Política

FALANGES: Morena entre la fragmentación política y el proceso electoral de 2021

octubre 26, 2020

¿Cuál es la condición de MORENA? Todo indica que Mario Delgado lo dirigirá. El Instituto Nacional Electoral (INE), obligado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, encomendó a empresas realizar encuestas para el cambio de dirigencia del partido. Después hace dos años que se postergó, en medio de los jaloneos de Citlalli Ibáñez mejor conocida como Yeidckol Polevnsky quien la cedió a Alfonso Ramírez Cuéllar, actual presidente interino.

La encuesta fue realizada por Parametría, Demotecnia 2.0, y Covarrubias y Asociados, establecieron un 58.6% de las preferencias a Mario Delgado y 41.4% a Porfirio Muñoz Ledo.

En el proceso por la dirigencia las dos figuras preponderantes fueron Delgado y Muñoz Ledo, ambos con señalamientos de uso indebido de recurso, pero Muñoz Ledo con señalamiento de acoso sexual, que fue escándalo internacional que lo descalabró en este proceso.

MORENA en la formalidad es un partido, en los hechos es una conjugación de movimientos fragmentados y pugnas intestinas, no tiene ideario institucionalizado. De hecho no ganó el proceso 2018, quien lo ganó fue López Obrador. Él le dio dirección a los movimientos y al hartazgo social. Sin López Obrador la gran mayoría de los gobernadores, senadores, diputados (federales y locales), alcaldes, regidores y síndicos de MORENA habrían perdido.

La fragmentación de MORENA no es una lucha de tribus como en el desfondado PRD, sino una pugna intestina entre facciones de diversos movimientos con microcefalia política que pesan más que la opción política de los otros partidos y de los medios de comunicación.

La fragmentación de MORENA es peor que la del PRD. Pues, es el partido mayoritario en lo legislativo y está en la Presidencia de la República. La fragmentación en MORENA una trombosis política.

Lo sucedido en Coahuila no es novedoso por ser Riquelme unos de los gobernadores mejor evaluados y tener un control distrital real desde años previos. El PRI ganó Coahuila en tanto que se mantuvo, el perdedor mayor fue el PAN.

El caso de Hidalgo es diferente, pues de los 84 municipios en juego MORENA sólo ganó 6 y el PRI ganó 32, el resto se fragmentó entre otros partidos y alianzas, ya previsto en columnas previas. MORENA esperaba ganar al menos 20 ayuntamientos. Un efecto real del proceder político del gobernador Fayad, por ejemplo: los hospitales "inflables" contra el COVID-19.

El PRI no está de regreso, porque no se ha ido, quien no estuvo fue MORENA.

En Coahuila hubo una participación de poco más del 39.3% de un padrón electoral de más 2 millones 226 mil cuidábamos. En Hidalgo la participación fue de poco más 48.9% de poco más 2 millones 190 mil ciudadano.

El hecho de que MORENA no logró ni un triunfo en los 16 distritos electorales en disputa en Coahuila y sólo 6 de 84 alcaldías en Hidalgo. Esto muestra la nula operación política de MORENA y de los mediocres superdelegados. Esto es la notoria estulticia para hacer de las tendencias favorables y de la cauda social real una estructura electoral funcional.

El origen de este fracaso es la fragmentación producto de los enconos entre los diversos movimientos con microcefalia política en el ámbito nacional que se agrava por la falta de cohesión y coherencia intrainstitucional.

La postergación de la dirigencia de MORENA y el hecho que el INE designe vía encuestas la dirigencia es una debilidad institucional, que muestra la falta de consensos a su interior, es mucho movimiento para una mediocre dirigencia. El encono de Muñoz Ledo al señalar que "MORENA se salía de su corazón" y su afán de ahora querer ser su dirígete es una incongruencia.

El hecho del llamado, de Delgado, a la reconciliación en el marasmo del fracaso electoral de Hidalgo y de Coahuila, y su posición de hacer recorridos en el País para la formación de las dirigencias estatales, distritales y municipales a la brevedad, es tratar de encarrilar a MORENA rumbo al 2021, pero tropieza con la anencefalia política y las pugnas internas. Se hizo verdad lo obvio que todos sábenos y que Ricardo Monreal señaló: "no hay efecto AMLO en estos procesos electorales".

El problema en los Estados gobernados por MORENA se agravará cuando los ejecutivos se decantaron por un candidato que no ganó la encuesta, ni por el candidato del Ejecutivo Federal. Veracruz es un craso error. Sin omitir que a Delgado se le ninguneó en el puerto de Veracruz. La falta de institucionalidad o de piso parejo se cobra con creces. Esto es muestra de la falta de pericia y tacto político.

Esto genera más enconos en la ya fragmentada condición de MORENA. Que se agudizará con la selección de candidatos rumbo al proceso 2021. Es evidente que se requiere de una operación de negociación y concertación institucional de gran calado. ¿Usted cree que esto lo entienda o más aun lo sabrán operar las dirigencias nacional, estatales y municipales? MORENA tiene el enemigo adentro: su falta de institucionalidad y su microcefalea política en los distintos movimientos que lo integran.

Estados como Veracruz, por la relevancia electoral, puede ser un fiel para el 2024, que se define este 2020-2021. ¿Quizá el centro ponga la dirigencia en Veracruz? El punto es que si la dirigencia desconoce el territorio y los grupos políticos está condenado al fracaso.

La crisis de MORENA en Veracruz se enmarca en: 1) Los escándalos del superdelegado Manuel Huerta Ladrón de Guevara de: corrupción, acoso sexual, violación, su deficiente operación política y pugna con el ejecutivo estatal; 2) La destitución de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz Sofía Martínez Huerta, prima del señalado de acoso sexual; 3) La errada y dolosa elección de magistrados sin carrera judicial y algunos sin cedulas profesionales que es la causa de la crisis en el poder judicial, con responsabilidades administrativas, penales y políticas para el ejecutivo estatal y el Congreso; 4) La precariedad de resultados en el poder ejecutivo y sus escándalos de nepotismo; 5) La actuación deficitaria en la procuración de la justicia y con señalamientos de adjudicaciones directas irregulares en la Fiscalía General de Veracruz.

Esto constituye una debilidad institucional del superdelegado, los tres poderes estatales y de la Fiscalía, que deberían ser eficientes y ser carta de presentación de MORENA, hoy esto un desacierto craso.

Es previsible, de continuar todo igual, que la fragmentación política al interior de MORENA continúe tanto en lo Nacional como en Veracruz; esta fragmentación está presente en todo el escenario político como se ve en Hidalgo.

Sin embargo, la oposición está igual o peor que MORENA, no tienen propuesta política y el descredito es real. La aceptación real del presidente es irrelevante para un proceso electoral local, como ya se analizó en columnas previas.

MORENA no sólo no tiene efecto AMLO, presenta fragmentación política, que es propia de la actual crisis institucional. La fragmentación, la miopía y mezquindad puede hacer que la selección de sus candidatos para este 2021 genere más enconos que votos.

Veracruz al ser el tercer padrón electoral más grande, con los raquíticos resultados en la gestión pública de todos los poderes y los enconos en los mismos enciende los focos rojos y no es renunciable para MORENA, pero ¿sabrán operarlo para revertir esto?

Se hace notoria la necesidad de tener una dirigencia estatal a fin a Delgado y a López Obrador, pero de hecho fue erradamente contraria la instrucción del ejecutivo. Él se casó con Muñoz Ledo y hoy está en la picota política nacional.

La tendencia hasta hoy es la fragmentación política, el abstencionismo hacia el 2021, en el caso de MORENA se aúna la falta de institucionalidad y coherencia al interior. Mario Delgado tienen el reto de revertir está condición y Veracruz cuenta con un MORENA sin rumbo y contrario al centro. MORENA presenta trombosis política. En fin, ¿usted qué piensa?...

lmaury_cruz@hotmail.com