La agresión al Presidente en el avión
marzo 02, 2021 | Romeo González Medrano

Despertar a tiempo

Da vergüenza ajena escuchar a estas personas, jóvenes y hasta niños en su actitud ofensiva hacia el presidente que revela la formación familiar que han recibido. Decimos a veces que la buena educación se mama para referirnos a la formación que aprendimos de nuestros padres. No hay nada que justifique el insulto y la agresión hacia nadie y menos hacia quien nos guste o no representa a todos los mexicanos. Uno esperaría, si no admiración hacia el mandatario por viajar modestamente como otro ciudadano más, al menos demostraran respeto. Lo que estos pasajeros mostraron fue el cobre que se trae del núcleo familiar. Al ofender se ofendieron así mismos. No cabe duda que son pobres de educación y de espíritu al mostrar que no tienen más que decirle a su presidente. Por su parte la reacción de prudencia que él tuvo es la de un hombre de estado. Sabe que nos representa a todos los mexicanos hasta aquellos que lo detestan o aborrecen por alguna o ninguna razón. Repito da pena porque muestra parte del rostro de los mexicanos, de una minoría y sobre todo aquellos cuyos padres y maestros no fueron capaces de trasmitirles la historia de México, las luchas de sangre que costó ser un país con libertades y derechos. Lástima porque uno pensaría que eran de clase media con acceso a la educación y a la cultura. Una agresión procedente de los más pobres y lastimados de México me la explico, pero esta agresión sinceramente no. Los agresores, estos y otros, son parte de los mexicanos ignorantes de la historia, parte de algunas generaciones huérfanas de pasado y por lo visto huérfanos de padres responsables de los valores éticos de sus hijos.

Cabe advertir que esto es a lo que nos llevó un sistema educativo sin historia ni civismo, y es muy difícil esperar que alguien valore lo que ignora o no le ha costado. No alcanzan la categoría de ciudadanos, aunque tengan derecho ello. Las libertades como la libertad de expresión son para ejercerlas con responsabilidad y respeto hacia los demás. En el trato que le demos a los diferentes mostramos cultura y grado de civilidad. En México hay derecho a disentir, derecho de expresar, ser escuchado, coincidir o discrepar del presidente o de un gobernador o de cualquier servidor público más esto no da derecho a ofender o agredir. Estos chavos y los adultos que los acompañaban habría que mandarlos un mes de paseo a un país con dictadura, para que noten la diferencia. Yo como muchos de mi generación vivimos y padecimos de gobiernos autoritarios, represores. Jamás en México había tenido un presidente que respetara tanto la disidencia, que escuchara la critica o incluso las ofensas personales. Falso, es mentira inventada por los conservadores que Andrés Manuel López Obrador sea partidario del pensamiento único.

Lo bueno es que tenemos un presidente con sabiduría, carácter y temple de acero que se ha ganado el respeto de la mayoría de los mexicanos, de muchos de sus adversarios e incluso de gobernantes y pueblos hermanos. Se imaginan como hubiera reaccionado en ese vuelo el ex presidente GUSTAVO DÍAS ORDAZ, obviamente con mucha violencia. El incidente del avión es uno de tantos y es el menor de los males o de las fobias de una sociedad en plena lucha por la sobrevivencia. En las redes sociales es muy común y es notorio además fobias y violencia verbal cargada de encono. Todo esto es parte de la revolución de las conciencias que hoy se vive entre los mexicanos. Otro asunto es ocuparnos de aquellos conservadores que manipulan medios para festinar o alentar esos comportamientos. A todos habrá que tolerar y facilitarles la reeducación, es parte fundamental de LA CULTURA DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

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