El Duelo y la Tanatología
marzo 14, 2021 | Javier Hernand Garcés

Los seres humanos vivimos como si nunca fuéramos a morir. Nuestras vidas son solo un pestañeo de luz comparados con el tiempo de vida de las estrellas. En todo caso, la muerte de un ser querido es una pérdida, como tal, requiere de un duelo. El duelo no solo es para entender la muerte, es también para las pérdidas. Perder tu teléfono móvil, tu empleo, tus pertenencias, el divorcio, el suicidio de un conocido, las rupturas con amigos, asociados, y demás van a generar una situación de duelo.

La Tanatología se le tiene como una ciencia y disciplina formal y profesional desde el siglo pasado; se le elevó a "ciencia". Ve al ser humano como un ser espiritual, social y biológico.

Tanatología, literalmente, quiere decir estudio de la muerte, ahí se hace el esfuerzo de rechazar la muerte como castigo de dioses perversos; ni tampoco dioses timoratos que nos engañan frente a una realidad. Las pérdidas son reales y pueden pasar, saber cómo actuar es lo que debemos enseñar. Educar a aquel que esté cercano a la muerte en caso que le hayan dado una sentencia de enfermedad terminal. Estudiar las emociones, la pena, el dolor de la pérdida, la vergüenza de verse morir y que vean su cuerpo muerto.

La autonomía del ser humano para decidir en el sentido de morirse o no, hasta cuando nos podemos resistir, ya sea a morir o dejar que nuestro ser querido muera. "Después de la muerte no hay un proceso hormonal que nos haga sentir dolor" (Bryan Weiss)

El miedo a la muerte nos ha convertido en seres humanos temerosos de nuestra partida. Por un lado, pensamos que nunca va a pasar, por el otro lado no hacemos nada para que no pase ese momento.

Aquel que está muriendo y lo niega, deja al médico esa responsabilidad, el moribundo podría o no escribir una carta a sus seres queridos. "He decidido morir, renunciar a este dolor, no me suicido, pero dejo que mi biología actúe y si no me puedo sanar así mismo, dejarme ir y ver lo que me espera". Sería de gran sanación que aquel que se deja y pide que se quiere ir le permitan, sinceramente declarar su muerte por fallas en su cuerpo físico. Sería una liberación morirse cuando uno quiera, sin que sea un suicidio.

El duelo es un proceso que el ser humano presenta como mecanismo de defensa ante la muerte o las pérdidas en general. Cuando la pérdida ocurre la "negación", ¡cómo pudo ser, no lo puedo creer! Esta es nuestra primera parte de una serie de pasos que tendremos que cruzar. El segundo paso es "la furia", hermana imperdonable del miedo. Aquí culpamos a quienes pensamos fueron los causantes de la pérdida. Culpamos a Dios por su crueldad. Seguido a esto encontramos dos factores, siameses en su esencia, "la ansiedad y la depresión", todo esto ocurre en el marco del dolor y la miseria humana. "La negociación" y "la aceptación". Pero ahí no termina todo, se recurren una y otra vez estos pasos hasta llegar a ser intangibles, o por lo menos, no sufrimos.

La Tanatología tiene nombres propios en su desarrollo profesional y humano, Elisabeth Kübler-Ross, la Madre de la Tanatología moderna, nació el 8 de Julio de 1926 en Zúrich (Suiza), falleció en Scottsdale, Arizona, Estados Unidos el 24 de agosto de 2004, de doble nacionalidad, suiza y estadounidense. Médico que se especializó en psiquiatría. Una mujer sensible que se entregó a la ayuda de personas con dolor y en proceso de morir. Acompañó cariñosamente a los enfermos. El horror de los hospitales mentales de su época, el trato inhumano a los enfermos, hizo que se especializara en psiquiatría; ayudó a bien morir a muchas personas.

La educación emocional del ser humano debe observar el proceso de vida y muerte, se hace necesario entenderlo y verlo como algo inevitable y humano. Debemos preparar a los seres queridos al viaje inevitable. Una pérdida sin duelo o por lo menos, sin una teoría de lo que es el duelo podría ser muy doloroso. No hacer el duelo, o no entenderlo causa muchas tristezas.

En el momento que escribo este artículo y después de un año de la declaración de la pandemia del covid-19, cuando hemos visto miles de seres humanos que partieron, nos es necesario hacer el duelo y entender que no somos seres inmortales; si bien es cierto que nos cuidamos para tener una vida saludable, también es cierto que este cuerpo que tenemos tiene una limitación que corresponde a la muerte, elemento importante en la vida de todo ser viviente.

*Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

javierhgarces@gmail.com

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