Política

El neoliberalismo

septiembre 20, 2020

Se dice que el capitalismo es un sistema que destruye sus dos principales fuentes de riqueza: al asalariado y a la naturaleza. Después de 30 años de neoliberalismo impuesto a rajatabla por cinco presidentes del pacto de impunidad, la frase difícilmente podría ser más exacta. La cáfila de tecnócratas que gobernó estas décadas literalmente aniquiló al país.

Entre su desmantelamiento para la vendimia y la pila de corrupciones oceánicas de sus notables, los gobernados mexicanos apenas respiran aire fresco. Entre la crisis sanitaria y la recesión económica los escenarios que se configuran bien podrían ser ominosos.

Las dificultades son mayúsculas. Sin embargo el país se apacigua luego de más de una década de parafernalias mortales impuestas por un sociópata de poca alzada y un oligofrénico de ambición desmedida. Y con todo, el país –como la nave– va.

Pero si hay algo que entusiasma en este proceso doble de rescatar al país de los sátrapas que lo saquearon y reconstruirlo de mejor manera, evoca un poco cuando el presidente de Vietnam del Norte, Ho Chi Minh, en medio de los diarios bombardeos norteamericanos que machacaban la capital Hanoi, decía por la radio al pueblo que no importaba cuántas veces estos ataques destruyeran los caminos y la ciudadnes, que las reconstruirían todas y cada vez más hermosas.

Los pueblos suelen encontrar el modo para salir de las dificultades, sobre todo cuando están bien gobernados y las relaciones de confianza se solidifican.

Es el caso de los jóvenes reunidos ayer en el Festival de Resistencias de colectivos de Veracruz-Boca del Río, convocados en apoyo al Congreso Nacional Indigenista del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Entre ambientalistas, colectivos diversos y defensores de los ríos la resistencia se encarna.

Se dice fácil pero apenas vamos saliendo de ser gobernados por tipos que optaban por dar la muerte antes de escuchar.

La resistencia al sistema neoliberal es lo único que funda la esperanza de que es posible diseñar y concretar un mejor futuro para los connacionales y para la especie.

Los tiempos que vienen serán complicados pero hay forma de que sean más amables, no fáciles pero sí menos hostiles si somos capaces de fortalecer y dispersar las actitudes colaborativas.