Política

Garantiza el Inami protección a derechos humanos de migrantes durante pandemia

mayo 10, 2020

La Pastoral de la Movilidad Humana de las Conferencias Episcopales de México, Guatemala y Honduras acusó al gobierno mexicano de omisión en el trato a migrantes centroamericanos en el contexto de la pandemia por Covid-19, ya que, afirmó, permite a Estados Unidos deportarlos sin su debido proceso y sin que les sea brindada la protección necesaria a los solicitantes de asilo, al tiempo de contribuir potencialmente a la propagación del virus entre la población en los casos en que algunos de ellos sean portadores.

En tanto, nuestro país se negó a cerrar las fronteras "porque sería poco funcional para el control de la epidemia y dañaría la economía", según declaró el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, luego de que el funcionario anunciara el 29 de febrero el primer caso de Coronavirus en el país.

El tránsito en ambas fronteras permaneció sin interrupción hasta el 21 de marzo, cuando México acordó con Estados Unidos aceptar a los mexicanos repatriados, además de los centroamericanos en situación de ilegalidad migratoria.

Ante esto, La Pastoral expuso que México no está tratando adecuadamente el tema de la migración ante esta pandemia, ya que permite a Estados Unidos deportar sin su debido proceso y sin que les sea brindada la protección necesaria a los solicitantes de asilo.

Mencionaron que las expulsiones de familias enteras con niños se llevan a cabo a altas horas de la noche. Además, los centroamericanos deportados a México llegan sin un documento de legal estancia en el país. Subrayaron que nuestro país sigue deportando a extranjeros violando el Derecho Internacional y dejándolos en una situación de total desprotección, elevando así su grado de vulnerabilidad.

El gobierno de Guatemala, por su parte, está permitiendo el paso de personas migrantes por su territorio, aun bajo el supuesto de fronteras cerradas y bajo el silencio cómplice del gobierno de Honduras que no hace lo suficiente para atender las necesidades de su población y mantener igualmente el control de las fronteras que dice tener cerradas.

El Instituto Tamaulipeco del Migrante, mediante su directora, Brenda Cárdenas Thomae, dijo en entrevista que su estado es el receptor número uno en la repatriación, siendo los municipios de Laredo, Reynosa y Matamoros los que presentan una mayor movilidad de personas, donde en promedio, informó, se reciben entre 100 y 150 personas diariamente.

Pese a las condiciones ocasionadas por la pandemia, los repatriados están siendo apoyados por el Instituto Nacional de Migración (Inami) con autobuses para que lleguen hasta sus estados de origen.

De igual manera los ayudan a tener acceso a algún programa para que se les otorgue un microcrédito o un empleo.

Tamaulipas cuenta con 11 albergues, entre ellos se encuentran la Casa del Migrante "Nazareth", que son administrados por la Diócesis de Nuevo Laredo. Estos albergues están cerrados ya que hubo 15 casos de personas infectadas por el Covid-19, debido a que los migrantes deportados no reciben un debido procedimiento médico para la detección de este virus.

Por su parte, el secretario del ayuntamiento de Matamoros, Federico Fernández Morales, dijo para este medio que los migrantes tienen buena comida, les dan fruta, pan, tortillas, "mal alimentados no están", afirmó. Expuso que el grueso de la población son procedentes de Honduras.

De su lado, el embajador de este país, Gerardo Simón, invitó a sus connacionales a integrarse a la vida productiva en nuestro país o a regresar a aquella nación centroamericana. Para afianzar su labor de convencimiento, el diplomático pidió a Fernández Morales explicarles que la situación de México es precaria, que sólo el 1 o 2 por ciento iban a conseguir visa humanitaria o asilo, y que la mayor parte iba a ser rechazada; no obstante, decenas de hondureños prefieren esperar la respuesta del gobierno estadunidense.

Ante esta panorama complicado por la presencia de migrantes que no reciben atención médica ni los cuidados preventivos, Fernández Morales mencionó que el gobernador tamaulipeco, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, hizo un exhorto al gobierno federal para que agilice los trámites diplomáticos migratorios y lo que sea necesario para que se lleven a cabo las deportaciones de las personas que ya no tienen justificación de estar en el estado de Tamaulipas.

Tijuana, otra de las ciudades fronterizas más importantes, vive situación parecida pues los albergues permanecen cerrados. Incluso, en sus 33 años de funcionamiento, el "Refugio del Padre Chava" tuvo que cerrar sus puertas, y no recibe a nadie pero tampoco permiten les salir; en situación similar se halla "La Casa del Migrante" que cerró sus actividades con 100 personas que permanecen dentro de las instalaciones.

Situación parecida atraviesan los albergues "Embajadores de Jesús", cuyo director es el pastor Gustavo Banda, y "Refugio Juventud 2000", bajo la coordinación de José María García Lara; en este último permanecen en su interior 80 migrantes.

Por su lado, el consulado hondureño en Tijuana informó que entre mil 500 y dos mil oriundos de ese país se encuentran varados en esa ciudad.

Han sido entrevistados por el Instituto Nacional de Migración y se les ofrece la alternativa de regresar a su país o quedarse con permisos de refugio o vida humanitaria durante un año, al término del cual tendrán que tomar una decisión definitiva. La mayoría de quienes obtuvieron visa laboral trabajan en el comercio informal, en fábricas, la construcción y como meseros.

Aunque la mayoría decide quedarse en México: "si es cierto que las fronteras están cerradas pero en coordinación con la oficina central que está en la Ciudad de México se está mandando a la gente en vuelos".

El cierre temporal de los albergues y la fase 3 de la epidemia hace que los deportados se queden a la deriva, pues no sólo ponen en riesgo su salud sino que al vivir de manera precaria y sin los cuidados estrictos que recomienda la Secretaría de Salud (SS), se convierten en potenciales dispersores del virus en las poblaciones fronterizas, tal y como sucedió el pasado 8 de abril cuando arribaron en la madrugada a Talismán, en Chiapas, 130 guatemaltecos y 350 hondureños, quienes fueron abandonados en este lugar.

El flujo continuó al día siguiente, pues a las 5 de la mañana llegaron nueve autobuses procedentes de Acayucan y Matamoros que transportaban a 450 migrantes, que iban de regreso a Guatemala. Cabe destacar que los migrantes ingresaron de manera ilegal a su país por el río Suchiate.

Como medida precautoria ante la pandemia de Coronavirus, un grupo de vecinos de la frontera en Talismán cerraron las calles para evitar los ingresos a ilegales y retuvieron dos autobuses.

La cantidad exacta de personas en ese estado que se encuentran en el país es desconocida pues la responsable del área de comunicación del Instituto Nacional de Migración, Natalia Gómez Quintero, se negó a dar información y datos precisos de cuántos extranjeros hay en los albergues y cuál sería el actuar de la instancia ante el cierre de fronteras.