Política

Segunda llamada

julio 16, 2020

El avión de la FGR ya va en camino de Emilio Lozoya, para que enfrente la justicia y colabore con información que será útil para deshilvanar la madeja de corrupción que convirtió al sistema político mexicano, en el sistema de complicidades que desangró durante 18 años al país.

Corrupción y lavado de dinero que implican crimen organizado, por su presunta participación en el esquema de sobornos con la empresa Odebrecht, protagonista principal del escándalo Lava Jato.

En los últimos 12 años México ha sido en un narcoestado. Claramente con Felipe Calderón, de quien se sabe ya con claridad que su guerra contra el crimen fue la pantalla para combatir a todas las otras organizaciones criminales que competían contra el Cártel de Sinaloa.

Se desconoce cuándo aterrizará en territorio mexicano.

Asociación delictuosa, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita, que involucran a la acerera mexicana Altos Hornos de México (AHMSA) y a Odebrecht, envuelta en un escándalo de corrupción por la entrega de millonarios sobornos en gran parte de Latinoamérica.

Con ello, el ex funcionario se convierte en el principio del hilo de Ariadna que permitirá al Estado mexicano orientarse en el esquema y las relaciones ilícitas que desangraron a la nación por casi cuatro décadas. En espera de que en unos días llegue el ex funcionario al territorio Mexicano hay razones para el entusiasmo.

Falta por ver si los capos del sistema de complicidades se quedan tranquilos, porque lo que está por desgranarse en los próximos días, meses y posiblemente años, es la forma en la que una élite espuria, parida en el fraude electoral de 1988, devastó, depauperó, desangró y robó a la nación mexicana por décadas.