Política e informatización, escenas del ocultamiento
septiembre 17, 2020 | Lorenzo León Diez

La complejidad del semiocapitalismo, que es como Franco Benardi Bifo ha bautizado en la modernidad tardía el sistema intelectual descrito por Marx, hace un poco más de 150 años, considerando que el primer tomo de El Capital apareció en 1867, consiste, entre otros factores, en la imposibilidad de pensar en conceptos que dieron al humanismo dinámicas de transformación: la democracia (primero para todos los hombres, luego para las mujeres), las asambleas republicanas, las asociaciones de artesanos, trabajadores, campesinos, que luchan por sus intereses gremiales, el partido político, esa entidad fundada a tiempo de la creación del Estado constitucional, la profusa prensa libertaria donde los intelectuales avanzados pugnaban por una aspiración generalizada: liberar a la mayoría de la humanidad de su condición despojada, explotada, expoliada y, en grandes franjas de la población, degradada.

Las fuerzas productivas en la era de la revolución industrial estaban al centro de un haz de transformaciones: descubrimientos científicos, revoluciones tecnológicas y mecanización masiva de la fuerza de trabajo.

Nuestro momento es similar en un sentido de intensidad.La revolución digital se instauró desde nace 30 años en combinación con la revolución neoliberal. Este engranaje concretado en la economía tecnofinanciera ha logrado que los sistemas democráticos, sea cual fuere el signo ideológico del partido político que domine el congreso y se sostenga en el poder ejecutivo, es solamente el administrador de la economía global regida por instituciones supra nacionales.

Se está viendo que una vez que la democracia no determina la conducción de los países en cuanto al funcionamiento de las fuerzas productivas que entraron en su estadio de trabajo fantasma en la producción global de la escasez, la Revolución no es ya un concepto que describa una Posibilidad o "vía de escape" en la actual era evolutiva en lo biológico y post política en lo social, cuando la tecnología digital y la informatización está gestando la Nueva Sociedad Neurototalitaria.

La emancipación política es un concepto en crisis.

Ahora como nunca antes en la historia de la humanidad, la guerra está en nuestros corazones, pues el campo de batalla de la Nueva Guerra es la fragmentación de identidades y la porosidad de las intimidades absorbidas en el Nuevo Mercado de la Atención, siendo nosotros la mercancía.

Se está destejiendo a gran velocidad la solidaridad social y todo asomo de compasión por el otro, que fueron los sentimientos que cohesionaron los movimientos multitudinarios que tienen entre sus logros las revoluciones francesas de 1789 y 1830, la revolución alemana de 1848 y la revolución bolchevique de 1917, para referirnos a los momentos estelares del impulso de las masas oprimidas y revolucionarias.

El capitalismo contra el clima, como subtitula Klein su libro, es una frontera muy enigmática: ¿El semiocapitalismo es la última era de la neohumanidad? ¿Será verdad que entramos a la sexta extinción de la especie humana?

"Hemos entrando -sostiene el sociólogo Murray Smith- en la era crepuscular del capitalismo, en la que la humanidad encontrará los medios para crear un orden superior y más racional de organización social y económica, o en la cual el capitalismo decadente provocará la destrucción de la civilización humana".

Política y la informatización son un gran telón de ocultamiento, están las cortinas densas de estos manifiestos visuales, auditivos, textuales que no nos permiten contemplar la obra, no empieza la obra…¿o ya empezó y esto es la primera escena: ¿no saber lo que viene?

Vivimos la primera conmoción global de la era tecnofinanciera y cibernética, que consiste en la fragmentación de los cuerpos sociales y la conciencia individual, cuando la humanidad transita de lo conjuntivo a lo conectivo, en un momento que se enlaza con la consecuencia evolutiva (la interrelación patologizada del hombre con la naturaleza, que no otra cosa es la ola de contagios).

Bifo encuentra en los textos, acciones y experiencias de los fundadores del pensamiento humanista moderno (a partir de Kant y Hegel), estímulos para diseñar "vías de escape" al neurototalismo que se expande por el planeta.

El cognotariado lo constituyen los trabajadores cognitivos, esto es, aquellos individuos que en uso de la Red y las plataformas digitales obtienen un ingreso, sea asalariado, por honorarios o por comisiones.

Todo aquel que en uso de la Red esté conectado a la productividad económica (las fuerzas productivas) es parte del cognotariado, independientemente del uso regular que haga de la Red y la automatización de la manera general, como lo hace el resto de las personas, desde los niños a los viejos.

La Crisis Sanitaria Mundial aceleró un proceso que estaba en ciernes de totalizarse, de tal manera que ahora el funcionamiento de las instituciones y empresas que demandaban la presencia física de los trabajadores y empleados en instalaciones específicas, pueden comprobar que la productividad en línea suple y quizá mejora, las relaciones que requerían, quizá por costumbre, la interacción física.

Al desaparecer la sociabilidad sea del tipo que sea (laboral, educativa, cultural, recreativa, deportiva, etc.) los organismos de todo tipo podrán ingresar a la liquidación de plazas y puestos de trabajo ya innecesarios en la nueva sociedad post social.

Bibliografia

Franco Berardi Bifo. Futurabilidad. La sublevación. Fenomenología del ser.

La ley del valor de Karl Marx en el ocaso del capitalismo. Murray Smith. En internet.

Esto lo cambia todo. Naomi Klein. Booket. 2020

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