Pandemia
junio 15, 2020 |

En la conferencia vespertina del sábado, el subsecretario Hugo López-Gatell recordó a los gobernados que, aunque la cromatografía de la alerta cambie de rojo a naranja, la epidemia en México está lejos de terminar. El reingreso a las actividades será diferenciado por zonas, toda vez que no hay una epidemia que se comporte de forma unívoca, sino muchas epidemias que tienen diferentes comportamientos. Esto, porque la densidad de población es diferente en zonas del país, incluso dentro de una ciudad puede haber varios comportamientos distintos por zona. Algunas empezarán a salir de esa intensa actividad epidémica.

Lo sustantivo es que el ciudadano puede en todo momento hacer algo por protegerse a sí mismo y proteger a su familia. En todo momento usted puede hacer algo para proteger su salud y la salud de sus allegados, y de todos en general.

En términos generales estamos en el momento más virulento de la epidemia, pero eso querría decir que el país se acerca hacia el punto en donde los contagios diarios empiecen a disminuir. No ha sido así porque parte de la ciudadanía no ha asumido la responsabilidad personal de observar el distanciamiento físico.

En su momento, el regreso a eso que se ha llamado "nueva normalidad" encerrará peligros y riesgos por la muy probable avalancha de tráfico y concentraciones de personas, en parte por hartazgo y en parte por urgencia económica, lo puede significar una nueva oleada más severa de contagios que debiera inducir a los ciudadanos a extremar la prudencia y el sentido común, en favor del interés propio y el familiar ante el riesgo de una comprensible euforia por haber "recuperado la libertad", por decirlo de algún modo.

Los rebrotes de la epidemia en hospitales del País Vasco español y en un mercado en Beijing –mientras se expanden las infecciones y muertes en Estados Unidos y Brasil– son una clarísima advertencia de que el virus aún está activo y podría provocar nuevas oleadas de enfermedad y muerte si no se actúa con la prudencia y prevención necesarias. Cosa que depende más de la ciudadanía que de los gobiernos.

En México, por Covid-19 han enfermado 105 mil personas, de las que han muerto 16 mil 872. El 12 de junio hubo 5 mil 222 nuevos casos; el 13 de junio hubo 3 mil 494. Cifras hasta ahora presentables. Pero estamos en el pico de la virulencia.

Al margen que de las normalidades nunca son nuevas porque se precisa de tiempo para que cualquier cosa se vuelva normal, es preciso ser prudentes con eso de la "nueva normalidad" a la que parecemos encaminarnos más pronto que tarde.

A los mexicanos esta crisis nos ha costado suficientes vidas, muchos desgarros entre familiares y amigos, muchos empleos y empresas. Y no podemos volver hacia atrás, porque eso sería terrible para el país y para el conjunto de la sociedad. Decisiones vitales para el interés colectivo, pero que dependen estrictamente de la decisión individual, personalísima, de cada ciudadano, para asumir su responsabilidad individual en la construcción de una cultura distinta, colaborativa antes que competitiva. Eso debería ser parte importante de la nueva normalidad. Eso sería novedad.

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