Contraste
febrero 23, 2021 |

Este fin de semana, el presidente norteamericano, Joe Biden, declaró a Texas en condiciones de desastre mayor debido a la nevada que destruyó la red eléctrica del estado. Los texanos pasaron en muy poco tiempo del asombro a la desolación por la tormenta de nieve que blanqueó esa entidad. La empresa encargada de la distribución de energía en Texas, ERCOT, decidió bajar las cuchillas de amplias regiones por la enorme demanda de energía, lo que dejó a millones de hogares y negocios sin electricidad. Hay un dejo de humor negro en el caso: Texas es el primer productor de petróleo y gas de ese país. El orgullo texano, heredero de la mística de la conquista del oeste, los hombres fuertes que dirimían sus diferendos con expeditos duelos de pistolas, vio reventar sus tuberías de agua; sus calderas y calentones no encendían por la falta de energía eléctrica o gas. Los autoservicios, desiertos, y los tejanos comían frío y se arropaban lo más que podían porque descubrieron que nadie los podía auxiliar. Mientras, el gobernador Abbott y el presidente demócrata Biden, pasmados, hacían... Nada.

Aún en pandemia, los texanos se preguntaron de nuevo para qué sirve un Estado que no actúa cuando su población queda a merced de plagas y catástrofes ambientales.

Las fuerzas del mercado resolvieron... Nada. Tampoco la iniciativa privada. Hubo empresas que ante la oferta y la demanda incrementaron sus precios 10 mil por ciento en lugar de sumar esfuerzos para rescatar la seguridad y el bienestar de sus clientes.

¿Para qué sirve el Estado neoliberal que ve congelarse a sus votantes y permanece en silencio ante la avalancha de noticias que informan que millones de texanos tienen que lidiar solos por su supervivencia?

El interés por el marcianizaje del Perseverance se esfuma cuando la décima parte de la población del país que llevó a ese planeta al vehículo de exploración extraterrestre más sofisticado, ambicioso y costoso de la historia no puede brindar las garantías mínimas de supervivencia ante una tormenta de nieve.

Mientras todo esto pasaba, el norte de México se quedaba sin electricidad por la falta de suministro del gas texano del que los gobiernos neoliberales nos hicieron tan estúpidamente dependientes.

¿Qué hicieron los gobernadores de los estados mexicanos afectados?... Nada

Los medios de comunicación de la derecha conservadora apenas atinaron a quejarse y a culpar al gobierno. Hipócritas, pues en su momento apoyaron la reforma energética que llevó al país a esta dependencia de recursos.

¿Qué hizo el presidente de México, a diferencia del norteamericano? Ordenó poner en funcionamiento las plantas generadoras de electricidad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) alimentadas con carbón y otras fuentes fósiles como el combustóleo.

Frente a la orden del gobernador Abbott de que Texas no podría exportar un solo gramo de gas, el presidente López Obrador gestionó buques de gas licuado para cubrir el faltante. Los puertos de Altamira, en el Golfo de México, y Manzanillo, en el Pacífico, recibieron cargamentos de gas urgentes en el peor momento de la crisis texana.

El presidente de México no encendió la chimenea de su casa. Se abocó inmediatamente a la solución del problema cuando se presentó.

Hay una diferencia sustantiva entre un modelo de Estado que ha dejado la responsabilidad de los servicios que se dan a la ciudadanía a las fuerzas del mercado, y un Estado que busca, nuevamente, ser el eje rector, como en el capitalismo de los países nórdicos, o Rusia o China, de las necesidades de una nación.

El tema es sustantivo desde varios puntos de vista. Desde luego, el social y el de la fluidez del Estado, cuando el Estado se adelgaza y los gobiernos renuncian a la obligación de servir a todos con énfasis en los más débiles por favorecer intereses privados, la paz social y política se alteran y muchas personas la pasan mal.

Pasamos por una inflexión sustantiva. Entre pandemia y clima, parecería una imprudencia suicida no poner atención a que las cosas están cambiando. El Estado mexicano debe reforzar sus pactos y acuerdos legitimadores porque es un hecho que, frente a la pandemia, sus consecuencias económicas y el desorden climático, o encontramos formas más sanas de hacer las cosas o la pasaremos muy mal como especie.

Las fotos del día