Política

El epifenómeno de la Nueva Guerra

agosto 13, 2020

Sería imposible citar siquiera una parte mínimamente relevante de la literatura histórica que se ha dedicado y se dedica a la guerra como epifenómeno, a las guerras continentales, interestatales, civiles, totales y coloniales, plantean los historiadores Javier Rodrigo y David Alegre.

En la tarea para describir la realidad estratégica y tecnológica de la Nueva Guerra, podemos encontrar una gran potencia narrativa que se desprende las guerras clásicas.

El ciclo bélico que comenzó en 1914 y terminó en 1945 se caracterizó en que la tecnología militar era muy superior a la de la información. Era más fácil destruir al enemigo que conocerlo. Más fácil usar la guerra que la política como mecanismo de transfiguración de la sociedad.

Se ha planteado que todo el arco cronológico europeo de esta guerra es en el fondo una gigantesca guerra civil. Después de la Segunda Guerra Mundial entramos a una nueva era: guerra civil global fragmentada, como define Bifo. (De las 195 guerras identificadas hasta 1995, el 75 por ciento fueron guerras civiles).

Todas las guerras crean medios de producción del relato. Es el registro y la difusión de los acontecimientos de violencia (su máquina linguística). Allí está el punto de vista del bando que lo emite, por eso se habla de mitohistoria (Matthew Restall ha aplicado con gran tino este concepto a la guerra Hispano Azteca, donde desnuda el relato tradicional de cinco siglos de impostaciones.

Interesa en esta exposición que realizo formar catálogos de palabras que dan orden a la complejidad que significa la guerra y adentrarnos incluso en la historia de algunos conceptos. Una guerra no es una metáfora. Es un marco a la vez anímico y normativo, nos dicen los historiadores españoles.

Precisamente es el primer punto donde estamos en la Nueva Guerra. El ánimo de las poblaciones mundiales se ha estandarizado en este ataque informático que vivimos. Decisión, Concentración, Ofensiva, son los principios de la guerra, y nosotros estamos en el tercer paso, pues si analizamos sin aprehensión los últimos 30 años del último y actual siglo, nos damos cuenta que hay un guión trazado por el Poder.

La Crisis sanitaria es un éxito para el Poder por varias razones: se demuestra que la tecnología digital puede sostener el mundo en confinamiento permanente. Se comete un despojo total de la libertad y el libre tránsito. Y la normatización que se desprende de esa decisión ya la estamos viviendo en el control neurotatalitario o neocortical, que el capitalismo tecnofinanciero, en consonancia con la cascada de revoluciones tecnológicas de los medios de comunicación, ha fraguado.

La pandemia es un bisturí que abre el cuerpo social no solamente como virus biológico sino como virus informático. Las cifras que se emiten son el marcador de un Estado Global Sanitarista y Neurototalitario que sostenido en una ciencia médica atrasada 40 años de la actualidad del conocimiento científico (Zacher Bush) está imponiendo una conducta para los neohumanos que la aceptan sin chistar. El confinamiento y el distanciamiento social, es precisamente la consecuencia de la separación entre cerebro y cuerpo como neonaturaleza de la era digital.

Hay muchos nombres para los modelos de violencia: guerra de columnas, guerra de movimientos, guerra de posiciones, guerra de trincheras, guerra progresiva, guerra abierta, guerra de materiales, guerra relámpago, guerra rápida, guerra total, guerra alpargata, guerra limitada, guerra contrainsurgente, guerra de desgaste, guerra virtual, guerra infinita.

Las nuevas posibilidades abiertas por la internet han hecho posible nuevas formas de contar y presentar los conflictos, nos dicen Rodrigo y Alegre.

La Crisis Sanitaria Global ocupa en la serie de modelos de violencia un nuevo sitio, autoritario y de impensables consecuencias aún, dado que él mismo es consecuencia o síntoma del capitalismo que transformó irreversiblemente la naturaleza geológica del planeta.

La Crisis Sanitaria no es un conflicto según los cánones tradicionales de la guerra dado que no está fincada en el dominio territorial y estatal por grupos de opositores armados. Pero sin duda es una guerra virtual en el sentido de la agresión totalitaria contra la psique de la población. Un ejemplo: La carátula de yahoo presenta la primerísima noticia: Muere la mujer que violó a su alumno de 13 años y después se casó con él y tuvo dos hijos. Quizá la Redacción de Yahoo en Silicon Valey no tuvo algo más espectacular en la carpeta (que ya es decir que un suceso le gane a la contabilidad de la catástrofe sanitaria). La noticia no fue la pandemia, sino ésta, mejor para el ajuste del orden mental, para poner en sintonía al ciudadano.

Los ciclos vitales ya no tienen la rutina del sol y la luna, siendo los ciudadanos en Red psicosonámbulos. La pantalla es una nube cubriendo el mundo insomne.

Cuando los jóvenes fueron a los frentes en el último ciclo bélico se trataba de un destino al destrozo de difícil comprensión para la humanidad actual: "Golpeado por un fuego cada vez más intenso, el caparazón del sistema de trincheras, al igual que la costra de una herida irritada, simplemente se hizo más denso por el esfuerzo de rasgarlo y abrirlo". (Un millón de muertos al año durante los 4 de la Primera Guerra Mundial). ¿Por qué querer romper el alambre de espino con la piel desnuda? se pregunta Keegan.

Para la humanidad del futuro ¿la curiosidad será igual que para nosotros esta decisión suicida de cientos de miles de hombres?

La epidemia de cáncer y autismo en adultos y niños del Primer Mundo (uno de cada dos y uno o de cada cinco, respectivamente- Zacher Bush), era la Vieja Normalidad?

¿Cómo fue posible que los neohumanos perdieran la libertad, el libre albeldrio, la imaginación y aceptacen vivir en la nueva prisión, un panóptico psíquico, emocional, espiritual y corporal y formar parte de los ejércitos uniformados no en sus cuerpos sí en sus mentes, cuyo destino ya no es acabar ni peleando ni abrazando a otros los cuerpos, sino en confinamiento y separados el cuerpo del cerebro?

Bibliografia:

Comunidades Rotas. Javier Rodrigo y David Alegre. Galaxia Gutenberg. 2019.

Cuando Moctezuma conoció a Cortés. Matthew Restall. Taurus. 2019.

La máscara del mando. John Keegan. Turner Noema. 2015.

Entrevista a Zach Bush, podcast Bio 360 (en internet).

* Centro de EcoAlfabetización y Dialogo de Saberes

Universidad Veracruzana