Política

Testigo

julio 21, 2020

El arribo a México de Emilio Lozoya tiene implicaciones monumentales para el sistema de complicidades que asaltó el poder y sustituyó a un maltrecho y debilitado sistema político. Grandes y pequeñas fortunas se hicieron al amparo de las complicidades que tocaron a todo un sistema de relaciones y sociedades interpersonales entre personas hoy impresentables pero que gobernaron al país por décadas. La afectación que Emilio Lozoya puede causar a quienes se beneficiaron de esos acuerdos informales en contra del Estado mexicano es él. Desde luego que su vida está en peligro.

Los delincuentes que operaron, manipularon y medraron en ese sistema lo saben. Sería irresponsable suponer que la vida del señor Lozoya no está en peligro.

Pero como el señor Lozoya no ha pisado la cárcel aún, la comentocracia orgánica conservadora se desgarra las vestiduras por falta de transparencia y lanza sugerencias de que a Lozoya se le da un trato privilegiado y que lo dejarán libre o sin castigo.

Fuera de razones periodísticas, el razonamiento no puede ser más chabacano, equivalente a los esgrimidos por la treintena de intelectuales convocada por los "cuatro fantásticos": Aguilar Camín, Castañeda, Krauze y Zaid.

Se trata de proteger la vida de un testigo privilegiado de la pudrición institucional del Estado mexicano a cargo de la cáfila de rufianes de derecha que atraparon a las instituciones y los procedimientos administrativos del país por casi 40 años. Más aun cuando se sospecha de vínculos del testigo con la mafia rusa. La posibilidad de un atentado en su contra es real.

Pero en última instancia, ya bien visto, incluso la gracia podría dársele a cambio de información útil para la captura de los piratas que saquearon a la nación por más de tres décadas. No es el caso, pero la idea sirve para ilustrar la importancia sustantiva de un personaje clave para desmontar el sistema de complicidades.

Duele un poco ver a figuras públicas de inocultable inteligencia, prestigiosas aun para algunos, apelar a chabacanerías como acusar de peligro autoritario al gobierno que ha mantenido la gobernabilidad democrática del país en la crisis económico-sanitaria que devasta las condiciones más elementales de gobernabilidad en el mundo sin autoritarismos ni medidas coercitivas como se ha visto en Chile y en la misma Argentina, gobernada por un hombre contrario al neoliberalismo.

Habrá que aceptar la noción de que el pensamiento de derecha es obtuso. Se puede ser brillante en términos de capacidad de abstracción y exposición argumentativa, pero al parecer los atributos ésos se desdibujan o acaso desaparecen cuando alguien se empecina en usarlos para distorsionar la verdad con interpretaciones falaces de los hechos, que es el caso.

Por lo pronto las cosas prometen en términos de justicia y restauración institucionales. Que es como volver a tener Estado mexicano.