Política

El fin de lo global

mayo 29, 2020

Lo que a la Humanidad le ocurre, lo que la Humanidad atestigua pasmada, no puede calificarse de sorpresa. Científicos y ambientalistas de todo tipo lo advierten desde hace décadas. Los economistas con un mínimo de sentido común, también.

Es previsible que los desastres naturales van a continuar porque la razón simple que temperatura en la Tierra sigue subiendo y porque hemos arruinado buena parte de los suelos fértiles, agotados por monocultivos y agroquímicos. Ya nada volverá a ser normal. Esta inflexión es una llamada de alarma en todo el planeta. Lo que toca ahora es construir las infraestructuras que nos permitan vivir de una manera distinta. Lo que no significa que no se utilicen los recursos naturales fósiles como punto de arranque para el desarrollo de un cambio tecnológico radical. Eso es algo que como sociedad debemos procesar porque el purismo negacionista de la transición, obstruye con frecuencia y ralentiza el cambio. Hay dos aspectos que no se pueden negar; uno, el cambio climático alienta las migraciones; dos, la vida en general, incluyendo la humana, se acerca cada día más a su severa disminución como consecuencia de la emergencia climática y, por ello, sus virus viajan juntos.

En menos de doscientos años el capitalismo individualista creó una civilización entera basada en el uso de los fósiles. Se han utilizado y dilapidado tantos recursos que ahora se apela al capital de la tierra en vez de obtener beneficios de ella.

Debe asumirse que es una nueva era. De no hacerlo habrá más pandemias y desastres naturales. Es simple, entre pandemias y el caos económico que causan, la Humanidad se pone ante la amenaza de una extinción. No parece que haya consenso respecto al futuro inmediato y menos sobre el qué hacer.

La idea de tener una relación distinta con el planeta parece, por lo menos, prudente.

Al carajo las uniformidades globalistas, y las distopias de uniformidad.

Y sí, habrá que empezar la revolución hacia la refundación de los acuerdos de convivencia que ponga la vida del planeta como imperativo inmediato.

Esta es una crisis civilizatoria mucho más clara que el enfrentamiento de ideologías y religiones excluyentes. La respuesta a las crisis globales son las soluciones locales para desarrollar las infraestructuras de energía, comunicaciones, transportes, logística in situ.

La pandemia se combate en el plano sanitario pero no parece plausible que haya un cambio de mentalidad suficiente como para pensar que las cosas se harán ahora de forma distinta. Ta simple como que las causas de la crisis económica universal que vivimos son exactamente las mismas que en el antecedente inmediato, la crisis 1929-33 del siglo pasado.

Es imperativo que las sociedades nacionales y locales empiecen a repensar las formas en las que se organizan la economía, la sociedad y los gobiernos. Cambiar, eventualmente, la forma de estar en este planeta justo cuando trotamos alegres e inadvertidos hacia la Tercera Revolución Industrial.