Política

FALANGES: Política energética: entre los intereses privados y la autosuficiencia

mayo 25, 2020

lmaury_cruz@hotmail.com

¿Cuál es el dilema de la política energética desde la geopolítica? El sistema energético de México lo constituye la industria petrolera y la eléctrica, que se complementan. La tendencia geopolítica actual no es la liberación del sector energético. El tema energético no es asunto de rentabilidad económica, es una cuestión de seguridad nacional. Sin él no hay contrapesos geopolíticos y en gran medida da la autonomía y margen de maniobra del Estado frente a otros.

La nueva realidad geopolítica de la tripolaridad Rusia, China y EEUU reconfigura los bloques regionales actuales y engendra nuevos. Frente a estas potencias militares, económicas, industriales y energéticas el Estado Mexicano ¿cómo puede tener un margen de maniobra política y relativa independencia?

El poder militar no lo tenemos, hasta los carteles de narcotráfico cuentan con misiles aire-tierra y submarinos, cosa que las fuerzas armadas ni conocen.

Con el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), tras la crisis de diciembre de 1994, se asumió como deuda pública la deuda de la banca privada con sus ahorradores. Esta obligación no está saldada. Hoy la banca privada mexicana tiene un predominio español, desde el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000).

La industria en el país está determinada por el desarrollo científico y tecnológico de EEUU, hay un déficit de investigación aplicada a la industria. La economía mexicana está fuertemente vinculada/subordinada a América del norte y en particular a EEUU. Lejos de ser una potencia industrial México es un eje maquilador de trasnacionales de cuño estadounidense. Se carece de una diversificación de mercados para los productos del País.

Estas calamidades tienen su origen en: 1) El tratado de Bucareli inhibe/prohíbe la industria militar y la civil de punta y, 2) El desarrollo de un neoliberalismo dependiente subordinado a la élite de la globalización financiera radicada Washington y Nueva York, desde los últimos cinco sexenios.

Los acuerdos energéticos China-Rusia, por ejemplo en materia petrolera, está dado en un marco de igualdad militar, son las únicas naciones que tienen armas supersónicas y nucleares. Para un Estado como México, sin potencia militar, ni industrial, dejar al garete el sector energético y liberalizar el mercado eléctrico es abdicar al único elemento de negociación y contrapeso geopolítico en relación al bloque regional de América del Norte y al mundo. El tema energético es de índole de seguridad nacional, no es un punto de rentabilidad privada.

El sistema energético lo constituye PEMEX y CFE, es innegable que atraviesan por una crisis, presentan rezagos tecnológicos, problemas ambientales y financieros, efecto del tratado de Bucareli y del modelo neoliberal dependiente, aunado a la corrupción y a la falta de aplicación del estado de derecho. Esto se agrava con la caída drástica de los precios internacionales del crudo, la sobreoferta y disminución de su consumo como efecto del Covid-19.

Las 6 refinerías que operan en México trabajaban al 25% de su capacidad hasta antes de la actual administración, hoy trabajan al 50%. Se importa cerca del 70% de la gasolina que se consume, de este monto casi 90% proviene de EEUU. La construcción de la refinería de Dos Bocas daña a los intereses de los importadores de gasolinas y a las 135 refinerías de EEUU. La no dependencia de gasolina de EEUU generaría un contrapeso geopolítico en el marco del TEMEC.

La producción y distribución eléctrica es un tema de seguridad nacional. El tema con las plantas eléctricas presenta al menos tres aristas:

1) El uso de combustibles fósiles. Se prevé que la CFE usará más combustóleo de PEMEX para generar electricidad, dejando de importar gas, pues sería más barato, es una buena noticia para PEMEX.

El incumplimiento de la CFE con sus contratos multianuales de compra de carbón para centrales eléctricas, provocó la Rebelión del Carbón. Los productores del mineral se quejan que la CFE quiere modificar los acuerdos para adquirir menor volumen de carbón a menor precio. Hicieron marchas sobre carreteras en la principal zona carbonífera de Coahuila. Desde 2018 se agravó la condición de las carboníferas, al suspender la CFE contratos que garantizan la compra de 3 millones 200 mil toneladas anuales del producto.

2) La falta de modernización tecnológica y desarrollo de plantas más limpias y amigables con el entorno es una necesidad, que contraviene a Los Acuerdos de Paris, del cual EEUU se salió. Esto es común a PEMEX y a CFE.

La cancelación de las plantas de energía eléctrica eólica y solar que en su mayoría son extranjeras es una medida geopolítica. Como en el caso de Coahuila, donde se desarrolla el mayor parque de energía eólica de América Latina, con fundamento en los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, el 1°, 2°, 12, 14, 26 y 33, de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; y en el "Acuerdo por el que se emite la Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional" que generaran amparos y controversias legales.

La energía limpia no existe. En todo caso sólo hay unas menos contaminantes que otras, todo desarrollo industrial y urbano engendra un impacto ambiental negativo, el punto es tener el menor daño ambiental. El reto es minimizar la contaminación mediante equipos que capturen los contaminantes antes de escapar al entorno. Omitirlo es violatorio del derecho humano a un ambiente sano.

3) PEMEX y la CFE presentan problemas de corrupción de vieja data que no han sido erradicados, financieros, de robo hidrocarburos, hoy mucho menor, y de electricidad con diablitos, aunado sus problemas de pensiones.

En crisis económica es sano disminuir los gastos públicos al extranjero y sustituirlos por gastos al interior, fortalecer la economía interna, lo cual es afín a las tendencias de la tripolaridad. El margen de maniobra política y relativa independencia para el Estado Mexicano lo da una política energética neonacional. El dilema de la política energética son los intereses privados vs la autosuficiencia energética que es un contrapeso geopolítico. En fin ¿usted qué piensa?...