Política

Estrategia militar en la Nueva Guerra

agosto 06, 2020

La guerra neocortical tiene su centro de operaciones en Silicon Valley.

Es el tiempo de enfrentar esta guerra.

Marcos Roitman Rosenman.

Poco a poco los pensadores se empiezan a agregar al tema que tiene como centro mi trabajo articular.

Estoy planteando que la estrategia militar es uno de los referentes fundamentales para abordar en la creación de la plataforma tecnopoética que propone Bifo y que ya está dando visos de su existencia (El Laboratorio Filosófico sobre la Pandemia y el Antropoceno)

La historia de la humanidad empieza a ser registrada por la memoria universal dos milenios antes de Cristo con testimonios de los historiadores de las batallas (Carlomagno en el origen de los ejércitos de masas e internacionales, vértebras desde donde se ramifica la generación y expansión de las culturas de Occidente).

Los conceptos y las categorías militares de los teóricos e historiadores de la guerra nos permiten dimensionar el reto que tenemos frente a nosotros en esta Nueva Guerra.

El arco de la historiografía de la guerra se extiende desde la aparición de las armas blancas a la era nuclear. Desde la espada corta y ligera a los cibercentros de mando de las armas nucleares norteamericanas, rusas y chinas.

La estrategia de la guerra nuclear se plantea en tres objetivos: el primero la población civil y las ciudades de un estado enemigo; el segundo, sus armas y los emplazamientos de estas; el tercero, sus centros de mando. Las estrategias dedicadas a conseguir cada uno de ellos se llaman, respectivamente, "contrafuerza", "contravalor" y "ataque de decapitación", todo subordinado a la lógica de la "destrucción mutua asegurada".

La humanidad tenía frente a sí, por primera vez en más de cuatro mil años de cultura militar, un muro infranqueable.

La Guerra Fría fue un fantasma premonitorio que culminaría con los trece días que duró el conflicto de los misiles cubanos en 1962, donde salió triunfante el choque imposible de dos estrategias que pusieron al mundo en vilo.

Quizá desde entonces la humanidad no había vivido un momento similar al que tantos años después (ahora), estamos otra vez viviendo.

La Guerra Nuclear estuvo a un tris de desatarse, Kennedy habla de cómo ya tenían puesto su dedo en el botón los generales. Era el fin de una era militar que había avanzado desde las espadas y los escudos en ejércitos de masas, por un camino que tuvo su primer escalón en la muerte totalizada, con la aparición de la pólvora que en el siglo XVI transformó la guerra arcaica.

Ahora algunos pensadores avanzados hablan de la retirada de los ejércitos de masas y la restricción de los ejércitos profesionales (Harari, Gray).

Las preguntas que hace John Keegan ante la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial: ¿Cómo lo hicieron? Y ¿Por qué lo hicieron? tienen pertinencia hoy.

Imaginemos que los humanos del futuro se preguntan ¿Cómo fue que inició la Era post-social? ¿Cómo fue que los humanos transitaron de la sociabilidad abrazante, festiva, familiar, comunitaria al nuevo mundo neurototalitario y neohumano?

Esta pregunta es dramática como lo es la historia de la estrategia militar: "un viaje espeluznante" (Keegan).

Definir un enemigo global es un paso estratégico. Por ello los conceptos y categorías de la teoría militar nos pueden ser útiles.

"La ciencia social se concibe a sí misma como una disciplina benigna, uno de cuyos objetivos es menoscabar la estrategia por medio del estudio de las causas externas de la lucha. Pero los teóricos de la estrategia son también, de algún modo, científicos sociales, puesto que su objetivo –un objetivo reciente, ya que la teoría de la estrategia en sentido estricto no surgió hasta el siglo XVIII- es reducir los fenómenos caóticos de la guerra a un sistema suficientemente limitado de elementos básicos como para que la mente pueda conducirse con orden. Su proceso ha sido similar al de la economía. Del mismo modo que los economistas modernos se han dado cuenta de que los fines del mercantilismo –que concebía el comercio como una forma gradual de conquista- partían de un error base, los estrategas modernos han llegado a la conclusión de que los métodos y las aspiraciones de sus pioneros se fundaban en una percepción falsa".

"Paradójicamente, la economía y la estrategia se han desarrollado en sentidos opuestos. Los economistas propugnan la moderación: según ellos, la riqueza aumenta para todos cuando ninguno pretende tener ventaja. Los estrategas modernos enseñan exactamente lo contrario: insisten en que en la guerra no hay lugar para la moderación, de la que parecía impregnada la guerra de gabinetes y reyes. Su justificación única es la victoria, y esta se obtiene por procedimientos de crueldad extrema: la decisión, la concentración, la acción ofensiva. Tales son los "principios de la guerra", que debemos al mayor teórico de la estrategia, Karl von Clausewitz, que empezó a publicar a comienzos del siglo XIX". (Keegan)

Si aplicamos estas categorías a la situación actual podemos ver que estamos viviendo en la ofensiva de los mandos ciber post militares de Silicon Valley.

Ya estamos en el interior de otro ciclo bélico, en la cadena de acontecimientos marcados siempre por la tecnología: la Guerra ha sido privatizada (Bifo) apropiada, comprada la victoria con nuestros bolsillos. Es una rara operación la que ejecuta la conectividad y la telemática; al mismo tiempo que usa nuestros bolsillos nos ocupa el cerebro con procesamientos automatizados que drenan la subjetividad y suspenden la autoconciencia. Somos una especie nueva de soldados, uniformados mentalmente, movilizados en masa por nuestra inmovilidad, convertidos en consumidores de la Información que valoriza nuestra atención sin pausa y la merca. Somos los nuevos soldados post militares y cibernitizados.

La basura es una excrecencia, nuestra atención es la excrecencia.

Debemos fundar una nueva intimidad que sea incomputable, necesitamos regular el uso de la pantalla y la conectividad. Estamos en una adicción. Facebook es la gran operación post social, funda la conexión para mercar la intimidad. Debemos avanzar en una reprogramación que pueda suspender y expropiar los medios de producción del relato.

El desfondamiento de las intimidades por la automatización de las percepciones aleja a la mente y la conciencia de los saberes interiores fundados en el silencio y la soledad.

Al carecer de intimidad, al vivir la publicitación de los sentimientos, la gran catarata de percepciones de la erotizada Red, nos alejamos de las posibilidades que funda la reflexión y el conocimiento desinformatizado.

Carlos Marx pudo sostener que la propiedad de los medios de producción determinaba las relaciones sociales en buena parte porque, cuando él lo escribía, las finanzas y la inversión eclipsaban a todas las demás fuerzas de la sociedad y apremiaba a los que tenían conciencia política a que aprendiesen los hábitos y la disciplina de los militares, como el procedimiento más efectivo para defender y fomentar la revolución. (Keegan)

La propiedad de los medios de producción del relato en tiempo real es hoy la tecnología armamentista post social y desmilitarizada.

En la Edad Moderna Tardía o Posmoderna la economía capitalista ha seguido el rumbo que definió Marx desde entonces y llegamos al mundo tecnofinanciero global. Cuando Marx escribió y muchos años después aún, la tecnología militar estuvo delante de la información. Lo que ha variado es la posición de estos factores, estando hoy la información delante de la tecnología militar que se estabilizó en la Era Nuclear o la Guerra Imposible.

Si bien existen desde el fin de la Segunda Guerra Mundial 195 guerras civiles documentadas, la fragmentación global de ellas marca la naturaleza de este nuevo ciclo bélico que coloca al ser soldado fuera de la uniformación o reclutamiento o la formación militar, dado que, como quería Napoleón, todos los ciudadanos somos soldados.

Bibliografia:

La máscara del mando

John Keegan

Turner Noema

2015

Comunidades rotas

Una historia global de las guerras civiles 1917-2017

Galaxia Guttemberg

2019

El vacío humano: del robot alegre al operador sistémico

Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada. Martes 7 de julio 2020

*Académico del Centro de Eco Alfabetización y Dialogo de Saberes

Universidad Veracruzana