Política

Amistades peligrosas

octubre 18, 2020

La aprehensión en EU de Salvador Cienfuegos Zepeda, ex secretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, bajo los cargos de conspiración de manufactura, importación al país del norte, distribución de drogas ilícitas y lavado de dinero supone un parteaguas en la relación bilateral México-Estados Unidos en torno al narcotráfico, al tiempo que cimbra a las fuerzas armadas nacionales. No solo por tratarse del militar de mayor rango en ser procesado por vínculos con el crimen organizado, sino por la gran cantidad de cargos que ocupó dentro de las instituciones castrenses.

Tampoco deja de llamar la atención que el caso se encuentre radicado en el mismo tribunal que ha llevado los casos de Joaquín El Chapo Guzmán Loera y del ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

La carrera de Cienfuegos dentro de las fuerzas armadas se remonta a 1964, cuando ingresó al Heroico Colegio Militar, y despegó a inicios de siglo en Jalisco, donde pasó de comandar el 14 Batallón de Infantería al hacerse cargo de la 15 Zona Militar para, finalmente, ascender a la comandancia de la V Región Militar. A partir de entonces, comandó otras cuatro regiones militares, incluidas la IX, con sede en Acapulco, Guerrero, y la VII, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Su paso por la IX Región Militar coincidió con el apogeo del cártel de los Beltrán Leyva, por entonces uno de los grupos delictivos más poderosos del país gracias a su alianza con el Cártel de Sinaloa. De acuerdo con la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), el involucramiento del general Cienfuegos en el tráfico de estupefacientes se dio precisamente con uno de los cabecillas que asumieron el liderazgo del cártel tras la muerte o detención de los hermanos Beltrán Leyva.

Más allá de los presuntos lazos delictivos del ex secretario, los cuales deberán ser comprobados por los fiscales neoyorquinos, su mandato al frente de la Defensa Nacional se encuentra signado por violaciones a los derechos humanos, y en particular por dos episodios: la masacre de Tlatlaya y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa. Ambos hechos ocurrieron en 2014, con apenas tres meses de diferencia; en el primero, integrantes del Ejército ejecutaron de manera extrajudicial a 22 personas y alteraron la escena para hacer pasar la matanza como un enfrentamiento; en el segundo, integrantes del 27 Batallón de Infantería de Iguala, Guerrero, habrían participado en el ataque, detención y entrega de los normalistas a criminales. En uno y otro caso, Cienfuegos Zepeda se negó a que se esclarecieran debidamente y se hiciera justicia.

Como señaló el titular del Ejecutivo, las acusaciones contra el ex secretario de la Defensa constituyen una nueva muestra de los niveles de descomposición alcanzados durante los gobiernos del ciclo neoliberal. Asimismo, exhiben que la captura de porciones relevantes del Estado por parte de los grupos del crimen organizado ha sido una realidad palpable en el pasado inmediato. Por ello, cabe esperar que su detención dé paso a una limpieza profunda de la fuerzas armadas, a fin de remover a cualquier elemento corrupto que continúe medrando en ellas, pero también que allane el camino al esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos perpetradas bajo su mando.

Falta por ahora desenhebrar probables vínculos que el ex mando militar haya establecido con otros funcionarios peñanietistas y gobernadores, tal y como lo detalla el analista Marco Antonio Aguirre, quien recordó que el 4 de diciembre del 2017 el ex mandatario estatal panista, Miguel Ángel Yunes Linares, condecoró a Cienfuegos Zepeda con la medalla Adolfo Ruiz Cortines "por su contribución a mantener la paz y la seguridad en Veracruz".

Aparte de la cercana relación del panista con el presidente priísta Enrique Peña Nieto, el propio Yunes Linares presumía de su cercanía con el hoy sujeto a proceso en EU, pues un mes después volvió a presumir el trabajo en conjunto que ambos hacían en pro de la seguridad estatal, publicando una fotografía donde los dos aparecen luego de una reunión en la que se acordaron "acciones para mejorar la seguridad pública en el estado". Hoy el general Cienfuegos Zepeda está sujeto a proceso por sus vínculos con la delincuencia organizada y Miguel Ángel Yunes Linares prosigue su carrera política como importante influencer y figura destacada dentro del panismo veracruzano.