Sociedad y Justicia

Conmemoran en Poza Rica a las víctimas de desaparición forzada en zona metropolitana

agosto 31, 2020

Pasaba apenas el mediodía y el enrejado del parque Furberos lucía repleto de rostros impresos en enormes carteles, algunos de esos rostros curiosamente fueron vistos por última vez cerca de ese mismo lugar, la avenida 20 de Noviembre, antes de ser víctimas de desaparición forzada.

Un grupo de mujeres, con el rostro cubierto con cubrebocas a causa de la pandemia, se encontraba de pie frente al cercado empleado como memorial para recordar a las más de cien víctimas de desaparición forzada de la zona metropolitana de Poza Rica.

Aquellos barbijos podían cubrir sus bocas, mas no callar lo que han adoptado como su grito de guerra: "¿Dónde están? ¿dónde están? Nuestros hijos, ¿dónde están?".

Sus ojos muestran el dolor de quien ha perdido una parte de su vida. Doña Licha nuevamente grita el nombre de su hijo desde lo más profundo de su ser: "¡Natán! ¿Dónde estás? No puedo caminar sin ti, no quiero estar sin ti".

Los autos pasan sin cesar, sin siquiera darse un tiempo para tratar de reconocer alguno de los rostros. Paco Reyes, cantautor, escribió en la canción Ausencia: "tanta gente que, ignorante, solo opina sin ponerse en mi lugar".

Brenda Cerón Chagoya, encargada de despacho de la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB), ha llegado hasta Poza Rica para acompañar a los familiares de los desaparecidos, se compromete a continuar en las labores de búsqueda, pausadas durante un tiempo a causa de la contingencia.

Asegura contar con los recursos necesarios para el acompañamiento y respaldo a los colectivos en todo el estado; no obstante, reconoce que las desapariciones continúan ocurriendo a lo largo y ancho de territorio veracruzano. En el estado son más de 3 mil personas las que integran el padrón de desaparecidos.

Al ser abordada por los reporteros, Brenda Cerón comenta que ya tienen elaborados planes de trabajo regionales en el norte y sur del estado, y uno más, el de la zona centro, continúa en desarrollo; con ellos buscarán resultados sistemáticos interinstitucionales.

"¿Cúanto tardaremos? El tiempo que nos lleve, no venimos con prisas, venimos a hacerlo bien", comenta, frente a familias que exigen resultados de la confrontación de las muestras genéticas para saber si entre algunos de los miles de restos encontrados en los últimos años corresponden a sus desaparecidos.

Una vez más el pase de lista de los más de cien desaparecidos retumbó en Poza Rica, desde aquel mítico lugar testigo de varias desapariciones, de las que nunca nadie vio ni escuchó nada a pesar de ser de las avenidas más transitadas de la ciudad y con mayor vida nocturna.

"Ya no trabajo, ahora tengo un oficio: soy buscadora"

Un cubrebocas casero cubre parte del rostro acongojado de Maricel Torres Melo, quien se ha convertido en la líder moral del Colectivo de Familiares en Búsqueda "María Herrera, Poza Rica". Del lado derecho del barbijo se observa la foto de Iván Eduardo, su hijo, quien fuese víctima de desaparición forzada a unos metros de donde fue instalado el memorial.

"Este lugar yo no lo busqué; yo no busqué estar aquí, y hasta la fecha no me gusta estar aquí, pero estoy… Todo empezó con la desaparición de mi hijo el 25 de mayo de 2011, una fecha terrible para nosotros como familia...", relató.

Recuerda que antes de aquel fatídico día, ella era "de esas personas" a las que poco les interesan las consecuencias del avance de los grupos criminales en la lucha por los territorios y la poca capacidad de las autoridades para contenerlo y erradicarlo, con la consecuente desaparición de personas inocentes, las llamadas "víctimas colaterales de la guerra contra el narco", emprendida por el ex presidente Felipe Calderón.

Fue entonces que, al darse cuenta de que a pesar de todo lo que ocurría nadie en Poza Rica se aventuraba a levantar la voz y que la Fiscalía no presentaba avances, comenzó a buscar a Iván por sí sola, recorriendo comunidad tras comunidad.

Fue víctima de extorsión en repetidas ocasiones por parte de criminales que, ante su desesperación por encontrar a su hijo, no le importaba entregar todas sus pertenencias a cambio de algún indicio que ayudara a la localización de Iván.

Fue a través de las redes sociales que comenzaron a reunirse cada vez más personas que buscaban a sus familiares; ya no estaba sola. En aquel momento pensó en crear una fundación para apoyar a las demás familias, pero su trabajo a la postre se conformaría en el colectivo "María Herrera, Poza Rica".

Aunque la pandemia frenó parte de las tareas en campo, este tiempo fue aprovechado para cursar talleres y trabajar en un plan de doce puntos, iniciando en La Gallera, aquel predio en Tihuatlán utilizado por los criminales como centro de operaciones y cementerio clandestino.

"Yo era de aquellas personas a las que no le interesaba lo que ocurría en Poza Rica; hoy siento que desperté de un sueño para entrar a una pesadilla... ahora ya no trabajo, pero tengo un oficio: soy buscadora".