Necedades
enero 22, 2021 |

El empresario Alejandro Cossío Hernández, glosando respecto a la intención gubernamental de donar parte de las vacunas adquiridas por México a países menos favorecidos y sin contrato con las empresas farmacéuticas, dice que solicitará el permiso gubernamental para comercializarlas en el territorio nacional. Además, desmiente al subsecretario Gatell quien dice no haber recibido solicitud alguna.

Es improbable que Gatell mienta, no tiene razón para hacerlo. También es muy poco probable que lo haga el empresario Cossío: Seguramente solicitó a Cofepris permiso para comercializarlas, pero Gatell no las vió por la simple razón de que las solicitudes para hacerlo son completamente irrelevantes. No perdería el tiempo ni siquiera para voltear a verlas.

Si nos atenemos a la hipótesis de que quienes solicitan distribuirlas comercialmente lo hacen porque quieren acelerar su distribución lo más pronto posible, se entiende la inquietud punto menos que patriótica del empresario y de otros muchos por la toda república: se quejan que no tienen información concreta por parte del Gobierno Federal, para que los empresarios puedan adquirir la vacuna contra el covid-19.

Es el mismo caso de la parvada de cuervos tóxico-neoliberales que también se quejan y hacen campaña en contra y piden al mismo tiempo "no politizar" la vacunación.

Deben saber los señores que sus pretensiones de distribución/comercialización son francamente peregrinas. Esto, porque es el acuerdo de los países contratantes con las farmacéuticas dentro del mecanismo Covax, al que México pertenece, y razón por la que ya se distribuye.

Covax es un mecanismo diseñado para garantizar un acceso rápido, justo y equitativo a las vacunas contra el covid-19 en todo el mundo. Ello implica financiar las vacunas con sus propios presupuestos y asociarse con hasta 90 países de bajos ingresos que podrían recibir apoyo a través de donaciones voluntarias al Compromiso de Mercado Avanzado (AMC) Covax del Gavi (Fondo de Acceso Global para Vacunas contra la covid-19), que es dirigido por la OMS.

Bajo este esquema no hay forma que el gobierno autorice su distribución privada porque precisamente de eso trata el acuerdo. Lo más probable es que ni siquiera le hayan informado de la existencia de la solicitud de marras por la simple razón de que está fuera de toda posibilidad de concreción. Por lo pronto, los únicos autorizados son los gobiernos; es un acuerdo internacional, pues, para que se entienda. Dentro de la OMS, vaya. Ya luego cambiará, pero no por ahora.

Piedad.

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