Política

Del llamado a la desobediencia al "no hacer caso" de TV Azteca

abril 19, 2020

Con todo y que los noticiarios de la televisión abierta y recientemente los emitidos por señal de paga no cuentan con sus antiguos niveles de auditorio, y su credibilidad ha sido comprometida tras muchos años de actuar como soldados del régimen en turno, aún llega a muchos segmentos de la población y sin dudas influiría en la conducta y los hábitos de sus televidentes. TV Azteca y Televisa no son desdeñables, pues.

Por ello, la editorialización de la declaración del gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdéz –señalando que las cifras de contagios y fallecidos son distintas a las que da en sus conferencias vespertinas el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell–, que un lector de noticias de TV Azteca hiciera de la posición del mandatario morenista, se convierte en un tema de delicada coyuntura, pues el mencionado conductor llamó a la población a "no hacerle caso" a lo que diga el funcionarios .

Habrá que ver si existe alguna motivación personal, pues esa clase de alocuciones no son por lo general, producto del análisis o estado de ánimo del locutor; más bien representan una posición del dueño de la empresa, en este caso Ricardo Salinas Pliego, que enfocó su crítica a quien encabeza la estrategia gubernamental de combate y contención a la pandemia de Coronavirus; es decir, la idea es desacreditar y restar autoridad moral y credibilidad al vocero. ¿Con qué propósito? Sólo Salinas Pliego lo sabe, pero puede colegirse que se trata de negocios y búsqueda del reposicionamiento perdido de su televisora, jugando a pulso con la crisis de salud pública con el vocero.

Como es sabido, los concesionarios y dueños de esos macronegocios de la comunicación se mueven de acuerdo con lo bien o mal que los trate el gobierno, pues basta recordar cómo Televisa ordenó a su locutor, Carlos Loret de Mola, armar la trama que llevó a la francesa Florence Cassez a permanecer casi seis años recluida, sin mayores pruebas que las construidas por el propio reportero junto con la eventual complicidad del ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

Y si bien ningún medio de información es desdeñable, pues todos sin excepción tienen sus lectores y seguidores, el asunto de TV Azteca resulta relevante dada su capacidad de penetración desde la señal abierta de televisión. Le apostó fuerte la empresa, pues su blanco –aunque se cuidó, por cierto, de atacar al Presidente López Obrador– fue la capacidad médica y científica de López-Gatell y de su equipo de trabajo que han sido reconocidas por expertos y autoridades internacionales. Como se sabe, el subsecretario además de ser un experto en epidemiología ha demostrado una importante capacidad de comunicación, que ha sido factor fundamental para el manejo de la crisis.

Desde sus primeras apariciones en las conferencias presidenciales, ha hablado con hechos concretos, sin pretender distorsionar una realidad inocultable, pues qué propósito tendría disminuir el número de contagios y fallecidos si su objetividad se da por su propia importancia e impacto social.

La pandemia está en curso y sólo el tiempo y la afectación a la sociedad tendrán la última palabra. Seguro se habrán cometido errores en el manejo de la epidemia. Por ello, la crítica inteligente y con fundamentos será necesaria en todo momento. Pero tanto los llamados a la desobediencia, a la ruptura de pactos institucionales y a desoír a los responsables de la estrategia de salud, parecen tener otras intenciones.