López Austin: Decepcionado decepcionante.
enero 21, 2021 | Lorenzo León Diez

Alfredo López Austin es sin duda el investigador más acucioso y heredero de la tradición de brillantes nahuatlatos que viene desde el padre Ángel María Garibay, pasa por Gutiérre Tibón y llega hasta hace poco con Miguel León Portilla, declaró a Elena Poniatowska que está decepcionado por el actual momento que vivimos en México, que no es una democracia y que el poder es unipersonal.

Realmente sorprende ver el espectáculo que dan nuestros intelectuales cuando se trata de pensar el actual momento histórico. Es lamentable, aunque claro, hay muchos pensadores que no comulgan con esa decepción de López Austin.

¿Cómo alguien que está enterado, que lee libros y periódicos, puede sostener que no vivimos en una democracia los mexicanos por primera vez? (Recordemos que el fraude a Cuahutémoc Cárdenas cierra y abre un ciclo histórico).

López Austin… ¿no voto? ¿Fue respetado su voto? En la elección que puso en el poder a Carlos Salinas de Gortari no fue el caso. El voto no se respetó. Se cayó el sistema.

Que no se ve reflejada su aspiración en el gobierno triunfador -no explica cual es en la entrevista su aspiración- ¿es argumento en contra de un proceso electoral que llevó a las urnas a 30 millones de mexicanos en favor de Andrés Manuel López Obrador?

Siendo López Austin el escritor más reconocido en historia de Mesoamérica, ¿no distingue que los mexicanos hemos rescatado la tradición del Tlatoani, y por primera vez en decenas de años, en verdad tenemos un "orador" o "ministro de la palabra"?

¿Qué entiende el investigador por "unipersonal"? No lo explica en la entrevista, porque tendría que definir cómo se engarza en México una tradición prehispánica con un Estado de Emergencia Global, y definir la naturaleza del liderazgo de López Obrador con reflexión crítica y no la tristeza de una depresión.

A todos se les escapa, a los pensadores se les diluye en sus nutridos acervos, la actualidad histórica que significa cómo el Tlatoani y el hombre de Estado encabezan un movimiento nacional, apoyado por la mayoría de los ciudadanos (70 por ciento al menos según las encuestas internacionales) y que la Palabra Divina (Mesoamericana) está fusionada, gracias a la inteligencia política de López Obrador, a la palabra del jefe de Estado que ha sido ajeno a la justicia social, que ha llevado a las masas mexicanas en procesos disruptivos y siempre dolorosos (siendo el 2 de Octubre, la Guerra Sucia y la Guerra del Narco, situaciones ensangrentadas).

Sorprende que pensadores que tienen claro cómo el México moderno es una consecuencia del colonialismo que destruyó una civilización y de qué manera se ha perpetuado en los siglos de la modernidad el racismo, la discriminación, la explotación y la pobreza en la mayoría de los habitantes del territorio, digan que en México no hemos alcanzado la democracia, cuando es precisamente el momento que vivimos un fruto de la misma.

¿Por qué quieren callar al presidente?

¿Lo podrán hacer?

Es una ilusión por supuesto, pero nos demuestra de qué manera la Palabra Tlatoanica es la fuerza más poderosa que nos permite a los mexicanos navegar con conciencia en las mareas de la Emergencia Global.

La palabra que está identificada con la tradición de la civilización destruida y la palabra que apertura los Secretos de Estado son una dualidad, un binomio del régimen.

Para ello la Palabra crea las oraciones: ¿Qué es el neoliberalismo sino la continuación del colonialismo? Decirlo en la cumbre de la Pirámide, el Palacio Nacional, irrita, congestiona y provoca en el mundanal ruido desdeño y burla.

Nunca como hoy se había hecho un ejercicio libertario de la palabra desde el poder: ¿Cuándo se iban a imaginar los jóvenes de 1968 que un jefe de Estado diría en la tribuna: prohibido prohibir?

López Austin y quienes se afilian a su decepción, no tienen la sensibilidad para saber por qué la mayoría de los mexicanos escuchamos y leemos atentamente, activamente, participativamente, la palabra del presidente.

López Obrador funda el sentido del día al abrir la agenda del Estado. Es radical. No teme. El haber difundido el expediente que mandó el Estado Norteamericano sobre el general Cienfuegos es un manifiesto planetario: la libertad y la desocultación en simultáneo.

Los intelectuales tienen lamentablemente en México un rasgo que históricamente les da coherencia, desde el régimen traicionado de Madero, efectivamente, cuando el huertismo marcó a los autores más representativos e influyentes de ese entonces.

López Obrador estaba preparado para la embestida de los intelectuales, conocedor profundo como lo es de la historia de México. En su prólogo al libro de su esposa (Beatriz Gutiérrez Muller. Dos revolucionarios a la sombra de Madero. Ariel. 2016) se pregunta ¿Qué papel jugaron los intelectuales antes, durante y luego del maderismo?

La respuesta está vigente.

López Austin es un recopilador, un rescatista de mitos del México antiguo. Nadie cómo el sabe que el mito es la fuerza simbólica de los estratos humanos más profundos. Sin embargo sólo los poetas, más que los historiadores o los científicos, logran acercarse a estas esencias.

¿Por qué la realidad debe ser solo en el presente? ¿No podría la realidad ser algo ya muy lejano?

Escribió Andrea Emo.

La decepción de López Austin es decepcionante por ser quien es.

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