Política

Atención

julio 17, 2020

Hay un crecimiento exponencial en las cifras de contagios de covid-19. No es sorpresa, así es como se comportan las epidemias. Ha habido información sobrada y clara por la parte gubernamental. Ha habido también quienes tratan de aprovechar la crisis para minar la autoridad del gobierno. No llama al extrañamiento, la mezquindad es moneda corriente en política y más cuando se tuvieron 36 años de socavamiento de principios éticos elementales, de desorientación del Estado.

La corrupción se instaló en el país hace siglos, desde la colonia, por razones de ineficiencia de la administración. El estado de bienestar construido por los regímenes post revolucionarios, a partir de los años 30 del siglo pasado, coexistía con la corrupción de no pocos servidores públicos. Pero lo hecho en la era neoliberal es brutal, debiera ser considerado de lesa humanidad, traición a la patria. Solo por el profundo empobrecimiento de más de la mitad de la población del país.

Lo hecho por el régimen neoliberal mexicano fue obsceno. Está por empezar a desgranarse lo que esas personas le hicieron a la nación cuando fueron gobierno.

Simular la construcción y puesta en marcha de hospitales, por ejemplo. Cientos de ellos por toda la República. Dadas las circunstancias, la administración de la pandemia es impecable, si hoy los contagios se multiplican exponencialmente mucho tendrá que ver con el comportamiento de la población durante la emergencia. Esto, independientemente de la narrativa con la que se explique la pandemia. La emergencia sanitaria es una realidad y la gente muere por ella. Si nos atenemos a las causas de la mortalidad por covid-19, las tenemos todas. Diabetes, hipertensión, obesidad mórbida, obesidad a secas, pobreza, hacinamiento y una economía hecha pomada, primero por el saqueo, y después por la paralización económica.

Mientras el sistema de salud pública sea tan frágil, tiene sentido hacer caso a las recomendaciones gubernamentales. Tanto por el interés personal como por el colectivo.

Son tiempos muy difíciles para los comercios establecidos, la pandemia será larga porque de lo que se trata es de no saturar el sistema de salud pública. Habrá quienes piensen que el gobierno debería ser más restrictivo, probablemente tenga en algún momento que serlo, eso depende de la capacidad de atención hospitalaria. Si se satura, lo hecho hasta ahora podría haber sido inútil. Tendríamos una epidemia muy larga y saturación hospitalaria.

Las crisis sanitaria y económica impactan a todos, pero es la acción individual lo que hará la diferencia entre el malestar y bienestar colectivos.