México en deuda con EU por el apoyo ante la OPEP?
abril 12, 2020 | Andrés Zamudio

"México reembolsará a EU por la ayuda que le dio ante la OPEP: Trump" titula la revista Proceso un artículo, con cierto énfasis falaz, en el cual informan sobre la decisión del mandatario norteamericano de aportar con la reducción de 250 mil barriles de petróleo para llegar al acuerdo buscado por la OPEP. ¿Está México en deuda con USA por esta decisión? ¿Es una medida con un alto costo, de algún tipo, para México? Las respuestas dadas hasta ahora no alcanzan a ser más que especulaciones. Las peores especulaciones de todas han sido hasta este momento las de la oposición y su prensa: son mal fundamentadas, desesperadas, y podrían ser tan faltas de tino como las que auguraban antier una serie de sanciones por el "capricho" de la postura mexicana. El viernes sorprendió a estos profetas del apocalipsis mexicano, quienes enmudecieron con la decisión de Trump y el consecuente saludo de la OPEP a la postura de México para echar adelante el acuerdo. Sí, es inevitable constatar que la oposición patina y asume como horizonte de análisis posible el delirio de sus oscuros deseos de fracaso, emergidos de sus más retorcidas entrañas. La cordura parece discurrir lejos de ellos, en una realidad geopolítica que los contradice a ultranza, y a cuyos entramados esotéricos no parecen ser invitados. Por eso desvarían y no son capaces de articular una sentencia que vaya más allá del móvil del capricho y necedad de los ministros en cuestión y del personaje objeto de su máxima repulsión: el presidente, quien se empeña, dicen ellos, en revivir un régimen caduco y anacrónico en el que el petróleo era un protagonista pero ya no ¿será? Sus profecías de sanciones y represalias se desvanecieron más pronto de lo que fueron proferidas. Es de risa. Hasta ahí su profundo análisis. Aventurémonos pues nosotros a hacer nuestras propias especulaciones ¿por qué no? pero hagamos las inferencias, por lo menos, sobre la base de premisas muy reales y concretas. Se me ocurren algunas pocas, pero parecen bien sólidas:

1) Desde hace semanas la información respecto a las afecciones de la caída del mercado petrolero apunta sobre todo hacia EE. UU., quienes son los mayores productores de petróleo a través del odiado método del fracking, la forma más costosa de producción petrolera, según mencionan diversos especialistas sobre el tema. Esto hace que las mayores pérdidas sean para ellos, pues son quienes más invierten en producción petrolera. De hecho, este punto débil de la industria petrolera norteamericana ha generado ciertas especulaciones en torno a una conspiración de la OPEP para quebrar a las empresas gringas. No podemos afirmarlo como real, pero lo cierto es que la lucha por el tema del petróleo es, por mucho, anterior al problema de la pandemia. Lo innegable es que a USA, más que a nadie, le urge una normalización del precio.

2) Los rusos y los chinos ya no compran petróleo en dólares y no parecen estar muy lejanos en convencer a Europa de abandonar esa divisa para las transacciones petroleras. Eso debilita aún más la hegemonía económica estadounidense.

3) Si revisan el discurso de Trump, cuando dice que México pagará cuando estén preparados, pueden advertir que en todo momento el tono en el cual se implica a López Obrador es el de una cercanía casi fraternal. Justifica incluso el apoyo a México a partir de la cooperación que México les ha dado en materia de migración. López Obrador es un tipazo, parecería decir Trump, ergo debemos cooperarnos. La muy vaga afirmación de "reembolso" podría ser la sentencia más débil de un mandatario estadounidense hacia México en términos de la relación bilateral. Esa relación ha cambiado drásticamente en este sexenio, por una parte, debido a la debilidad política de USA, pero no se puede obviar la postura clara y firme del gobierno mexicano respecto a sus intereses.

4) Ni USA ni Trump van a articular un discurso en el que reconozcan su debilidad política. Menos Trump en la antesala de una elección. Por eso la muy vaga sentencia de reembolso, que no se explica en qué consiste (nadie sabe), es vacía.

Para concluir, no huelga decir que los analistas favoritos de muchos, en su desatino acostumbrado, seguirán insistiendo en la debacle que implica esa decisión trumpiana, pero, desgraciadamente para ellos no hay señales ni evidencias claras de deuda alguna. Otra cosa es la mutua cooperación que pueda implicar este tipo de decisiones. Un estado norteamericano debilitado podría mirar con mayor humildad la cooperación hacia su vecino más próximo y siempre necesario. A los profetas apocalípticos habrá que darles alguna esperanza: cuesta tanto al imaginario del "tercer mundo" que un líder político emanado de su seno sea capaz de sostener una postura dentro del tablero mundial. Tranquilos, eso no augura la imposibilidad del fracaso de sus planes.

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