Política

Reinician la búsqueda de restos en las fosas clandestinas de la entidad

agosto 29, 2020

Han pasado casi cinco meses que se detuvieron las búsquedas de personas desaparecidas, debido a la contingencia por covid-19, bien o mal, autoridades estatales y federales retomaron las actividades ante la presión y reproche de las familias de desaparecidos.

El domingo 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, donde no se celebra nada, pero las madres de personas desaparecidas han marchado, hacen plantones y escarban la tierra buscando a sus hijos sin importar las inclemencias, no buscan responsables, buscan a sus hijas, hijos, maridos, esposas, y le recuerdan al Estado su responsabilidad: protegernos.

Antes de la conmemoración, la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), tuvo a bien agilizar los trámites pendientes de los colectivos de personas desaparecidas y emprendieron jornadas de localización en diferentes puntos de la entidad veracruzana, obligados por la presión de las familias que estuvieron cinco meses en la zozobra.

Estas actividades se suspendieron debido a la contingencia sanitaria por covid-19, que resultó la excusa perfecta para apaciguar los recursos económicos y humanos para salir a la búsqueda de sus seres queridos.

Por el contrario, la desesperación de las mujeres y hombres con familiares desaparecidos que clamaban encontrarlos, los integrantes de los colectivos estaban preocupados por la contingencia, pero también por el retroceso en la búsqueda de sus familiares e identificación de los restos que han localizado.

En agosto se reactivaron los trabajos de búsqueda en los fosarios clandestinos del kilómetro 13.5 en la zona norte del puerto de Veracruz, también en el predio La Guapota, municipio de Úrsulo Galván; en Tlaltetela; en las dunas de Chachalacas; en la barranca de Cerro Gordo, municipio de Emiliano Zapata.

Aún están pendientes otras exploraciones, donde las familias de las víctimas tienen identificados "puntos positivos", que se reservan revelar su ubicación por motivos de seguridad.

El Colectivo Familias Enlaces Xalapa halló en la primera jornada de búsqueda dos osamentas en la barranca de Cerro Gordo, las víctimas habrían sido amarradas de pies y manos y tenían, según informes por confirmar, entre uno y dos años en ese sitio.

En diciembre de 2019, en el mismo lugar, se localizaron los cuerpos de dos personas, tras una búsqueda medianamente bien hecha de la Fiscalía, se localizaron los restos de otras tres personas a unos 50 metros del filo de la barranca.

Pero la Fiscalía suspendió las actividades "hasta nuevo aviso", debido a las similitudes con la barranca La Aurora, donde policías estatales arrojaban a sus víctimas, por lo que la cantidad de cuerpos en ese lugar bien podría ser nuevamente catastrófica; afortunadamente, no fue así.

La búsqueda es exhaustiva, donde se abre brecha con machetes y el descenso-ascenso es a rappel, se gatea entre la tierra, piedras y lodo, los pasos entre los caminos estrechos son lentos y cautelosos, cualquier descuido y se cae al precipicio en medio de árboles, hierbas, bambús y avisperos.

Efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Guardia Nacional acompañan al colectivo, los cuidan, son su responsabilidad. El colectivo va con sus propios recursos, compran su agua, bebidas hidratantes, comida y fruta; no tienen ningún despecho en compartir a quienes los acompañan, pese a que la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) y la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) tienen el deber y obligación de otorgar los recursos necesarios para estas acciones.

Sin embargo, lo peor de todo, así sea para un par de botellas de agua, las familias tienen que hacer un oficio dirigido a la CEB para que puedan destinar el recurso, lo cual es un problema al cual se enfrentan siempre.

Al final de la jornada, las familias agradecen el acompañamiento a las autoridades federales y estatales, paramédicos, al equipo de rescate urbano que se rifó a rappel en busca de esos familiares queridos. Hasta encontrarlos.