Buen signo
abril 16, 2021 |

Ayer el Presidente anunció que 30 marinos fueron puestos a disposición de la Fiscalía por la desaparición forzada de 47 personas en Nuevo Laredo, Tamaulipas; el presidente López Obrador señaló que la Secretaría de Marina ayudó para la detención. Solicitó a la Fiscalía General de la República que informe sobre el caso porque es un asunto que se heredó. Manifestó que la instrucción es que no se tolere la violación a los derechos humanos.

Da inicio, pues, un cambio rotundo en la forma de procesar los tratos especiales de la ley. Termina el fuero militar. Desde el fin de semana pasado la FGR había aprehendido a los elementos de la Marina Armada; tendrá ahora que probar ante un juez sus acusaciones. La Semar se compromete "en éste y en todos los casos en que personal naval sea probable responsable de actividades tipificadas como delito, actuará con estricto apego a la ley, procediendo con rigor, contundencia y transparencia a la ciudadanía". Esto es un punto de inflexión sustantivo que abre el curso para transparentar más los asuntos públicos y actos del gobierno frente al soberano, los gobernados.

Los impactos son todos benéficos. Es previsible –y deseable– que indirectamente este punto de inflexión incida con otros fueros informales y muy lesivos para la sociedad mexicana, el fuero clerical que, informal y todo, ha sido extraordinariamente dañino para la sociedad por décadas, por la acción de no pocos depredadores sexuales pertenecientes a la clerecía católica. Indignamente protegidos como política de Estado durante el largo y oscuro papado de Juan Pablo II.

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