Política

Héroes olvidados

abril 04, 2020

*El valiente veracruzano Preciado Serrano

¡Deja que me persigan los abyectos!

¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!

La flor en que se posan los insectos

es rica de matiz y de perfume.

"A Gloria, Fragmento". Salvador Díaz Mirón

El cronista Juan José González publicó en 1943 el libro Trece leyendas e Historia de la ciudad de Veracruz.

Pocos ejemplares quedan de ese documento y el mismo cronista aceptó que no se trataba de un trabajo literario –en su significado clásico– sino una crónica periodística hecha con rapidez.

Efectivamente, el trabajo adolece de algunos errores, pero sobre todo, en mi opinión, carece de la relación de las fuentes.

Afortunadamente, encontré la fuente de la investigación sobre el capítulo dedicado a Preciado Serrano.

Publicado en 1873 por la imprenta La Voz de México, el capítulo de Preciado Serrano fue escrito por el general Manuel María Escobar, quien fuera gobernador de Querétaro y de Tabasco durante la última dictadura de Antonio López de Santa Anna.

Básicamente, Juan José González hizo una síntesis del trabajo de Manuel María Escobar, quien conoció a Preciado Serrano y quedó admirado de la valiente acción del soldado veracruzano.

¿Que hizo Preciado Serrano?

Bien, el soldado Preciado Serrano, nativo de la ciudad de Veracruz, pertenecía al batallón de las tres villas y en el año de 1822 aceptó ser rehén para la estratagema de Santa Anna para hacerse del castillo de San Juan de Ulúa en poder de los españoles.

¿En que consistió su acto heroico?

Preciado fue entregado como rehén al comandante español de Ulúa, en caso de que no surtiera efecto el plan de Santa Anna de aprovechar la confusión de una supuesta entrega de la ciudad, el valiente soldado Preciado sería pasado por las armas.

Desafortunadamente, la noche del 26 de octubre de 1822, el plan de Santa Anna no funcionó y Preciado pasó a ser prisionero del comandante español, quien dio la orden de pasar por las armas al valiente soldado.

Escobar relata que el comándate español de Ulúa, Francisco Lemaur, interrogó al valiente soldado veracruzano, exigiendo que confesara que desconocía del plan de Santa Anna para hacerlos caer en una trampa.

Preciado no negó nada, al contrario, manifestó que estaba consciente de que el plan era efectivamente hacerse del castillo.

Al día siguiente, el comandante Lemaur cambió de opinión, y reconociendo el valor de Preciado lo mandó de regreso a Veracruz con un mensaje para Santa Anna; que su honor militar impedía matar valientes y que esperaba que Santa Anna tampoco matara a los españoles prisioneros en el ataque, así que en gesto de buena voluntad enviaba a Serrano y esperaba que le regresara a los cautivos solicitados, un capitán, un teniente, un sargento y entre 8 y 10 soldados.

La acción del teniente Preciado Serrano fue alabada y reconocida en toda la ciudad de la Nueva Veracruz, de acuerdo con el general Manuel Escobar, incluso, casi parecía una leyenda viviente, cosa que le trajo muchas envidias entre los jóvenes oficiales que habían rechazado con anterioridad a Serrano la oferta de ser rehenes.

Preciado Serrano cayó en desgracia, acusado de desertor y enjuiciado posteriormente por dispararle a un sub oficial, fue sentenciado a la pena capital, sin embargo, apoyado por el general Barragán sólo fue degradado a cabo de cuadra y nuevamente realizó un gesto heroico, en la Batalla de Tampico de 1829, cargando al oficial Pedro Lemus, quien había sido herido en las piernas. De esta manera el oficial Lemus pudo continuar dirigiendo la batalla.

¿Qué sucedió con Preciado Serrano?

De acuerdo con el general Manuel María Escobar, pasado los años se topó con el general Joaquín Rodal, quien fuera comandante de Ulúa también en la última dictadura de Santa Anna, y le contó que Preciado Serrano había fallecido en 1832 en la batalla del Gallinero, cerca de Dolores Hidalgo.

¡Honor a Preciado Serrano!