Política

México es quien decide y tiene la última palabra

agosto 22, 2020

Me preocupa que se siga vulgarizando la política, que sea un asunto de memes, foros televisivos trasnochados, caravanas de autos sin contenido, de silencio, de mayorías, de dogma, porque sé que estos tiempos duros, difíciles y contradictorios necesitan que la política, como el instrumento para organizar la vida pública, el poder y el acto del "buen gobierno", funcione y esté presente, y que los actores principales, la clase política y la ciudadanía, los gobernantes y los gobernados, estén a la altura de las circunstancias inéditas que vive México, por un lado, en su intento por transitar hacia la democracia real, y por otro lado, respondiendo a la nueva normalidad que la crisis sanitaria del coronavirus ha sometido al mundo.

Existen mentes siniestras que están concibiendo estos tiempos como el mejor terreno para exacerbar la lucha por el poder público, y no es privativo de México, pues vemos como en casi todo el mundo, la lucha por el poder por el poder no tiene límite ni moral, entre más enfermos por el coronavirus y muertos por el covid-19 mejor, y no dudan en usar todos los medios para usar la muerte como un arma política, por eso he dicho, que la crisis de coronavirus no ha hecho a los hombres mejores, más humildes ni reflexivos, ha sacado a relucir la verdadera naturaleza del ser humano, violenta, egoísta y proclive a la psicosis, por falta y carencia de sentimientos bondadoso ante el dolor del otro, del hermano, del congénere; ha evidenciado que somos depredadores empedernidos y rapaces.

El mundo de las ideas, las ciudades de las ideas, se han convertidos en cavernas de prehistóricos que el uso de la fuerza es su herramienta de conquista, adoradores de Pólemo[1], de la santa muerte, por eso veo con azoro como China presenta un misil capaz de llevar 240 submuniciones[2], y digo, preparándose para la guerra y el poder geopolítico, en tiempos en que el mundo vive esta terrible crisis Sanitaria del coronavirus, y siendo China el lugar donde se originó y el país menos afectado, ¡aprovechan cuando el enemigo está herido de muerte (USA)!, veo con enojo cómo continúan los medios de comunicación mexicanos tomando parte en esa lucha fratricida del poder político, veo cómo el verdadero debate queda a un lado, veo cómo pasamos de un silencio a otro silencio estridente que no dice nada ni propone nada, y se piensa que se está haciendo política, veo cómo se ejerce la crítica desde el exabrupto, la lisonja y la grosería, y que se pierde un valioso tiempo en hacer estos tiempos de libertad para criticar propositiva, constructiva y racional el modelo de pueblo y nación de las y los mexicanos, y convertir la política en el debate de ideas, y dejar de pensar que este ejercicio sea un mito o un ideal irrealizable, porque si no, continuaremos jodidos.

He tenido debates interminables con conocidos y desconocidos por mi posición política a favor de la transición democrática que representa AMLO, y que estoy convencido necesita consolidar México si quiere resolver sus graves problemas de pobreza, marginación, violencia y ahora de salud pública; en suma, o ejercemos la alta política, esto implica, pluralidad, democracia, racionalidad y civilidad; o seguimos rumiando el pasado perniciosamente entendiendo la político como una "chamba" y retórica, los costes de esto último, lo estamos pagando con creces, con rezagos históricos en casi todos los indicadores económicos, bienestar social, educativos, seguridad, salud, certeza de futuro de nuestras nuevas generaciones, en fin, que si no hacemos que la política sirva estaremos condenados a más retrocesos.

En esos debates y algunos textos que he publicado, he denunciado que fuerzas reaccionarias buscan hacer fracasar la transición democrática, que se empeñan en hacer uso de lo que sea con tal de desacreditar el gobierno federal, pese que haya cosas evidentes, como el hecho que la corrupción es y ha sido lo que ha gangrenado la vida institucional y pública de México, y que fue y es protagonizado por una clase política decadente que se niega a renunciar al poder público; pero también he señalado que la transición democrática la carga en el lomo un solo hombre, que creo que el vértigo de los cambios no le ha permitido el relevo generacional de esa clase política fundamental para darle viabilidad a esa transición hacia la democracia verdadera, que el retroceso y la pérdida de la funcionalidad del estado mexicano y sus instituciones, requiere ser vista como un problema de una agenda nacional de todos los mexicanos, y no desde una visión facciosa y mucho menos, enferma como la actitud que estamos viendo de la oposición desleal a México.

Si me permiten volver a utilizar la siguiente metáfora para explicar cómo consolidar esa transición hacia la democracia verdadera, es decir, hacia la salud pública de México, es concibiendo que la Gran Cirugía que necesita el cuerpo/espíritu del México enfermo, necesita de un gran cirujano y un diagnóstico preciso, eso ya lo tenemos, el diagnóstico está hecho, enfermo de corrupción y una cultura política de simulación, el cirujano, AMLO, a parte, el enfermo necesita un hospital de lo mejor, con los mejores instrumentos y medicamentos, un diseño de intervención para extirpar el virus que le viene dañando, y así instaurar la cultura de la legalidad, la democracia verdadera, el sistema de partidos políticos real, y un auténtica división de poderes, además que tenemos que tener en cuenta, que a parte del cirujano principal, necesitamos asistentes de todas las disciplinas, anestesiólogos, médicos especialistas de toda las ramas  médicas, en pocas palabras, un contexto de hombres y mujeres, de ideas y voluntades de lo mejor, y que todos entiendan lo que se va hacer, además que en caso de una contingencia del médico principal, haya médicos sustitutos con el mismo talento del médico principal, que pueda sacar adelante la Gran Cirugía que necesita México. Por eso creo que es tiempo de "los mejores de todos los colores y sabores", claro está, con la única condición de querer sacar a México adelante, en pluralidad, diversidad, inteligencia, y voluntad.

La posición que he defendido no es nueva, lo que sí ha tenido es una evolución, un esclarecimiento de conceptos y tiempos, y que muchos temas que ahora se debaten, como lo que escribí, en el año 2013, en un artículo que titule, A propósito de las minorías, la desconfianza y el PRI[3],

"Hace tiempo había terminado un texto diciendo (dejemos que los mortales continúen en su diálogo de sordos, y que la certeza exija más letra, porque lo primario, la desconfianza, la pulsión y el ego son inagotables)[i], hoy día esa frase constituye el telón de fondo del debate público interminable entre posiciones inamovibles sobre "la reforma petrolera", "la reforma educativa", entre otros debates. Los actores se atrincheran en sus posiciones, argumentos variopintos se esgrimen por doquier, aunque a decir verdad, se percibe la ausencia del amor a la verdad y a la civilidad, en lugar de auténticos tribunos que dirimen los asuntos urgentes de la república, vemos a sujetos jugando a las "vencidas", donde a lo máximo que aspiran es a agotar al adversario, y que el cansancio sea el gran golpe que fulmine al contrario, incapaces de reconocer la verdad, y tal habitantes de las cavernas[ii], que no la soportan, prefieren continuar conviviendo entre las sombras y las apariencias. Unos amenazando con la revuelta social y los otros con aplicar el peso de la ley, las dos posiciones se reducen a la fuerza, o como diría Foucault, al poder".

"Los de abajo percibimos esa lucha como demagógica y estéril, vulgar y prosaica, que los verdaderos intereses de los mexicanos no importan, que se usan sin ton ni son falsos argumentos, viles falacias, generalizaciones grotescas, llamados al pasado, a la autoridad, derecho de familia, pronunciamientos mesiánicos, y modernizaciones a destiempo. El reducto final es la fuerza, y la advertencia que "no se puede imponer los intereses de una minoría a los intereses de las mayorías"[iii], cuando exactamente son esas minorías, y no a las que alude el Secretario de Gobernación, sino las que acaparan el capital, y ejercen el irracional y personal poder político, quienes han hecho que ahora sí las minorías de las que  habla el actual Gobierno de la República, respondan con desgobierno, protagonizando un contexto de desconfianza que es el trasfondo de nuestra actitud ante el acto político. Vuelve a nuestras memorias lo que le recriminó el poeta Sicilia, al entonces candidato Enrique Peña Nieto, en una reunión con las víctimas de violencia: "no veo tu corazón en lo que dices", de igual forma, actualmente los ciudadanos no vemos en todas esas reformas estructurales el interés de las mayorías, el bienestar de cada uno de las mexicanas y los mexicanos, el rostro de los pobres, de los más necesitados, sino los intereses de las primeras minorías del capital, el tráfico de influencia en la asignación de los contratos y los respectivos diezmos, en suma, vemos la corrupción y desconfianza impregnando toda acción pública". 

"Ante ese escenario de evidencias no reconocidas, de mentiras como verdades y verdades como mentiras, continúo apostando primero por una clínica de lo social, profilaxis psicológica de lo público, y después a reformas estructurales, reingenierías, porque el problema no está en la evidencia de esas necesidades de cambios y modernizaciones, sino en la desconfianza a todo lo que implique política, y principalmente, "político", porque esto implica cultura institucionalizada de la corrupción".

Y en otro texto, "la agenda política perdida[1]", refiriéndome a las elecciones del 2018, escribía:

"El próximo año podremos ver hasta qué punto esos actores responden inteligentemente a esos evidentes déficit y aprovechan las fortalezas culturales, psicológicas, económicas, sociales y políticas del México post-moderno, y los anteponen a esas luchas intestinas e inútiles de descalificaciones, y protagonismo mediáticos para hacerse con la popularidad y cumpliendo las previsiones del marketing político, el próximo año con el voto, y esto no ocurrirá si no logran un auténtica conexión e identificación con una sociedad desesperada y ávida de fe en la política para la solución a los graves problemas que padece; o, y desearíamos que esto nunca ocurriera, hasta qué punto su deficiencia y perniciosita provocan el cantico unísono de la población, que no se hará esperar, hacia la decadente clase política: ¡A la Horca!, puesto que no habrá opción, ya que la política no posibilitará la regeneración de poder público ni el rescate de la nación; izquierda y derecha continuarán siendo sólo formas de orientarse para llegar al mismo sitio y fatal destino, y se cumplirá el presagio que la caída de las ideologías sólo sirvió para consolidar el insuficiente pensamiento único legitimador de occidente, viviremos las ruinas del espejismo democrático y las nuevas letras estarán en un tiempo por venir; el próximo año no veremos renacer la esperanza sino sólo presenciáremos la sepultura del decadente Sistema Político Mexicano, y ni AMLO moreno, ni el PRIAM ensimismados, ni NADA nos hará creer en un mañana, más sólo cuando la pulsión y la fuerza del pueblo hagan renacer a nuestra Patria de sus cenizas".

"Esperemos que prevalezca el sentido común y la inteligencia, y se rescate la verdadera "Agenda Política", que no es quién es menos o más corrupto, quién hace de su persona el principal tema público, sino las propuestas teóricas de una nueva idea de mundo y sociedad desde donde respondamos con inteligentes soluciones a los graves problemas de pobreza y violencia que vive la sociedad mexicana, además de otros de por si no menos urgentes, como es el tema del rezago educativo, el problema de la violencia de género, la constante violación de los derechos humanos, la justicia social, etc.", y ahora la crisis sanitaria del coronavirus.

"Cobra especial importancia darse cuenta como lo dijimos al principio del texto, que debe tomarse en cuenta la nueva psicología (o psicopatología) del Mexicano que exigirá agregar la clínica y la misma psicología política como herramientas conceptuales para eso Nuevo que esperamos, además que la demografía del México actual ya no da para pensar que es fácil ser un representante social y político, así como pensar que la reingeniería política pospuesta implica una historia lineal que se alimenta de la acumulación de experiencias enriquecedoras, y no cíclica que termina con la sustitución del hombre del poder en turno".

"Esa (Agenda Política Perdida) tiene la condición de poner en el centro El Bienestar del Ciudadano y su Familia, y la Certeza de Futuro de las nuevas generaciones, y Cicatrizar las heridas profundas que nos hemos auto infligidos".

"El duelo de miles de desaparecidos, el rescate de la marginación de miles de pobres cada día en aumento, la recuperación de la certeza de futuro perdida de nuestros jóvenes y niños, la exigencia de castigo a los que han hecho de la cultura de la corrupción que lo poco que se haya tenido haya parado en los bolsos de unos cuantos, el perdón sincero, si es que puede ocurrir, de la oligarquía que se ha aprovechado para continuar protegiendo su pequeño mundo de privilegios a expensa del dolor y la marginación de millones de mexicanos, no es poca casa el reto que tienen los que se atrevan a postularse para gobernar México el próximo año".

"La "Agenda Perdida" de los políticos y de los ciudadanos, tiene que re pensarse desde ejes transversales obligatorios para todos: la defensa a ultranza de la Educación y las Escuelas y Universidades como los verdaderos cuarteles para combatir no tan sólo la violencia sino para hacer viable un progreso cierto para todas y todos los mexicanos, "quintuplicar inversión en Educación: Un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo"[iv], el "Empoderamiento del Municipio" para construir una República Federal Municipalista, la re-ingeniería que demanda el Estado mexicano pasa esencialmente por revertir el Pacto Federal por un pacto entre los municipios, permitiendo reconstruir al Estado Mexicano desde lo local; la incorporación de la "Solidaridad" como un concepto obligatorio del marco no tan sólo legal sino político, cultural y social; "reducir drásticamente el Salario y Gasto de los Políticos: se tienen la política más cara del mundo. El político debe entender que es un funcionario público obligado a entregar su trabajo y conocimientos en beneficio de su país y no un rey"[v]; la Regeneración del Poder Político; el Fortalecimiento de la Democracia; hacer real un No a la política como instrumento del poder personal y patrimonial, por lo que se debe apostar a que "el que Gobierno mande Obedeciendo".

U otro texto que titulé "La nueva cultura política y el proceso electoral de México de 2018, donde escribí.

"Por mucho tiempo se puso de moda tecnicismos para describir la forma de reparar el paulatino deterioro de nuestras instituciones y sociedad a causa de la política, que incluso, descaradamente se reflejaba su esencia en los dichos populares, y con una naturalidad hemos venido aceptando como normal y que así debería ser, el que no tranza no avanza dice el dicho popular, etc. y escuchábamos de la boca de esa clase política el uso indiscriminado de conceptos como: reforma, modernización, reingeniería, entre otras mentiras, porque en el fondo su mentalidad perversa y enferma continuaba concibiendo lo público como lo privado, y la política como el instrumento de hacerse con el poder y las arcas públicas; no importa ni ha importado para esa decadente y perversa clase política la lacerante pobreza de millones de hermanos mexicanos, la violencia in extremis que padece nuestros pueblos, la cancelación sin misericordia de la certeza de futuro de nuestras nuevas generaciones de mexicanos, nuestros jóvenes y nuestros niños. En fin, que la perversión en extremo de esa clase política no ha tenido límite, y pasamos de los "sabios" y prudentes dinosaurios que mantenían cierto equilibrio a los depredadores insaciables, que sin "oficio político" (y estos también es perverso, pero cuando menos servía para mantener cierto equilibrio aun en la injusticia) que han venido a sepultar la decencia de la política y a exacerbar el deterioro de nuestras instituciones públicas, y acercar al Estado Mexicano a un Estado Fallido, incluso con una Historia Fallida".

"Estoy plenamente convencido que Lo nuevo está en un tiempo por venir. Así que mientras hablemos de lo posible, lo viable, lo lógico, en los asuntos de la res-publica (cosa pública) sin que los humores sean los que conduzcan nuestros razonamientos, y nuestra subjetividad haga estragos en nuestras aptitudes y actitudes. Los tiempos del silencio y del vacío demandan conducirse con cierta sabiduría que haga que nos veamos de nuevos exclusivos, arrogantes, y dueños del reino animal, y no una banda de rabiosas fieras apocalípticas sin un actitud y aptitud sensata y sabia, sin una racionalidad que los haga administrar bien sus pulsiones, y utilicen la lengua para construir contextos que les permitan una vida mejor".

"El problema está en la falta de adultez de una sociedad que pueda realmente fortalecer el Sistema de Partidos pervertido y decadente, y sanear en lo posible a una Clase Política que ha demostrado, en la mayoría de los casos, su incapacidad de gobernar para todos, dentro de un amplio acuerdo y una amplia pluralidad".

Quizás soy un poco escéptico sobre el papel que deben tener la oposición, principalmente porque sé que los partidos políticos de oposición todavía se encuentran secuestrados por parte de esa clase política que siempre ha concebido la política como el instrumento para acceder al poder por el poder, y hasta que no haya una verdadera renovación generacional que aupé a líderes de base preparados, el papel de los partidos de oposición quedará en viles depredadores al acecho, y el consenso y el acuerdo general que se necesita para ver la transición democrática como un tema de una agenda nacional de todos corre peligro de frustrarse y que los emisarios del pasado vuelvan a sus andanzas, México es quien decide y tiene la última palabra.