Política

Política Económica *La Cuarta Transformación del Istmo de Tehuantepec/I

julio 19, 2020

El Istmo de Tehuantepec es una región de nuestro país en constante disputa por propios y extraños, un territorio que durante cientos de años ya, ha buscado crecer, desarrollarse, multiplicar su riqueza natural y alcanzar su obvia gran ventaja geográfica, ventaja comparativa en términos geoeconómicos: la cercanía ente el Golfo de México y el Golfo de Tehuantepec (320 kilómetros). Esta estrecha franja de provincia casi totalmente plana la ha convertido en un posible paso interoceánico aún más valioso –y anhelado. La historia de este Istmo (Tehuantepec: cerro de las fieras, en náhuatl) presenta un gran conjunto de fenómenos sociales, políticos y económicos sobre su superficie, mismos que se han constituido en impedimentos cuasi perennes para su desarrollo.

Existen varias formas de abordar las interrelaciones que se presentan entre las sociedades humanas y las condiciones físicas geográficas. Una de estas formas es la Geohistoria desarrollada por Fernand Braudel. La geografía se transforma en una especie de "tiempo geográfico": el espacio obedece a ciclos largos, escondidos detrás de ciclos más cortos, que influyen directamente sobre la organización actual de los territorios. Esta geografía de larga duración permite identificar los elementos fundamentales del "tiempo geográfico" que sirven no sólo de marco, sino de hilo conductor al "tiempo social", el estructural, de los pueblos y Estados, y el coyuntural, el "tiempo individual", el de los hombres que conforman las sociedades.

Orientado hacia el futuro, la necesaria visión para la construcción de un gran proyecto de transformación regional, requiere de sumar e integrar, de conjugar; no obstante, lo que ha predominado en la región es la falta de cohesión. Me atrevo a sugerir como explicación genérica: se trata de un problema estructural de orden político, cultural, económico y social del Sur Sureste de nuestro país (así como de América Central, una prolongación histórico-geográfica del mismo conjunto de problemas manifiestos desde la independencia de España). No obstante el Istmo ha sufrido sucesivas transformaciones que lo han modificado en su espacio paisajístico, en su contenido económico, en su ecología, en su historia, su antropología y su desarrollo social.

La Primera Transformación: de la naturaleza a la historia, siglos XVI-XVIII

La región geográfica presenta una caracterización espacial de gran importancia: es un auténtico corredor natural que muestra una tipología paisajística consistente, esto es, elementos geográficos que corresponden a la proximidad de los dos grandes océanos.

Dadas las características climáticas e hidrológicas (una gran cantidad de ríos que descienden hacia los dos mares procedentes de las serranías que circundan la región, entre los cuales uno de los mayores afluentes era el llamado río de las culebras, el Coatzacoalcos) y de enorme biodiversidad de la zona, y que fue sin duda, una de las más ricas en variedades maderables (maderas preciosas, principalmente), vegetales, y una gran riqueza zoológica, un auténtico paraíso que se mantuvo hasta la llegada de los españoles que empezaron a transformar la región al explotar las diferentes variedades de madera y al utilizar cada vez más grandes extensiones de tierra para el ganado vacuno y caballar, principalmente. Esta madera se utilizó localmente para la elaboración de barcos (un astillero proyectado en lo que después sería Coatzacoalcos), y también para la venta en los mercados internos de las ciudades de Puebla y México para fines de construcción y muebles, así como la exportación a Cuba y España.

Las consecuencias políticas y económicas de esta circunstancia geográfica son muy antiguas: la posibilidad de una comunicación interoceánica a través de Tehuantepec se plantea por vez primera en la Cuarta Carta de Relación de Hernán Cortés, y también fue advertida en el siglo XVIII por el historiador Francisco Xavier Clavijero en su Historia antigua de México (circa 1750). En 1776, el virrey Bucareli mandó hacer estudios para una posible vía entre el Pacífico y el Golfo de México, pero el puerto del Espíritu Santo (Coatzacoalcos) había sido cerrado a causa de las invasiones de los piratas, por lo cual no sé realizó. En 1808 el barón Alexander von Humboldt vuelve a tomar el tema y lo convierte en famoso, en la Europa del XIX.