Política

La agenda

agosto 28, 2020

Ayer el Presidente hizo algo más que establecer la agenda del día. Definió el modelo de Estado que será la cuarta república. Los conservadores contradicen el dicho del mandatario en el sentido de que Altos Hornos estaba dispuesta a devolver los millones de pesos del sobreprecio. Habrá que entender que dentro de la empresa hay diferencias importantes sobre el cómo proceder ante la política gubernamental del destierro de la corrupción. Se comprende también que quienes participaron en saqueo al país deben tener serias desavenencias sobre el cómo actuar. Resistir y enfrentar al Estado mexicano o reconocer la falta y allanarse a los beneficios de la colaboración. Justicia y gracia… o la ley a secas. Tan fácil como eso.

Lo que sucede hoy en el país es sustantivo. Es bastante más que el combate frontal a la corrupción y recuperar en lo posible lo saqueado.

Se está construyendo y redefiniendo al Estado mexicano. Había sido secuestrado por saqueadores y sociópatas durante casi 40 años.

Se restablece el perfil del Estado surgido de la experiencia empírica de este país, de este pueblo. Una República laica y generosa para todos que cuide y aliente el mejoramiento de la sociedad, y fomente el capital y los negocios en beneficio de la prosperidad y la libre empresa e iniciativa. Circulan por ahí algunos obtusos extremistas que quieren asociar al Presidente al comunismo. Para hacerlo entonan canciones icónicas de las resistencias de izquierda en los 70.

Piedad, un mínimo de pudor en la exhibición de su ignorancia.

La resistencia al cambio oscila entre una representación empresarial radicalizada y las añejas organizaciones de la obtusa extrema derecha que en realidad representan a nadie. O punto menos.

El resto del empresariado y la población escéptica se mueve entre críticas formales no sustantivas y una tolerancia expectante, sensible a la espectacularidad de lo que está pasando todos los días en la forma de tratar y ventilar públicamente los asuntos públicos. Que la única limitación sea la seguridad del Estado y la judicial.

Pero los asuntos públicos son públicos y deben ser públicamente abordados. Esa es la verdadera razón de largas conferencias mañaneras, exponer públicamente los asuntos de interés público. Muy alentador. Bastante más que una dinámica informativa. Es un proceso didáctico de civilidad democrática.

En plena pandemia universal y un mundo paralizado, nosotros estamos en plena revolución para modificar al Estado mexicano. Sin un solo tiro. Está divertido, ¡cómo no!