lucio Gómez Pazos

"A un escritor le ha sido dado escribir una fábula, pero no la moraleja de esa fábula".- Rudyard Kipling

Todo buen cuento resiste varias lecturas, nos desafía en más de un sentido y aún después de cierto tiempo cuando uno vuelve a él continúa inquietándonos, susurrándonos al oído algo que quizás habíamos pasado por alto. Una característica del cuento moderno tiene que ver con suscitar en el lector no sólo componentes emotivos sino también interpretativos e incluso conjeturales, merced a su alto poder simbólico. Para Juan Villoro, "un cuento es una encrucijada de caminos donde surge algo inesperado o conflictivo". Efectivamente, poner a un personaje en una situación límite en virtud de un hecho inusitado que lo descoloque o interpele es un rasgo más del cuento, asimismo, su desenlace suele ser abierto e incluso ambiguo. Leer cuentos equivale a hurgar en arenas movedizas, adentrarse en lo apenas sugerido, atisbar, usando una expresión de Nietzsche, en lo "humano demasiado humano".

A manera de invitación, para emprender su lectura, se comparten de forma azarosa algunas inquietudes en torno a Un puñado de cuentos breves los cuales han sido escritos por diferentes autores/autora en distintas épocas, de nacionalidades diversas, cuya temática común es situar a la mujer en el centro de sus historias, abordando sus dudas, determinaciones, perplejidades, motivaciones; desde diferentes miradas y con inmejorable solvencia.

BIENAVENTURADO AQUEL QUE DE JOVEN FUE JOVEN

La frase anterior es de Shakespeare, la cita de Antón Chéjov, el lugar donde se alude es en La mujer del boticario, cuento escueto, como muchos de este autor, contundente, directo como un disparo a mansalva donde se habla de la asfixiante vida y llena de tedio que padece la esposa del dueño de una botica, quien ante un hecho aparentemente irrelevante se ve confrontada consigo misma luego de que dos clientes militares, casi de madrugada, le hacen una visita, más que para comprar en la botica para solazarse por su belleza, elogiarla y departir con ella, en tanto su marido-con el que contrasta en aspecto y maneras- duerme con la mayor de las perezas "soñando en que toda la ciudad tose y no cesa de comprarle Gotas del rey de Dinamarca." Los dos clientes -un médico y un oficial de policía- advierten dicha relación disímbola a tal grado que éste último pregunta con sorna si la esposa podrá querer al quijada de asno (que así llama al boticario), "no, seguramente no lo quiere, suspira el doctor con expresión de lástima […] seguro que el tonto boticario no entiende de belleza. Para él, probablemente, una mujer y una botella de lejía es lo mismo".

UN CANTO ALEGRE QUE CONMUEVE

Lo ha dicho con suficiente razón García Márquez: "El secreto de una buena vejez no es más que un pacto honesto con la soledad", esto parece haberlo entendido muy bien Catherine Mansfield, autora neozelandesa quien nos legó uno de los mejores cuentos que se hayan escrito en mucho tiempo: El canario, cuento compacto, redondo, que no admite desperdicio; se puede leer de principio a fin de un solo aliento conteniendo el caudal de emociones que pugnan por emerger o a pausas, rumiando el sentir de la protagonista, que es quien nos narra el relato.

En esta pieza de orfebrería literaria una mujer anciana, quien vive sola, nos comparte que cierto día adquirió un canario para que le hiciese compañía, a partir de este suceso su vida experimenta un cambio significativo, establece un vínculo afectivo con el animal el cual parece comprender esta relación correspondiéndole con lo más hermoso de su canto.

Resulta sorprendente cómo en unas cuantas páginas, sin ostentaciones, Mansfield logra que la protagonista y el lector reflexionen sobre diversos tópicos nada triviales: la vejez, la soledad, el amor a los animales, la sensibilidad que estos manifiestan, la tristeza, los significados de la vida; sabemos, por ejemplo, que la protagonista no se arredra ante lo que podría resultar una losa por vivir sola, más bien quienes la conocen la consideran una persona jovial.

El desenlace del relato es de una elevada factura, representa uno de los momentos más emotivos del mismo: "Sin embargo, a pesar de que no soy melancólica y de que no suelo llevarme por los recuerdos y la tristeza, reconozco que hay algo triste en la vida. Es difícil definir lo que es […] Está en nosotros profunda, muy profunda: forma parte de nuestro ser al modo de nuestra respiración […] A menudo me pregunto si todo el mundo siente eso mismo. ¿Quién lo puede saber? Pero ¿no es asombroso que, en su canto dulce y alegre, era esa tristeza, ese no sé qué lo que yo sentía?"

COMO UN ANIMAL INDEFENSO

El escritor irlandés James Joyce pasó a la posteridad en el ámbito literario por una novela cumbre, Ulises, no obstante amén de otras obras, escribió un brillante libro de relatos cortos, Dublineses; en este se encuentra un cuento de gran valía titulado Eveline, la aparente ligereza del mismo nos lleva a imaginar la vida de la joven protagonista que da nombre al cuento, quien rememora, sin prisa, momentos relevantes de su vida poco tiempo antes de tomar una decisión crucial: Fugarse o no con su novio, de oficio marinero, a la ciudad de Buenos Aires. Eveline vive con su padre quien se opone férreamente a esta relación, su madre ha muerto ya. Se podría pensar que la suerte está echada pero en la estación, instantes antes de partir en barco con su prometido, Eveline se torna por demás vulnerable, inquieta, la asaltan las dudas y se enfrenta, "como un animal indefenso", dirá Joyce, a un destino inexorable.

LA IRREALIDAD COMO UN ATRIBUTO DE LO INFERNAL

Decía Borges que cuando se disponía a escribir un cuento uno de los primeros asuntos resueltos era que ya sabía cuál iba a ser el desenlace del mismo, con Emma Zunz, uno de sus cuentos memorables, no pudo haber sido de otra manera e incluso el propio narrador nos sugiere, de forma anticipada, el plan que tiene en mente su protagonista.

Emma Zunz, joven de origen judío de casi diecinueve años de edad, vive sola en una localidad argentina, trabaja como obrera en una fábrica de tejidos, de su madre apenas y se sabe algo; cierto día recibe carta donde se le informa que su papá -quien radicaba en Brasil- ha fallecido, la carta es escueta y está firmada por un tal Feino Fain quien desconoce a la destinataria. A partir de esto Emma urde un ajuste de cuentas en contra de quien considera es el culpable directo de este hecho atroz: Aarón Loewenthal, uno de los dueños de la fábrica donde trabaja, antiguo compañero de su padre a quien desfalcó cuando el propio Loewenthal era gerente de la misma.

Con Emma Zunz estamos ante un cuento policial de inobjetable manufactura, donde el honor y la deshonra intercambian papeles de forma inesperada; en él se vislumbra cómo la protagonista se siente repentinamente entrampada en su propia venganza, pareciera que por su afán de justicia la lectura que hizo de la realidad (¿irrealidad?) se le impuso irremisiblemente, logró su cometido casi como lo previó pero el deliberado manejo de los hechos podría traerle consecuencias fatales y el horror bien pudiese merodear en su vida a la manera de un ominoso juego de espejos.

ESTA MANERA NUEVA DE ESTAR ENTRE LOS HOMBRES

No hace falta que sucedan grandes acontecimientos en nuestra vida para que cobremos mayor conciencia de lo que hemos sido y de las posibilidades de aquello que podemos llegar a ser; minucias, situaciones o hechos inusitados, casi evanescentes, nos pueden llevar a imaginar o emprender nuevos derroteros en la propia existencia.

Lo anterior nos lo hace saber con una prosa asequible y nítida Italo Calvino, escritor de nacionalidad italiana, en su cuento llamado La aventura de una mujer casada: Estefanía, mujer joven, atractiva, con dos años de matrimonio, experimenta una situación especial en su vida luego de que una tarde por descuido ha olvidado las llaves del portal que le permitían acceder a su vivienda, por tal motivo, y estando su esposo de viaje, se ve envuelta en una noche de juerga con unas amigas y amigos de éstas, sin embargo aunque allí conoce y convive con Fornero, joven por el que llega a sentir cierta atracción, no accede a las reiteradas peticiones de infidelidad que él le propone; el acontecimiento axial para Estefanía lo vivirá en otro lugar, a la mañana siguiente, instantes antes de llegar a su casa, al departir de forma entusiasta con distintos hombres mientras sorbe pacientemente un café, como bien nos los muestra Italo Calvino: "Esta manera nueva de estar entre los hombres, el noctámbulo, el cazador, el obrero, la cambiaba. Había sido este su adulterio, estar sola entre ellos, así, de igual a igual. De Fornero ni siquiera se acordaba ya".

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