Gobiernos e intelectualidad
enero 07, 2021 | Lorenzo León Diez

Jorge G. Castañeda, intelectual y exministro de Fox, en su artículo de Nexos trae a cuento la palabra militar División para caracterizar a la intelligentsia mexicana. Su referencia es interesante: cuando en la reunión de Yalta alguien, puede ser Churchill, dijo que sería bueno invitar al Papa a la próxima, Stalin replicó: ¿El Papa? ¿Cuántas Divisiones tiene?

De aquí parte Castañeda para decir que "los intelectuales sí tienen divisiones. No las mismas que tiene Amlo: votantes, activistas, troles, huestes".

La intelligentsia, dice, somos nosotros. "Esa intelligentsia no la tiene Amlo ni remotamente" no obstante sus "reacciones vitrólicas y desenfrenadas".

Es importante este botoncito en el amplio muestrario de individualidades que se están agrupando en contra del Presidente de México, en esos frentes que se abren (en la calle y muchos medios de comunicación masivos) en la creencia que ellos son División, y que se organizan con la perspectiva que el propio término supone.

El Presidente de México asume con sabiduría la tradición política democrática que resultaría, a la postre -en su mutilación-, el disparador de la Guerra Civil. La intelligentsia a la que alude Castañeda tenía, como hoy, esa fiebre de derrocar, desaparecer a la figura que promovía un cambio realmente leight en las estructuras porfiristas.

La División efectivamente estaba tras ellos: el huertismo, que los acogió a muchos de esa intelligentsia con puestos, viajes, representaciones diplomáticas.

El sistema intelectual que está creando Amlo (la teoría política de la Cuarta Transformación) había previsto esta realidad que ahora vivimos, sus libros son un paso constante en su praxis.

El haber identificado con precisión y valor a la Corrupción como el principal azote de México significa, en la cadena teórica de la Cuarta Transformación, la vértebra programática de su gobierno. Madero también había escrito su "Salida" y sostenía que la ausencia de democracia era el principal azote de México.

Recordemos a la Renovación Moral que es el lema del primer gobierno neoliberal. Recordemos que el antecedente de este régimen, el de Miguel de la Madrid, es el Último de la Revolución Mexicana, en palabras del Quetzalcóatl José López Portillo.

Recordemos que La Política Moderna, fue el lema del siguiente gobierno, el de Carlos Salinas de Gortari.

Es interesante identificar el paso en la vida política de nuestro país en cómo se nombran a sí mismos los sexenios, nuestros soles mexicas.

Es curioso recordar que la Renovación Moral sucedía luego de una irrisoria nacionalización de la Banca y una catástrofe económica. Nos saquearon. No nos volverán a saquear, dijo el Presidente llorando.

Es como una tragicomedia en la memoria lo que en México ha sucedido. Risa nos causan las palabras en las tribunas y los slogan, por ejemplo: Arriba y Adelante, de un personaje que todavía hasta hace poco seguía cobrando su pensión presidencial después de haber dirigido varios genocidios (2 de octubre, 10 de junio y el oscuro expediente reconstruido por Carlos Montemayor de la Guerra Sucia).

Recordar cómo de la Política Moderna se pasó directamente a las páginas rojas de la prensa con que termina ese ciclo del PRI en los Pinos: La Renovación Moral produjo la Política Moderna y la Política Moderna la Guerra zapatista y la deblaque borgiana de la Familia Revolucionaria.

Realmente no había otra. Había que Sacar al PRI de los Pinos. Ese slogan foxista fue acertado. Ni pensar en lo que haría ese hombre dicharachero y simpaticón y entrón, pero por favor, que saque de Los Pinos al PRI.

La inflexión fue mayor. El PAN por fin realizaba la Política Moderna. Antes, el último Presidente del partidazo (Ernesto Zedillo), había nombrado a un Procurador General de la República, militante de un "partido distinto al mío", para ahora sí, cumplir la Renovación Moral, ideario de su antiguo antecesor.

Y entonces vendrían dos sexenios donde después de la rijosidad festiva, ranchera, caótica, frívola pero contenida, pues Vicente Fox se negó a pactar la matanza que exigía nuestro primo del norte, vino ese personaje con que empezaba un ciclo tan imponente como el que había regido al país con el gobernante más arcaico, Gustavo Díaz Ordaz: Felipe Calderón dijo en una conferencia a sus compañeros de la Escuela Libre de Derecho, unas semanas antes de tomar el poder: Habrá muchos muertos.

En efecto, este Presidente asumió su primer papel en las fuerzas armadas y pactó con los Estados Unidos la masacre sistemática que desde entonces vivimos: adquisición de tecnología militar, asesores logísticos y la Seguridad Nacional puesta en manos de la mafia misma que decía combatir.

En este largo trecho de depauperización neoliberal, sucedió un raro fenómeno, sorprendente para los observadores extranjeros: Regresó el PRI a los Pinos. Otra vez, la risa, después de la estupefacción y la alarma cotidiana de la Guerra del Narco, llegó ¿Quién? Ni siquiera el slogan ya es importante: ¿Alguien lo recuerda?

Este hecho de que a la silla presidencial ahora llegase un personaje inventado con toda la pericia de los oligarcas ya fusionados en su congénita alianza priapanesca, era evidentemente el final de una historia fúnebre, cínica, en fin, no alcanzan los adjetivos para describir los últimos 30 años de nuestro México.

Lo interesante ahora, para volver al término intelligentsia esgrimido por Castañeda, es ver cual ha sido el papel de los intelectuales en esta marcha nacional. Nos daremos cuenta que hay una participación aliada de los intelectuales, en su generalidad, con cada régimen que nos ha tocado desde entonces. Es por eso que casos tan aislados en la historia cultural moderna, como el de José Revueltas, son tan esclarecedores.

Revueltas y Octavio Paz pertenecen a la misma generación, ambos nacidos en 1914 y sus vidas y su obra son significativas de esa diferenciación que existe forzosamente en la División a la que alude Castañeda.

Debemos recordar que esta alianza entre los intelectuales y el Poder se solidifica o se institucionaliza entre Octavio Paz y Salinas de Gortari, cuando se crea el famoso Conaculta y las categorías de los privilegios. Hay una guerra inmediata. ¿Quién sí y quien no sería creador emérito? Era importante que los escritores y artistas discutieran quien sí y quien no era candidato en vida a la Rotonda de los Hombres y las Mujeres Ilustres. Claro, eso además del honor de ser nombrados significaban ceros en la nómina vitalicia que se estaba pergueñando.

Esta idea de Paz y su corte fue de risa, por supuesto, para los que no tenían ni la más remota posibilidad de ser eméritos, o sea, clásicos, o sea, creadores, o sea inteligentes, parte de esa intelligentsia de la que tan orgulloso se siente Castañeda, siendo que él mismo, desde pequeño, ha correteado por los pasillos de Palacio y escrito mucho, y viajado y abrazado a magnates y políticos imperiales.

El Presidente de México no tiene a los intelectuales consigo. Nosotros, los no eméritos, los no clásicos, no somos siquiera aspirantes a esa División, menos parte de ella. Somos "huestes", "votantes", cuando mucho "activistas" no pensadores, no creadores, científicos, profesores, académicos, "con presencia incluso en el extranjero".

José Revueltas, nuestro Dostoyevski mexicano, paladín de los Humillados y Ofendidos, no alcanzó a ver esto. Su risa habría tronado primero.

Revueltas y Paz son personajes opuestos, como una imagen invertida en muchos sentidos, pero los une la calidad de sus obras. Ambos representan franjas divisionales de la intelligentsia mexicana. Hay pensadores que nunca reclamarían ser reconocidos para que el gobierno les diera dinero. Jorge Juanes, por ejemplo. Enrique González Rojo. Hay muchos cuya firma no está en el famoso desplegado de los 650 (incluyendo las Almas Muertas) que con su actitud ilustran esta feria de vanidades en que se convirtió, en los últimos treinta años, la cultura mexicana.

Castañeda representa bien el pensamiento clasista y racista de la División que comanda Krauze, y Camín. El manifiesto de los 650 hace muy bien a la conciencia del pueblo que somos huestes, votantes, pues es un autorretrato, la redacción de sus escritos colectivos, de cual ha sido la distancia entre esa División y la mayoría de los mexicanos, que vivimos una experiencia sorprendente al ver actuar a un gobernante según las aspiraciones de tantos humillados y ofendidos.

Referencias:

Jorge G. Castañeda. Nexos septiembre 2020. Blog. La "intelligentsia mexicana"

Centro de EcoAlfabetización y Dialogo de Saberes

Universidad Veracreuzana

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