Política

Las aventuras de Weremere

septiembre 02, 2020

Breve Introducción al personaje:

Yo, Juan Sarmiento, a quien la gente apoda el jarochillo Sarmiento, doy testimonio de lo sucedido aquella mañana cuando el solar jarocho se vistió de luto.

La triste noticia de la muerte de weremere fue pasando de boca en boca en cafeterías, despachos y oficinas de todos los niveles de gobierno de la ciudad de Veracruz.

Ya fuera la parroquia que ya no era parroquia, la parroquia de los 100, la de los 200, la de los 500 o como decía weremere la de los 1000 años, en todas y cada una de ellas los parroquianos comentaban sobre la partida de weremere.

Algunos incluso llegaron a decir que era otra de las bromas pesadas de weremere, adicto a gastar toda clase de bromas, ya fueran blancas o muy pesadas como cuando clavaba carteras llenas de billetes en el piso durante el día de los inocentes para acechar a los incautos.

Por eso, los portales de noticias digitales no lanzaron la noticia hasta que Julián Hernández, reconocido y respetado periodista confirmo el lamentable hecho al dar fe del cuerpo inerte del reconocido y popular personaje veracruzano. Esa mañana murió el hombre y nació la leyenda.

Me consta porque yo, Juan Sarmiento conocí a weremere y en muchas ocasiones fui cómplice en sus aventuras.Sin embargo, esto es Veracruz, y aquí el más chimuelo masca vidrio, así que algunos ya hablaban de erigirle un monumento, de izar la bandera a media asta, de vender su vida a Netflix, ¡vaya! surgieron familiares y amigos íntimos que aseguraban haber participado en la toma de la isla de sacrificios, de haberlo ayudado a idear el plan antipobreza, algunos llegaron a asegurar que eran sus hijos, en fin, lo único que quedaba en el aire, era ¿Cómo se llamaba weremere? Por aquello de las esquelas en los diarios.

Del apodo no quedaba duda, el mismo contaba que se lo habían puesto sus amigos estibadores del muelle, cuando contó la anécdota de un marino afroamericano que ya pasado de copas lo quiso violar en el hotel que habitaba en la zona de los portales.

¡Wait a moment! – decía que le gritaba- ¡Wait a moment!- Pero como lo decía en su espanglish jarocho sonaba a were a mament y de ahí se le quedo weremere.

¿Eres de Veracruz? – preguntaban en ocasiones y el contestaba:

- ¡No! ¡Veracruz es mío!

Efectivamente, Weremere había nacido en Veracruz, fuimos casi siempre vecinos del barrio de la Zanja, cerca de la antigua empacadora de chilles jalapeños el Faro, Weremere vivía con su abuelita en el famoso patio de la Libertad y se contaba que su padre había sido un mariachi de los que habitaban aquel popular patio.

¿Qué era alérgico al trabajo?Si, me consta y le constaba a medio Veracruz que weremere jamás trabajo, que lo único que hacía era estar en el lugar y con persona indicada y que según el su

profesión era ser asesor de políticos y empresarios.

Cuando le preguntabas: ¿Qué clase de asesor?, respondía que el era asesor en el sentido etimológico de la palabra, que venia del latín faser y sor de madre, así que traducido al español el no hacía ni madres.

Estarán de acuerdo los lectores que tipo tan singular parecería un loco cualquiera, de esos que deambulan diariamente por el centro histórico de Veracruz, pero weremere efectivamente y aunque paraceza broma era requerido por alcaldes, gobernadores, diputados y disntiguidos empresarios para brindar alguna asesoría, porque como decían: Si alguien conoce las entrañas de la ciudad y sus ciudadanos es el weremere.

Además, weremere tenía diversos dones, como el de la sabiduría popular pues siempre sacaba alguna frase o dicho popular que además de risa hacían reflexionar a propios y extraños además del don de ubicuidad, pues me consta que aparecía en diversos lugares casi al mismo tiempo, sobre todo si se trataba de fiestas, lo mismo de hombres de negocios en grandes salones que populares en cualquier esquina de algún barrio.

Dudo que weremere haya sido un loco cualquiera, de hecho, no creo que haya estado loco, aunque sus aventuras sean dignas del más lunático de los relatos.

Yo, Juan Sarmiento, conozco a mis paisanos jarochos, y previendo que más de uno quiera lucrar con la memoria de mi amigo, me dispuse a lucrar primero yo, y en mi carácter de cronista no reconocido ni valorado de la ciudad y puerto de Veracruz, narraré algunas de las aventuras de weremere de las que fui testigo y en algunas ocasiones participe.

EL PLAN VERACRUZANO ANTIPOBREZA

Lo recuerdo muy bien, porque yo conduje la camioneta de tres toneladas cargada de lunáticos hasta la laguna de Alchichica en Puebla de ida y vuelta en aquella valga la redundancia loca aventura que comenzó en los años 90 del siglo XX.

Para que el lector comprenda un poco más la influencia de weremere en la vida pública veracruzana quiero hacer mención que había sido compañero de escuela de muchos políticos, desde la primaria hasta la facultad de leyes.

Eso, si debo aclarar que ser compañero no es lo mismo que tomar las clases, porque weremere nunca se caracterizó por sus buenas notas o asistencia a los colegios, si bien es cierto pasaba de grado por su característica forma de adular, caer bien o agotar la paciencia de los profesores.

Bien, regresando al tema que nos atañe, en aquellos años cuando el partido en el poder dominaba la vida pública del país, llegaron a la presidencia municipal un grupo de veracruzanos que pertenecían a una misma generación escolar, siendo en aquel entonces el turno de ocupar el cargo de un pintoresco veracruzano de orígenes campiranos, desenfadado y de modales rurales. En pocas palabras un hijo del pueblo.

Este hijo del pueblo también había sido compañero de weremere y dada su raigambre y ascendencia citadina el alcalde lo nombró su asesor sin cartera, pero bien pagado.

Clásico en weremere, solo se presentaba cada vez que hubiera una reunión importante o cada 15 o 30 días, porque cobraba en esas fechas, por eso le apodaban también el 15/30. En aquella ocasión se convocó a una reunión muy importante a distinguidas personalidades y el grupo de asesores del alcalde, porque se debatiría la visita del príncipe inglés y del presidente de la república.

Al alcalde se le ocurrió invitar a la reunión a dos personas totalmente antagonistas, a doña Regina Palma de Montesclaros, distinguida dama de sociedad que se ufanaba de conocer a detalle el protocolo de las casas reales de Europa y a weremere para aquellos casos prácticos de solución rápida y efectiva La reunión transcurrió casi sin incidentes, porque si bien cada año Veracruz, tenía

a su rey y reina de carnaval, este era un caso aparte y muy serio, porque don Carlos era un príncipe de verdad y no había que quedar mal con la bienvenida máxime que vendría el presidente de la república a recibirle.

El tesorero tomó la palabra para anunciar que las arcas estaban vacías y que apenas y alcanzaba para darle una manita de gato - más bien de tigre dientes de sable- al centro histórico por donde iba a pasar el príncipe, la compra de adornitos, la estancia, comidita y unos jaraneros.

¡Que no se note la pobreza! - dijo el alcalde- dándole a entender al tesorero que había que buscar los fondos.

La reunión siguió su curso tocando el turno de los detalles del regio protocolo que exigía la casa real británica - para que se den una idea - hasta el césped donde descendería el helicóptero del príncipe debía estar podado a cierta medida, por aquello de no ensuciar los reales zapatos de don Carlos.

¡Puras mamadas! - se escuchó decir a weremere- Doña Regina llevaba más de dos horas de la reunión hablando de la importancia de protocolo y buenos modales, sin tomar en cuenta que la mayoría de los funcionarios asistentes a duras penas sabían el uso del tenedor y la cuchara, mucho menos la disposición de los cubiertos para una cena de gala.

¡Puras mamadas! - se volvió a escuchar la voz ronca del weremere Un tanto inquieta, más bien molesta, doña Regina soltó el micrófono y le pidió a weremere que si no tenía nada que aportar mejor se callara porque aquellos datos que proporcionaba eran muy serio y no mamadas.

Doña Regina, no tenía idea lo que había hecho, darle la voz a weremere era lo peor que se podía hacer, pues a continuación les dijo una de sus frases lapidarias:

-¡Como dice el alcalde, que no se note la pobreza!, aunque pobres somos, yo les pregunto: ¿Qué dirá el príncipe de ver tanto pobre indigente en la calle?, ¿Porque no los vamos a encerrar a todos?, ¿verdad?

El cuchicheo en la sala de reuniones no se hizo esperar, nadie había previsto que efectivamente, el centro histórico de Veracruz se caracterizaba por tener un elevado índice de lunáticos deambulando, que si bien para los locales ya eran parte del escenario, como para los venecianos las palomas en la plaza de San Marcos, para el príncipe y peor para el ciudadano presidente podrían ser un muy mal recibimiento.- ¡Hay que llevarlos a un centro psiquiátrico! – exclamó doña Regina.

- Se sale del presupuesto – aclaro el tesorero

- Además, no hay tiempo para recabar las autorizaciones de familiares – dijo el director jurídico- además de que nos echaríamos a los defensores de los derechos humanos.

La reunión se estancó y parecía no tener fin la problemática de los lunáticos e indigentes del centro histórico, momento que aprovecho weremere para volver a intervenir.

-Mire señor alcalde si usted me da 2000 pesos yo lo resuelvo hoy en la noche, eso si, que no quede asentada mi intervención en el libro de actas.

Doña regina que tenía unas ganas locas de seguir con el tema de protocolo apoyo la propuesta de weremere con tal de seguir con su letanía protocolaria y el alcalde le dio instrucciones a su asistente para que apoyara con lo necesario a weremere para aquella operación ultra secreta.

Weremere salió con 2000 pesos de aquella reunión y paso por mi al café de la parroquia.

- Jarochillo ¿Quieres ir de paseo a Puebla?

- Oye no estaría mal – le conteste- ¿Cuánto cuesta el viaje?

- Nada, nada, no vemos a las 10 de la noche atrás del edificio del Ayuntamiento, por la calle de zaragoza.Puntual llegue aquella noche y entramos por una puerta discreta hacia una oficina donde estaban el asistente del alcalde con unos tipos mal encarados de aspecto

militar pero vestidos de civil.

- ¿Quién va a manejar la camioneta? - preguntó el asistente.

- Aquí mi amigo el jarochillo- le dijo weremere señalándome.

- Bueno, ahí están las llaves, de regreso la dejan en la bodega que está cerca del tecnológico.

-Bien -contestó weremere y a mí no me quedo de otra más que pensar que ese viaje no era de paseo y que estaba por verse que íbamos a transportar, porque tratándose de weremere todo era sorpresa.

-Weremere aquí el comandante Larios, queda a tus ordenes, ya le explicaras cómo será el operativo, pero ya saben esta reunión nunca ocurrió- dijo el asistente antes de salir del despacho.

-Si señor- contesto cuadrándose un tipo simiesco tipo gorila.

Nos quedamos en la oficina solos con aquellos orangutanes que infundían temor, pero el werereme con toda calma les explico el recorrido de recolección que íbamos a realizar.

Vamos a iniciar por el parque Zamora, después todo independencia, doblamos por Montesimos y volvemos por Morelos y Zaragoza, de ahí tomamos por Arista hasta el malecón y barremos todo la calle de la parroquia hasta llegar a Landero y Cos.-Entendido jefe, pero ¿jalamos parejo? ¿Agarramos de todo? ¿O solo los loquitos?- pregunto el matarife como si fuera un niño de primaria.

-Pues mire mi comandante, como decia mi abuela: Lo que vea mal puesto, nos lo llevamos, total sino están locos, solitos van a regresar.

-¡Ah ta gueno! Dijo el matarife rascándose la cabeza y volvió a preguntar- Entonces ¿Tambien putos y putas?

- ¡No, no esos no!, porque ahí si nos metemos en un buen pedo, - ¿Y eso patrón? – preguntó cándidamente el gorila viejo.

- Pues como cree mi comanche, un puerto sin putas es como un jardín sin flores, dijese mi abuelita.

Los gorilas soltaron tremendas carcajadas, relajando el momento, pero como era una operación secreta, mientras esperábamos a que fuera más tarde para ocultar nuestra acción, weremere sacó una botella de aguardiente que todos compartimos

- Ándele para agarrar valor- les dijo weremere-Voy, voy, pues que ¿Además los vamos a despachar?- pregunto uno de losgorilas mas jóvenes sonriendo como si fuera una de sus hobbies.

-No, no, como cree mi amigo nomás los vamos a recolectar- digo sarcásticamente el weremere.

-Pero ¿y si alguno se pone más loco de lo normal?- volvió a insistir el gorila más joven.

-Tranquilo para eso traigo aquí cloroformo, le da usted una moneada y listo-le contestó weremere ante el notorio desagrado del gorilita joven.

Tal como estaba previsto aquella noche hicimos un recorrido por todo el centro levantando indigentes, algunos quisieron pedir auxilio, pero los gorilas bien capacitados, los dejaban inocentes rápidamente.

Una vez que llenamos la caja de carga de la camioneta, weremere me dijo que enfiláramos rumbo a Puebla tomando la carretera antigua de Xalapa.Maneje toda la noche, sin incidentes, pasando Perote weremere, me dijo.

-Ahora si ponte verga porque ya es Puebla y aquí se nos acaba el fuero.

Presa de un nerviosismo trate de concentrarme en el camino porque no quería ir a la cárcel por andar secuestrando indigentes, me dio mucho miedo, porque no sabía la magnitud del operativo de weremere y más cuando me dijo que saliera de la carretera y me metiera por un camino de terracería rumbo a la laguna de Alchichica.

-¡No mames weremere! Exclame cuando ya está cerca la laguna- ¿No me digas que los vamos a lanzar al fondo de la laguna?

-¡Oye no es mala idea! Exclamo weremere poniendo los pelos de punta, llegue a sudar frio como nunca; una cosa era limpiar el centro histórico expulsando a los indigentes, pero otra era ser un asesino.

-¡Ja ja ja! - rio weremere - ¿vieras la cara de susto que traes?, como crees, no seas pendejo, nomás los vamos a dejar aquí, va a estar cabrón que se regresen o alguien quiera regresarlos, aquí ya son pedo de los poblanos.

Dicho y hecho, al llegar a un lugar desolado cerca de la laguna y en medio de la nada, weremere abrió la puerta de la caja de carga de la camioneta y con un bastón eléctrico fue sacando a los indigentes como si fueran cochinos.

-¡Ándele cabrones bienvenidos a su nuevo hogar!De regreso pasamos a perote y weremere me invito unas tortas de jamón serrano y unas cervezas.

Por la mañana ya estábamos en Veracruz, dejamos la camioneta en una bodega que servía para guardar los carros alegóricos del carnaval en la zona norte de la ciudad y weremere me invito otros tragos en el bar tito de la avenida Zaragoza.

Al día siguiente la visita del príncipe y del presiente fue todo un éxito y me percate que parte de la guardia del estado mayor presidencial eran los mismos gorilas que nos habían ayudado a la recolecta de locos, para que no se notara la pobreza.

La recolección de locos fue un secreto a voces, porque weremere era muy bueno para muchas cosas menos para guardar secretos, aunque por asares del destino la autoría de aquel cruel acto recayó en el asistente del alcalde y esa versión de los hechos fue su tumba política cuando el PRI perdió la alcaldía de Veracruz Con el paso del tiempo, muchos de los indigentes expulsados lograron regresar a su paraíso en el centro histórico de la ciudad, algo que nadie se podía explicar, como si la ciudad tuviera un imán de atracción para la locura y además no llegaron solos, sino que a los que ya había se unieron otros como si fueran invitados o tal vez, porque no, fue una represalia del gobierno poblano por haberles sembrado locos en su territorio.

En fin, cada vez que veníamos un loco nuevo, weremere me decía: ¿Ya ves? ¡tenías razón! hubiéramos echado la camioneta a la laguna de Alchichica.