Política

La derecha se refunda

septiembre 19, 2020

Por la manera en que está reaccionando la derecha mexicana tras su derrota en las elecciones de 2018, no es difícil sostener que se encuentra en una etapa de refundación, aprovechando o forzada por las grandes dificultades económicas que ha traído la pandemia y el inacabado proceso de constitución del gobierno de López Obrador. También es fácil advertir que existen muchas y diversas expresiones internas en su constitución, entre las cuales, en su carácter de oposición y corriente política, confluyen ahí variables de la "izquierda" pragmática que estableció nexos y compromisos con fines electorales y de constitución de un proyecto político.

De las cenizas de julio de 2018 busca crear una alternativa política que dé voz y espacio a quienes los perdieron por la voluntad ciudadana. De la misma manera en que el triunfo del candidato de izquierda significó una especie de revolución pacífica que se llevó a cabo en las urnas, es que en su etapa de revisión y aglutinamiento de las fuerzas políticas derrotadas –en las que se incluyen, naturalmente, al PAN, PRI, PRD y MC–, la derecha mexicana establece una estrategia de lucha en distintos ámbitos, que van desde la constitución de grupos de activismo como el Frenaa; las cada vez más acendradas críticas de la prensa que en su momento fue beneficiada y consentida por los gobiernos neoliberales panistas y priístas, y los cuestionamientos de organismos de cúpula empresariales, así como otras organizaciones sociales y económicas desplazadas con la llegada del nuevo régimen. Aunque un último componente, el del intervencionismo extranjero es mucho más difícil de concretarse –como sucedió en el caso chileno– dadas las actuales circunstancias internacionales y la capacidad del presidente López Obrador de darle certeza y confianza al capital extranjero, además del innegable apoyo que tiene por parte de las fuerzas armadas, resulta inevitable la comparación con el comportamiento de las fuerzas de derecha chilenas tras el triunfo de Salvador Allende, el primer presidente marxista en América Latina que llegaba al poder por medio de unos comicios.

En medio de este escenario es que esta semana un grupo de "intelectuales" publicó un desplegado, acusando al mandatario morenista de intolerante y actuar en contra de la libertad de expresión, proclama que más bien parece una reacción a la pérdida de privilegios y del estatus de consentidos del régimen anterior. Con esta declaración, los intelectuales tratan de posicionar en la opinión ciudadana la percepción de que, en efecto, el lopezobradorismo los trata de acallar, intentado al mismo tiempo polarizar las evidentes diferencias que hay entre quienes defienden el neoliberalismo y el libre mercado, y quienes optan por una administración pública de mayor sentido social y compromiso con los grupos más vulnerables de la sociedad mexicana, que dicho sea de paso, representan la mayoría de los habitantes de nuestro país.

Así pues, es evidente que hay mucha manipulación de la información manejada por una parte sustantiva de medios y centros de pensamiento derechista con tal de desacreditar todas y cada una de las acciones del mandatario, acusándolo desde llevar al país a la ruina y buscar meterle miedo a la población con el cuento de que pretende instaurar un régimen comunista.

Con otras palabras pero similar intención, el desplegado de los intelectuales mexicanos trae a la memoria aquel 11 de septiembre de 1973, cuando los golpistas circularon una proclama de cinco puntos en los que advertían que: "La gravísima crisis económica, social y moral que está destruyendo el país" y que "la incapacidad del gobierno para adoptar las medidas que permitan detener el proceso y desarrollo del caos" llevaban a la conclusión de que el Presidente debía entregar su cargo a las fuerzas armadas. Parecido, no.