Política

FALANGES: Muerte, violencia y coronavirus: pinceladas sobre un México milenario y su folclor verbal

abril 09, 2020

¿Qué simboliza la conducta de no guardar la cuarentena en México en la actual circunstancia de coronavirus? México es civilización milenaria y una idiosincrasia que evoluciona, vitalizándose desde sus raíces ancestrales.

La civilización se petrifica en edificios fastuosos y se devora en la riqueza gastronómica, siendo arte, ciencia y filosofía devenida objeto. En México los centros arquelógicos de las ciudades prehispánicas y la tortilla dan cuenta de ello. Muy pocos países tiene civilizaciones milenarias ¿usted conoce en Europa y América del norte ciudades tan antiguas y colosales como: las Olmecas, Teotihuacán, las Mayas?

Toda civilización es violenta, pensar lo opuesto es caer y partir de ingenuidades, es un discurso políticamente correcto y estéril. La violencia constituye la realidad humana y la civilización, el punto es como encausarla. México en 2019 hubo 34,582 asesinatos, en Siria, que está en guerra, en 8 años tuvo 371.000 muertos.

Desde su origen mesoamericano hasta la actualidad, México no ha experimentado una paz duradera por más de un lustro. Se pasó de las guerras floridas a la invasión hispánica, de las conquistas a la colonia, de la guerra de independencia a las intestinas y de éstas a las invasiones europeas y norteamericana, de la República restaurada con sus levantamientos a la pax porfiriana y su represión armada, y de ésta a la revolución de 1910.

En la posrevolución hasta el inicio del periodo neoliberal el país pasó de levantamientos armados a guerrillas, a movimientos sociales y represiones violentas en contextos de crisis económicas. En la incorporación a la globalización (TLC) se da el movimiento zapatista de liberación nacional. Después la actual guerra contra el narcotráfico que se enraíza en 1970 en la prohibición de la droga de Nixon en Estados Unidos. Así, la violencia es una realidad que constituye la historicidad de nuestra civilización. Aunado a ello, el 50% de la población está en pobreza, expuesta a una violencia sin cuartel. La proximidad con las muertes dolosas y con las violencias es continuidad histórica.

Hay días nacionales para festejar a nuestros muertos y a la muerte, con fiestas públicas y privadas, festivales escolares, desfiles, carnavales. Hay una religión en acenso de la Santa Muerte; todo esto se actualiza cada día. Las manifestaciones artísticas/culturales va desde el culto amorfo de la muerte del preclásico mesoamericano hasta el Mictlantecuhtli del posclásico, y de éste a todos santos, para evolucionar durante 500 años al culto de día de muertos de hoy con su iconografía trasfigurada de la catrina de Posadas y de Diego Rivera, a las versiones cinematográficas clásicas y contemporáneas de muertos en versiones infantiles y de acción que muestra esta idiosincrasia milenaria. La proximidad con la muerte y la violencia simbólica es una constante histórica.

La muerte y los muertos son una realidad fáctica y simbólica obvia, no se puede interpretar con los cánones tradicionales de Occidente. En este sentido la muerte no espanta, las conductas mezclan una suerte de hedonismo inmediatista y estoicismo ante la adversidad, generando un humor negro manifiesto en frases: "me vale madre", "el muerto al pozo y el vivo al gozo", "(x) me pela los dientes"... esto enraizado en una esfera de violencia ante la adversidad de nuestra vida. En este sentido, funeral y cumpleaños es una festividad. No hay indolencia, es una suerte de estoicismo y conmemoración para día de muertos.

Esto explica porque hay un desdén por el coronavirus (cuyo índice de mortalidad es de 2,3%) no se niega la paranoia social, sino que ésta es un extremo y el otro el "valemadrismo". Este último conforma la estructura identitaria de una civilización milenaria, siendo un arquetipo, un inconsciente colectivo.

La conducta de no guardar la cuarentena en México en la actual circunstancia de coronavirus, no simboliza un acto irresponsable ni una fatua candidez, es un símbolo de reacción connatural en la conformación de un ethos colectivo simplificado en el "me vale madre" y con frecuencia mal entendido. Esta aparente irresponsabilidad y candidez, nos muestra como "cabrones" e "hijo de la chingada", rebeldes por circunstancias ancestrales.

Este miércoles el país sumó 141 muertes y 2,785 contagiados por coronavirus de una total de casi 130 millones de mexicanos. Si la cuarentena hubiera empezado un mes ante, con la impronta del "valemadrismo" ya hubiéramos abandonado las casas desde hace 15 días y se habría acelerado la debacle económica. En este sentido el inicio de la Jornada Nacional de Sana Distancia el 23 de marzo fue correcto, pero no es suficiente. No hay que omitir, en Holanda, Filandria, Noruega, Reino Unido no hay confinamientos masivos y la OMS reconoció la estrategia contra el coronavirus en México.

El inconsciente colectivo, el ethos colectivo no se enfrentan, se montan, en nuestro caso ni la realidad adversa lo doblega hasta hoy. En este problema de emergencia sanitaria y seguridad nacional nuestro "valemadrismo" puede ser la fuente de la resistencia como siempre lo ha sido. En fin, ¿usted qué opina?...