Política

Luego de 50 años termina conflicto agrario en Castillo de Teayo

abril 08, 2020

Aún hay más de 300 problemas similares en la entidad; urge reactivar el campo: economista

Después de 50 años, los últimos 8 con dictamen agrario en donde los gobiernos no habían hecho caso, los campesinos del ejido de Mequetla del municipio de Castillo de Teayo vieron el fin a su conflicto agrario, la disputa de tierra terminó con la liquidación económica a 80 ejidatarios de Nuevo Jalisco y con ello se les da la certeza jurídica.

A unos días que se celebre el aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, el delegado del gobierno federal, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, junto con la representación de la Secretaría del Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), y campesinos del ejido Mequetla firmaron un convenio con los ejidatarios que ocuparon tierra en Nuevo Jalisco.

A este grupo de ejidatarios, conformado por alrededor de 80 campesinos que habían sido despojados de sus tierras, que era parte el ejido de Mequetla, por el otro grupo campesino, y debido a que tenían resoluciones de la Procuraduría y del Tribunal agrario, se les pagó 3 millones de pesos.

Y con ello se les da certeza jurídica a los nuevos ejidatarios, que se espera pronto sean reconocidos por el núcleo original de Mequetla, es un conflicto de más de 50 años, 8 de ellos con dictamen del Tribunal agrario, que ahora se aceleró en estos días con la Sedatu, Registro Agrario y Tribunal Agrario.

Los conflictos agrarios deben resolverse, dijo el delegado del gobierno federal, para que se puedan regularizar y puedan entrar también a los programas sociales y se dinamicen todas las economías de todas las localidades rurales, agrarias, del estado de Veracruz, ya que habrá apoyos para maíz, frijol, y también llegarán apoyos para la caña y el café.

Los que reciben la nueva certificación son 19 campesinos, que son los nuevos ejidatarios y con ello termina un conflicto agrario de los más de 300 que hay en el estado de Veracruz.

Urgente reactivar el campo local

Veracruz sólo produce el 25 por ciento de los alimentos que se consumen de manera local, el resto proviene de entidades como Puebla, Jalisco, Michoacán y Estado de México, la contingencia sanitaria podría complicar el abasto de los alimentos, por lo que es necesario reactivar el campo en la entidad.

El economista e investigador, Rafael Vela Martínez, reconoció que la dependencia económica hacia otras entidades se atribuye al abandono de las tierras, pues la gente no recibía los apoyos gubernamentales y optaron por dejar de producir.

Productos básicos como maíz, frijol, arroz, huevo y otros vienen de otras entidades insistió el investigador de la Universidad Veracruzana (UV).

"Los veracruzanos tenemos una peligrosa dependencia alimentaria, y me atrevo a decir que este es el momento, la oportunidad del campo veracruzano, la crisis que hoy se vive puede representar un nicho de oportunidad para reactivar al sector primario, y generar empleos y los ingresos para miles de familias que hoy no tienen ni que comer".

En 1990 el campo aportaba el 8% al Producto Interno Bruto de la entidad; para 2018 apenas alcanzó el 4%, es decir en cuatro décadas disminuyó prácticamente 50% de lo que aportaba a la riqueza estatal anual.

Del mismo modo detalló que en 1990 Veracruz tenía una población económicamente activa del 40%, 39.7 dependía del sector agropecuario, pero a 2018 es menos del 20%, el resto migró hacia las grandes ciudades.

Al dar más datos estadísticos mencionó que en 2010 se producían 973 mil 457 toneladas de maíz, para esa fecha se consumían más de dos millones de toneladas, el déficit era de mil 039 toneladas, y ahora la situación es peor.

En arroz se tenía primer lugar de producción, anualmente se generaban 33 mil 186 toneladas y se consumían 71 mil 849, con déficit superior a las 39 mil 600. En el caso del frijol, se producían 20 mil 682 y consumían 84 mil 095, el déficit era de 63 mil 408 toneladas. En huevo se tenía una producción de 16 mil 469 y la demanda era de 163 mil 167 toneladas.

Ante ese escenario los gobiernos deben impulsar la producción local, pues eso resolvería la necesidad económica y alimentaria, incluso, se daría un enorme salto en el reto de abatir la pobreza.