Cambio de paradigma
diciembre 05, 2020 |

Estos son tiempos en que las lógicas y sabiduría convencionales parecen servir de poco para navegar por el mundo con relativa seguridad. Toda proporción guardada, sucede un poco como con el fenómeno de la información, tienen más aceptación, credibilidad y capacidad comunicativa los youtubers que los medios de comunicación formales. En México, hay una inflexión muy importante en cuanto a las tareas informativas y el ejercicio de informarse. Los medios convencionales –impresos y electrónicos– han perdido credibilidad y verosimilitud de forma muy importante.

Salvo notorias excepciones, los medios de información formales hablan y se dirigen a auditorios selectos que obedecen a lógicas que nada o muy poco tienen que ver con los motivos de preocupación de los gobernados. Esto, en el mejor de los casos, porque la mayor parte del tiempo el respetable se informa en medios alternativos informales. Redes sociales.

Algo habrá tenido que ver el cambio radical en las relaciones entre el poder y la prensa formal, impresa o electrónica, instaurado por este gobierno. Los informadores de redes sociales no necesariamente hacen periodismo en el sentido estricto, pero recrean y contextualizan la información de los medios formales, la explican y de alguna forma la orientan. Una especie de explicadores de la convivencia política nacional. Las "benditas redes sociales" de las que hablaba el Presidente en su campaña. Tanto es así que el propio Carlos Loret de Mola se ha reinventado con harto dinero de la derecha conservadora un canal youtubero con muchísima producción. En él hace lo que se le paga por hacer: deformar, mentir y manipular la información. No es el único, hay otros, pero este es el más notorio. Emparejado con Brozo, otro gatillero reinventado, despliegan sus "sketches" y sus escenografías con el ingenio y la naturalidad de estafadores profesionales. Nunca queda del todo claro cuál de los dos es el patiño, parece que campechanean el rol.

Pero con toda la producción y recursos a su disposición no pareciera que logran compensar en algo ni las mañaneras ni a la parvada de jóvenes youtubers abocados a desagregar y explicar al respetable lo que entienden de la realidad. El tema viene a colación porque en tiempos de malhadadas pandemias y recesiones combinadas, la enfermedad covid-19 amenaza con crecer. Los tiempos de frío no ayudan. Estos son momentos de repunte de enfermedades respiratorias estacionales, baja de inmunodefensas y aumento de contagios.

Quizá sea tiempo de salirse de la lógica de las formalidades. Los contagios por covid-19 van en aumento. Las recomendaciones gubernamentales de permanecer a distancia responsablemente son más que prudentes. Pero los gobernados enfrentamos una enfermedad para la que no existe cura farmacéutica y los contagios crecen. Las farmacéuticas se desgarran las vestiduras por patentar vacunas y distribuirlas masivamente, y los habitantes del mundo tienen puesta su esperanza en la cura que ofrece una industria abocada no a curar sino a conservar vivos durante el mayor tiempo posible a sus clientes cautivos.

Es claro que la lógica y sabidurías convencionales no sirven en esta circunstancia. Es tiempo de tomar distancia y empezar a considerar la conveniencia de apelar a lógicas distintas. De la misma forma en la que el Presidente opta por las aproximaciones keynesianas de la economía en pleno neoliberalismo, el respetable también debiera explorar la conveniencia de salirse de la lógica de la salud farmacéutica convencional porque es claro que no solo no funciona, sino que es mortal.

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