Política

Las mañaneras (nueva técnica de Estado) y los escandalizados intelectuales

septiembre 19, 2020

Las mañaneras es un nuevo género de difusión de Estado y en el mundo el único gobernante que aparece diariamente ante la población que lo eligió para mantener una junta abierta de los asuntos públicos es el presidente de México.

Las mañaneras es la vértebra de la política de un Estado que hace manifiesta una teoría política (la Cuarta Transformación) con base a una técnica (las mañaneras) que consiste en la anulación del secreto de Estado, la vieja conseja que por la Seguridad Nacional y las Conveniencias de la Patria, un grupo de personas reducidísimo en los entrepisos del Palacio deciden las acciones institucionales y públicas de un país.

Andrés Manuel López Obrador está pasando a la historia de México y el mundo -entre otras cosas- por ser el primer jubilador de los discurseros, de los sesudos asesores que son tan típicos personajes en los thrillers políticos, de los eficaces argumentadores que redactan desde boletines hasta teorías, de aquellos que nutren precisamente la Imagen como parafernalia facturable.

La operación democrática de Amlo es peculiar y está relacionada directamente con el carácter del Estado mexicano, como un régimen presidencialista de honda raigambre cultural (está Mesoamérica y la pirámide teogónica, y está el caudillo hispano con su espada en cruz).

El Señor Presidente es un personaje complejo en la historia contemporánea de nuestro país. Tiene como antecedente Mi General; y el proceso para que esté cambio de nominación sucediera es fascinante, pues los nombres son una frontera lingüística y psíquica, cultural e íntima.

El hombre que se hace Estadista tiene -como lo señala Maquiavelo-, que ser el punto medio entre la convicción y la fortuna o la suerte. Es un teórico y un pragmático y, sobre todo, un autor, un escritor y un orador.

Amlo pasará a la historia como un relojero que se coló al interior del aparato de uno de los Estados más autoritarios, secretista y cómplice, para cotidianamente, meticulosamente, perserverante y terco, mostrar al respetable cómo funciona el Poder y cuáles son las secuelas de ese funcionamiento.

Que fustiga, combate a sus enemigos, denuncia conjuras, señala culpables, avisa de las mañas de personajes perversos, en fin, debate y dicta, es evidente. Pero no asusta al pueblo, como escandaliza a los que opinan.

Las mañaneras son la diaria lección de un civilista a la que acuden los alumnos todas las bostezantes mañanas a escuchar a los que dirigen las instituciones en un país sometido por décadas, al poder de un mecanismo intrincado, cruel, vistoso, filantrópico, masacrador y festivo.

¿Si eres presidente de México, qué harías? Pregunta a meditar. "Discursos", loable contestación. Según Krauze, el malhadado, el único presidente de México que redactaba sus discursos fue Gustavo Diaz Ordaz. De ahí pal real los presidentes han sido lectores de palabras escritas por una entidad, el ghostwriter que es el Uno, el Estado, Nadie en específico.

Amlo personifica el Nuevo Estado mexicano no solamente por ser el Presidente, sino por su decir de Presidente. El yo soy como alocución coloquial, permanente, constante, hogareña, con todos los deslices, con las inspiraciones, con el valor que implica confesar.

Esto los mexicanos lo vivimos, pero los extranjeros realmente están anodadados, pues es el único caso en que un gobierno, con su representante máximo, difunde y polemiza con instituciones y personajes abiertamente, desacralizando el Poder del Uno, la palabra Presidencial no está escrita y leída, sino es una expresión vital, espontánea, en contacto directo con el acontecimiento público.

Amnlo no ha dejado de ser un militante en este sentido. No encarna per se a las instituciones que antes lo mandaron al diablo, y ahora regresa, más viejo.

El Presidente es una inteligencia que acepta la individualidad del emisor como totalidad instantánea, el Presidente no oculta nada ni a nadie, pregunten, él responde. Y si no los ministros, los funcionarios. Es un ejercicio de verdad, a la manera socrática, oral y dialogante. ¡Pero qué es avasallador! ¡Qué usa el poder para "decapitar" a "instituciones culturales privadas" como Nexos y Letras Libres -como dice Gilberto Guevara Niebla y Ricardo Raphael-, es una exageración.

Estos dos periodistas están indignados por este ejercicio presidencial que ha corrido el telón del fondo; primero el acto necesario y ceremonial para ver la obra, la acción institucional, y atrás la escenografia desmontada, echada abajo, para ver cómo este teatro tiene un doble nivel, así como las maletas donde se oculta lo "robado" o lo traficado.

Dice Guevara Niebla: "El presidente habla sin tener plena conciencia del poder real que tienen sus palabras". "incurre en un abuso imperdonable", "no invita a dialogar, reflexionar, a buscar consensos" "agrede diariamente sin agotarse, como si estuviera en guerra permanente". "Aplasta, ejecuta, corta cabezas, destruye reputaciones, pulveriza empresas y liquida organizaciones civiles". "Su agresión contra Nexos y Letras Libres fue una decapitación patibularia". "Juzga y sentencia" "Hace una guerra simbólica". "Esto será "desastroso para México".

Por su parte el articulista Ricardo Raphael escribe que "no compra a su críticos, los anula", las mañaneras son "un tribunal mediático cotidiano", es "juez, fiscal y magistrado". "Usa las palabras con sabor a plomo para reducir al mínimo la disidencia", su "palabra hiriente ha sepultado la carrera de muchos profesionales", es "responsable del hundimiento económico de varios medios de comunicación", "con otros mecanismos, la crítica y la reflexión intelectual continúan sometidas al poder". "el ogro hiere a un adversario y la democracia pierde un contrapeso" "no conoce otra forma de tratar a sus adversarios que devorándolos", tiene "sujetos leales o enemigos a su causa". "La independencia le irrita, la crítica lo enfurece, el pensamiento alterno lo desecha".

Como se ve la retórica de estos escritores es un rico manjar de adjetivaciones. Pero hay una situación de fondo que permite que el Presidente pueda hacer esto y más, como lo señala Guevara Niebla: Habla "con la confianza que le ofrecen los altos índices de aprobación que obtiene de las encuestas".

Las mañaneras son la primera línea en el campo de batalla que enfrenta un gobierno que responde precisamente a los millones que votamos por él, con la esperanza de que hiciera nada más ni nada menos que lo que está haciendo. Incluso pocos se imaginaban que Amlo fuera a ser tan congruente en la conducción de un país en una crisis histórica fundada en el coloniaje y la corrupción de las clases superiores, burocráticas y aliadas con el capital nacional y trasnacional (principalmente este último).

El caso de Nexos y Letras Libres no nos hiere a todos los que pensamos y escribimos en este país. Que una gran franja de intelectuales y académicos se identifiquen con estas publicaciones no significa que sean "instituciones culturales" infalibles y representativas de las aspiraciones intelectuales de los creadores y críticos en general.

Ha aparecido el desplegado de numerosísimos ilustres desconocidos revueltos con los conocidos ilustres. Dicen que "la libertad de expresión está bajo asedio en México" Amlo "rebaja la tribuna presidencial", "siembra odio y división" "censura" "amaga judicialmente", la opción de los críticos es "callarse o dejar el país", desprecia "la lucha de las mujeres". El "dolor de las víctimas de la violencia", humilla "al poder judicial", "socava la libertad de expresión".

Es una reacción natural de una clase que acopió en 30 años cuantiosos privilegios. Pero si se trata de firmas, de desplegados, estos pueden multiplicarse en sentido contrario, para puntualmente desmontar cada una de estas calumnias, que no argumentaciones.

Tiene razón Ricardo Raphael cuando dice que : "No habrá moral que sustituya al neoliberalismo sin una nueva generación de intelectuales capaces de construir verdadera distancia emocional, económica y política con el poder".

Y es notable que hay una resistencia íntima de cada intelectual o científico que firma ese manifiesto a que "la tribuna presidencial se rebaje" al saber del pueblo, del populacho, ¿qué tienen ellos qué saber de las consejas y las tramas públicas?. ¡Queremos que sea el Señor Presidente, con un lenguaje escrito por nosotros, pulcramente, estilísticamente bien revisado...no un militante de la libertad del decir. El asedio a la libertad de expresión no viene de la tribuna presidencial, surge del interior de cada uno de ellos…pues ¿quien les ha dicho que dejen de escribir o pensar?

Es exactamente lo que esas publicaciones han representado, esta cercanía y convivencia donde "lo privado" no ha sido tal, está documentada su complicidad con el Señor Presidente en turno. Pero ahora ese Señor no responde a la tradición de la que ellos son parte y nos los está guillotinando, no son Nexos ni Letras Libres Regeneración ni Amlo Porfirio Diaz. El público puede acceder a esas revistas, están en los puestos de periódicos, que otras son las condiciones hoy: por supuesto señores, el país estaba casi en llamas, allí sigue de alguna manera, el Presidente encabeza una línea de fuego, claro está, del otro lado está todo el interés que se ha beneficiado de la explotación y exclusión de miles, millones de hombres, mujeres y niños, que han sido solo cifras en los sesudos reportes neoliberales y conceptos en las disquisiciones académicas (muchas de ellas facturadas).

No hay un solo caso de intelectuales o científicos censurados por el poder. No hay ni un solo exiliado ni acogido por una embajada extranjera. Todos ellos aspirarían a que México se viera envuelto en una situación como la de Venezuela y esperan que pronto surja un personaje como Juan Guaidó, es difícil pero posible.

Lo que es definitivo es que hay un maximilianismo y miramonismo en boga.

Referencias:

La guerra desigual. Gilberto Guevara Niebla. Crónica. 15/09/2020

El ogro y su impunidad. Ricardo Raphael. Milenio. 12/09/2020

Más de 650 científicos e intelectuales. El Universal. 18/09/2020