Desigualdades
abril 08, 2021 |

Amnistía Internacional señala que la pandemia planetaria de covid-19 ha dado lugar todo tipo de respuestas en términos políticos por parte de los gobiernos del mundo. En muchas democracias "consolidadas" de países desarrollados ha sido el pretexto para recortar derechos y libertades. En su informe anual, presentado ayer miércoles, puntualiza cómo algunos líderes han utilizado la emergencia sanitaria para afianzar poder y socavar la cooperación internacional. Agnès Callamard, nueva secretaria general de AI, sostiene que el covid-19 revela con toda crudeza el agravamiento de las desigualdades entre países y también dentro de las fronteras nacionales. Severa, Callamard denuncia el tremendo desprecio de los dirigentes por el bien común de la humanidad.

Callamard hizo un balance de un mundo sumido en el caos, con sistemas sociales, económicos y políticos pulverizados por las lógicas neoliberales del mercado, caldo de cultivo para virus que son también políticos, evidenciados en medidas que la ONG considera "mediocres", "engañosas", "egoístas" o "falaces". Según la nueva responsable de la organización, algunos líderes han normalizado las autoritarias medidas de emergencia adoptadas para combatir la pandemia. Hay incluso quienes han aprovechado la pandemia para afianzar su poder.

Francia, por ejemplo, que en lugar de apoyar y proteger a la población se ha limitado a instrumentalizar la pandemia para socavar los derechos. O Hungría, donde el gobierno ha introducido una reforma para castigar hasta con cinco años de cárcel la difusión de informaciones falsas. No es único. Países como Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán han aprobado medidas similares que solo han servido para penalizar comentarios críticos contra los distintos gobiernos por la gestión de la pandemia.

También se han reportado casos de violencia policial en Filipinas, Nigeria o Brasil, donde la policía habría matado entre enero y junio de 2020 a una media de 17 personas al día –más de 3 mil 100 en total. Para otros líderes, como el indio Narendra Modi o el chino Xi Jinping, la pandemia ha sido una oportunidad para desviar la atención de otras medidas controvertidas, como el allanamiento de viviendas y oficinas en el caso de India o la represión de minorías en Xinjiang, y la aprobación de leyes "abusivas" en Hong Kong, en el caso de China.

El aumento de la represión ha derivado también en el surgimiento de nuevos movimientos de protesta, ejemplo de la decepción de ciertas sociedades o colectivos. En Estados Unidos, por ejemplo, el año 2020 será recordado entre otras cuestiones por las protestas contra la discriminación policial hacia la población negra, mientras que en Nigeria se generalizaron las movilizaciones contra las fuerzas de seguridad.

Los liderazgos no han salido de los privilegios ni el dinero, sino de las innumerables personas que se manifestaron para reivindicar cambios, estimó Callamard. El caso del referéndum en Chile el año pasado es total, más Hong Kong, Irak y Polonia, en los países y territorios donde han surgido movilizaciones en favor de los Derechos Humanos.

Hay un estancamiento político causado por líderes que intentan menoscabar las respuestas colectivas a las violaciones de Derechos Humanos y sacar provecho. Acaparamiento de vacunas por parte de países ricos que no presionaran a las farmacéuticas para compartir conocimientos y tecnología. "La pandemia ha puesto en evidencia una cruda realidad: la incapacidad del mundo para cooperar eficazmente en momentos de necesidad global extrema", tan claro como eso. Optamos por relaciones y soluciones colaborativas y solidarias, o el futuro será muy duro.

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